DE FLUIR A “INFLUIR-YENDO”

Un nuevo reto alcanzado en este trabajo del desarrollo de personas: conseguir que los participantes fueran capaces de influir más y mejor en sus interlocutores, clientes externos e internos, y eso sólo gracias a su propia capacidad de persuasión, sin ningún recurso externo que los situara en posición de ventaja o que los dotara de algún poder que no fuera el personal.  ¿Fácil, verdad?

 

Un programa de formación de tres días en los que mi estimada Estela Pérez-Pelaez y yo hemos desarrollado con Esic Business Education un tema apasionante bajo el lema de “influir a influir-yendo” para AVIVA.

 

Influir en otros es fácil, es lo que ocurre, lo queramos o no influimos, con nuestra presencia, con nuestra ausencia, con nuestra comunicación especialmente. Influir es lo habitual. Sin embargo en el influir hay un componente de voluntad, de deliberación que tiene que ver con nuestros objetivos y nuestra intención.

 

Cuando preparábamos el programa y preguntando a los participantes nos decían que el influir era costoso, difícil, a veces imposible. El argumento principal: si no tienes fuerza para imponerte no puedes influir. Para ellos influir era tanto como “convencer a otro de que haga lo que yo quiero que haga”. Enfoque habitual en el que pensamos que influir consiste en imponer a otros nuestro punto de vista. Un punto de vista de confrontación de todo o nada, de yo gano – tu pierdes. Desde aquí la influencia es impositiva, costosa y poco efectiva.

 

Estamos hablando de juicios, de percepciones, de comportamientos, para ello nada mejor que contar con un perfil profesional experto, el de psicólogas – coaches, especialistas precisamente en la persona, capaces de conseguir aprendizajes rápidos y consistentes y de generar conductas nuevas y más eficientes.    

 

Influir no es imponer, no es ganar, es conseguir que el otro valore tus propuestas y quiera hacerlas suyas. Es generar en el otro confianza, seguridad. Es una de las bases del poder, con frecuencia desconocida o ignorada como ocurría en este caso. Es probablemente la fuerza mayor de la que disponemos las personas para relacionarnos con otros y es esencial en la inteligencia emocional interpersonal.

 

Puede que no haya forma mejor de influir que fluir en tu propuesta. El gran teórico del “fluir” Csikszentmihalyi dice que el fluir es:

 

“1. una experiencia que supone un desafío y requiere de mis habilidades

2. que es significativa

3 que me abstrae la atención, mientras la realizo me focalizo en ella

4. tengo sensación de fluir; alto rendimiento y placer mientras la realizo  

 

Y a eso nos centramos en el curso: en “fluir”; en conseguir que los participantes se sintieran “seguros”, cómodos y capaces mediante propuestas, unas de filosofía, otras de management, otras de psicología. La inteligencia emocional siempre. Inteligencia intrapersonal para decirse que “puedo”, “es fácil”, “no es una lucha”, e inteligencia interpersonal para querer escuchar y para querer proponer. ¡Es tan habitual pensar que lo que tengo que hacer tiene que ver con los otros, y tan poco frecuente pensar que yo soy el primero que tengo que gestionarme, el primero que tengo que confiar en mí! De ahí la necesidad de este trabajo de desarrollo de personas: facilitar consciencia y mostrar cómo hacerlo. Ser entrenadores en definitiva de personas más eficientes y felices.

 

Nuestro lema lo decía todo, no es en los otros donde tengo que poner mi objetivo de cambio, es en mí. “Si yo cambio, todo cambia”   

 

Aprendieron técnicas, practicaron como comunicarse con el otro desde la escucha y la cooperación. La convivencia, los retos, los juegos y el compartir con su equipo la realidad de sus inquietudes hicieron el resto. Su valoración: sobresaliente.

Un pensamiento en “DE FLUIR A “INFLUIR-YENDO”

  1. Comparto las tesis de este artículo; añadiría que, el germen de la influencia debe estar previamente enfocado en cada uno de nosotros. Es decir, si somos capaces de predisponernos de tal modo en nuestro ser que logramos ejercer suficiente control interno mediante la voluntad, misión y visión dirigidas a una meta digna tanto para nos como para la comunidad, el influjo será relevante dejando una impronta en quienes vertemos la acción y en cada uno de nosotros.
    Si los presupuestos de los que partimos generan desconfianza hacia los demás, hay que armarse de paciencia, perseverancia e integridad si queremos predisponer a otros fuera de nuestra alma para conquistar adeptos. Nosotros nos juzgamos por lo que nos sentimos capaces de hacer, al margen de lo que hicimos en el pasado, mientras que los demás nos juzgan por lo que ya hemos hecho. Y si erramos, es muy difícil cambiar el paradigma en quienes nos juzgan, a pesar de que esas personas apenas se miran a sí mismas con la misma vara de medir.
    En mi opinión, cada nuevo amanecer nos ofrece una oportunidad de crecer y desarrollarnos interiormente, una esperanza anhelada; y ahí radica la importancia de trabajar en aras de una influencia creativa. Desde este enfoque podemos generar confianza e inclinar la balanza hacia la alegría espiritual, la paz interior y el sosiego de los que sufren.

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