PSICOSOMÁTICO

Ya era hora. ¡Por fin se reconoce que las personas somos una unidad cuerpo y mente! Lo que sientes y lo que piensas afecta a todas las células de tu cuerpo, constriñéndolas o relajándolas. Cuando las tensiones se mantienen, algunos órganos o el cuerpo en su totalidad pueden enfermar. Esto hace que adquiera una importancia absoluta la consciencia de cómo sentimos, de cómo vivimos. Solemos asociar psicosomático a algo inapropiado, a algo negativo, incluso te dicen que ¡tienes tú la “culpa”!; “a ver si te relajas”; “tienes que tomarte las cosas con más calma”; “no está enfermo, es psicosomático”; “no tiene diagnóstico, está en su cabeza”…, y así oímos un sinfín de frases que reflejan el desconocimiento de cómo somos y de cómo estamos hechos. Sigue entre nosotros esa “supremacía moral de la razón”, que indica la inseguridad y la falta de perspectiva sistémica propia de siglos pasados. Psicosomático indica que afecta a todo nuestro organismo, que no se trata de una simple rotura de una parte de nuestro cuerpo. Somos una unidad biológica, un sistema abierto que se autoregula en interacción con su entorno. Psicosomático indica la profundidad de su impacto, el alcance de sus efectos. Sólo entendiendo que psicosomático se refiere a la totalidad de nuestra persona, nuestro sentir, pensar y hacer que se refleja en nuestra salud podremos comprendernos.

Interesante artículo sobre lo psicosomático en el link adjunto: http://www.diariovictoria.com.ar/2012/01/ciertas-emociones-responsables-de-producir-enfermedades/

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LAS MOLÉCULAS DE LA EMOCIÓN

La doctora Candace Pert (1946 – ) es una investigadora de la neurociencia conocida por sus descubrimientos en los neurotransmisores que están en el origen del funcionamiento químico del cerebro. Ha escrito más de 250 publicaciones científicas. Actualmente trabaja como Chief Scientific Officer en los laboratorios RAPID en Rockville, Maryland (EEUU). En sus libros “Molecules of Emotion” y “All you need to know to feel good” propone un cambio de paradigma, sustentado en los descubrimientos científicos, en la forma de entender a las personas.

Sus estudios han resultado esenciales para el desarrollo de un nuevo campo de la medicina, la psiconeuroinmunología, en el que la mente y el cuerpo no pueden seguir entendiéndose más como partes independientes de la persona, sino como un sistema en el que el foco hay que ponerlo en los procesos, y la clave precisamente de esos procesos son las estrategias emocionales mediante las cuales reacciona la persona.

La doctora Pert, hablando de su libro “Molecules of emotion: the Science Behind Mindbody Medicine” (1988), comentaba que ya se habían identificado más de 72 elementos químicos emocionales específicos. Estos elementos, como las endorfinas y sus receptores correspondientes, están en todo el cuerpo y no sólo en el cerebro como se creía a principio de los años 80. Podemos encontrarlos, por ejemplo, en las células inmunes que se desplazan por todo el organismo, en las células adiposas, a lo largo de la médula espinal, en las válvulas del corazón, o en los esfínteres del aparato digestivo implicados en la digestión. Las moléculas de las emociones se desplazan por todo el cuerpo y encajan en sus receptores específicos, tal y como una llave encaja en su cerradura. Cuando esto ocurre, se produce determinados cambios en la célula. Lo impresionante es que las moléculas de las emociones afectan a todas las células del cuerpo.

Así pues, todas las células del cuerpo responden con una estrategia predeterminada por la evolución ante la presencia de las moléculas de una emoción concreta. Y no sólo responden con una respuesta química, también lo hacen con una respuesta física, vibratoria que genera energía. Al igual que en la música percibimos pautas ordenadas de vibraciones de diferentes frecuencias y entendemos una melodía, nuestras células perciben, a través de los iones, los cambios de vibraciones provocados por los neurotransmisores, y en función de esos cambios, las células, los tejidos, los órganos cambian generando una respuesta de un tipo u otro. Se ha descubierto en el flujo sanguíneo células aparentemente inmunitarias que se desplazan hasta el cerebro y se convierten en células cerebrales. Esas células se organizan según nuestro estado emocional.

Las emociones son estrategias organizativas de nuestro cuerpo y mente que influyen en nuestra conducta. Las implicaciones en nuestro estado de ánimo, nuestra conducta y nuestra salud se hacen evidentes. La doctora Pert señala que los médicos tratan el cuerpo desvinculado de la mente y las emociones, y los psicólogos tienden a tratar la mente separada del cuerpo. Es algo que puede estar pasando también en el Coaching, donde se tiende a trabajar con la palabra para la acción sin considerar la conexión con el cuerpo.

Las investigaciones de la psiconeuroinmunología, demuestran que mente y cuerpo no están separados, sino que son un sistema. Lo físico y lo mental son una unidad funcional y no son realidades separadas. La cualidad de la relación es precisamente la emoción. No podemos ignorarlo por más tiempo.