¿Afecta EL INVIERNO a mis decisiones?

imagen 100Estamos en invierno. Ya pasadas las vacaciones de Navidad y el subidón de los alegres deseos de primeros de año, nos metemos en el frío, en las nevadas, en los hielos y en las gripes, en la queja continua de la contrariedad y en la confrontación con lo nimio. Se nos hacen cuesta arriba las cosas y no tenemos ganas: ¡qué pereza hacer algo!

El invierno: una estación donde la vida se reconcentra. Los árboles caducifolios, desnudos de hojas, concentran su energía esperando el momento en que el frío disminuya, la luz se intensifique y el sol comience a calentar. Algunos animales invernan en un letargo protector. Tanto con medidas externas de protección  -como las de los animales de pelo largo que densifican su pelo y lo alargan-, como medidas internas, enlenteciendo el metabolismo, los seres vivos tratamos de adaptarnos a la baja tasa de luminosidad, al intenso frío y al escaso calor del sol.

Y los seres humanos no somos ajenos a esta realidad estacional. Además de nuestras reacciones biológicas, también tendemos, con más frecuencia, y más intensamente, a determinadas tendencias psicológicas. Nos volvemos hacia nuestro interior, nos reconcentramos, reducimos los esfuerzos físicos, la energía mental e, incluso, la interacción social.

Es bueno saber cómo nos afectan las estaciones y cómo sacarles el máximo partido para vivir en congruencia con el universo al que pertenecemos. La vanidad de creernos independientes a las leyes del universo nos lleva a una corta miopía sobre quiénes, cómo y qué somos.

Algunos médicos reconocen el impacto estacional en la evolución de síntomas y enfermedades. Cualquier enfermo crónico puede referir cómo su sintomatología es diferente en cantidad y calidad dependiendo de la estación.

El invierno es el dominio del frío pero también hay hogueras que nos calientan y nutren. Hacia ellas tenemos que dirigirnos para nutrirnos y renovar nuestra fuerza interior. Hacia esos focos de energía tenemos que dirigirnos para escucharnos, darnos cuenta de dónde estamos en nuestra trayectoria vital, darnos cuenta de cómo afrontamos las relaciones y los retos diarios.

El invierno es un tiempo para encontrar la palabra justa, el equilibrio y la fuerza de voluntad.

Bien pensado, hay un orden magnífico del que formamos parte y del que nos beneficiamos. En invierno toca parar, mirar hacia dentro, disfrutar del silencio, del encontrarnos con nosotros mismos, de encontrar esa savia interna que nos de la fuerza interior para alimentar nuestra voluntad. Es un tiempo para el encuentro íntimo con nuestra energía interna, concreta y material.

Estos matices se aprecian en los procesos de psicología coaching, nos encontramos con más frecuencia personas que buscan tomar decisiones vitales, elegir lo que sí quieren y lo que no quieren, de coger fuerza para hacer algo.

No es que estos temas no aparezcan el resto del año, es que ahora son más frecuentes y con más intensidad. Incluso en procesos de psicología coaching en marcha, se puede apreciar el foco, en este momento, en estos temas.

Así que sí, podríamos hablar de temas que adquieren más visibilidad estacional.

¿Hay temas de invierno? Por su frecuencia, sí, aparecen como temas estrella:

la voluntad, la asertividad, las decisiones. La emoción dominante es el miedo, incluso a las cosas cotidianas, el sentirse incapaz por lo inmediato, el pensar en pequeño, el tomarse las cosas a malas, el agobio por la pequeñez y lo inmediato, las dudas, el sentirse fuera de lugar o no aceptado. Se agudizan los sentimientos limitantes. Los pensamientos dominantes tienen que ver con dejar, con la falta de fuerza, de ganas, de recursos. Las relaciones personales se enredan, con más frecuencia,  con asuntos menores “dimes y diretes” que, sin embargo, producen un gran malestar personal y un incremento de la conflictividad grupal.

Tendemos a protegernos y, con frecuencia, eso implica descalificar o ningunear  a otros. La oscuridad del invierno nos lleva a nuestras zonas abismales, aquellas en las que la sombra domina nuestra personalidad. Ahora cuesta más salir de ellas. Nos falta la liviandad del calor que próximamente traerá la primavera.

Es tiempo de mirar adentro, de cuidarnos. Al igual que frotando unos palos encendemos un fuego, el suave masaje, el cuidado amoroso de nosotros mismos nos lleva a encender la hoguera de la fuerza y  voluntad.

Pronto la nieve se irá deshaciendo y el sol comenzará a calentar, esa mirada a nuestro interior, a nuestra fuerza y equilibrio interno dará paso a brotes fuertes y bien nutridos de nuestra determinación para florecer. Será el momento de afrontar con energía nuevos retos, ahora, sin embargo, toca encontrar el equilibrio interior.

Lo que prima en invierno

Emociones: miedo

Sentimientos: incapacidad

Pensamientos: no puedo

Inquietudes: indecisiones, dudas, quejas

Acciones: recogimiento, evasión

Relaciones: enredadas, enturbiadas

Foco: en lo pequeño, en lo inmediato

 

recomendaciones

 

invierno

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Un pensamiento en “¿Afecta EL INVIERNO a mis decisiones?

  1. Pingback: ¿Cómo tomo decisiones en primavera? | el blog de isabel aranda

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