OBJETIVOS, RESULTADOS, LOGRO

objetivoObjetivo, resultado, logro son palabras potentes, que están de moda, muy vinculadas e incluso, a veces, utilizadas como sinónimos pero que encierran en sí mismas una gran diferencia, algo que resulta de gran importancia al trabajar en psicología coaching.

Una a una, estas palabras tienen puntos en común pero hay matices que muestran su gran diferencia. Las “distinciones lingüísticas”, una técnica habitualmente utilizada para contrastar y diferenciar el significado de las palabras, nos permiten dominar su contenido. Las palabras no sólo describen la realidad, tienen una potente capacidad constructiva. Con ellas abrimos o cerramos las posibilidades de nuestra acción. Si decimos “puedo” nos lleva a consecuencias diferentes que si decimos:”no puedo”. De ahí que utilizar unas palabras u otras tenga unas consecuencias importantes en lo que llegamos a conseguir. Por lo tanto, no es lo mismo decirnos que tenemos que conseguir un objetivo, alcanzar un resultado u obtener un logro.

Las diferencias no son sólo con respecto al sentido semántico de las palabras, conllevan unas implicaciones diferentes en términos de lo que se consigue y requieren un ejercicio técnico diferente para alcanzarlos.

Así que analicemos el significado de cada una de ellas:

OBJETIVO

El objetivo: es algo que se quiere alcanzar y que moviliza las acciones necesarias para conseguirlo.

De forma habitual, las personas nos planteamos objetivos constantemente, desde objetivos muy pequeños, como comer a una determinada hora, a objetivos grandes como sacar un grado o adelgazar 10 kg. A nivel laboral es muy frecuente que la actividad esté planificada, en torno, precisamente, a alcanzar determinados objetivos empresariales. Se dice que hay que escribir los objetivos para que tengan fuerza y estén claramente definidos y es que tienen que reunir unas determinadas condiciones. El acrónimo SMARTER (eSpecífico, medible, alcanzable, retador, temporalizado, ecológico y recompensante) nos ayuda a hacerlo. En coaching las personas se plantean objetivos, es imprescindible, son los que dan sentido al proceso, se trabaja para ello y todo lo que se hace gira en torno a conseguirlos. Los procesos de coaching que sólo se ciñen al objetivo son muy útiles cuando el planteamiento tiene que ver con hacer algo. Se corresponden habitualmente con un nivel de aprendizaje de tipo 1 dentro de la Teoría de la acción de Argyris, es decir, se aprende a hacer algo, no se necesita nada más. Para este tipo de coaching es muy habitual utilizar la técnica  GROW (Goal, Reality, Objects, Will) para trabajar con objetivos. En algunos casos, si se produce un cambio de percepción e interpretación en la forma en que la persona se plantea el objetivo y hablaríamos de un aprendizaje de tipo 2. Es lo que en coaching ontológico denominan “cambio de observador”.

RESULTADO

Resultado: es lo que obtenemos como consecuencia de nuestros actos.

Pueden ser más o menos buenos, más o menos grandes, más o menos esperados. En los resultados entran factores que pueden estar bajo nuestro control y otros que no lo están. Por ejemplo, por mucho que nos esforcemos en conseguir la cifra de ventas, las circunstancias de nuestros clientes no les permiten comprarnos. O por mucho que estudiemos, hay otros opositores que obtienen mejor nota y consiguen plaza antes que nosotros. En las empresas hay una fuerte tendencia a medir sólo en función de los resultados el esfuerzo y valía de las personas. Igual ocurre en el contexto educativo. Muchas personas, especialmente cuando hablan de trabajo, también miden en base a sus resultados su propia valía, pero no sólo en el trabajo, además lo hacen con respecto a su valía personal, “tanto consigo – tanto valgo”. Muchas personas piensan que obtener resultados es igual a éxito. Pero los resultados no tienen por qué ser necesariamente lo mejor que podemos conseguir. Se habla de orientación a resultados como una competencia profesional del profesional proactivo y luchador. El resultado tiene un valor tangible. Incluso podemos apreciar un “resultadismo” casi obsesivo en determinados contextos muy competitivos. En psicología coaching hablamos de “resultados extra-ordinarios” cuando conseguimos alcanzar no sólo lo que nos proponíamos como resultado de conseguir nuestros objetivos, sino incluso más o en menor tiempo, es decir, pasan de ser resultados esperados u ordinarios a extra-ordinarios.

LOGRO

Logro: tiene que ver con obtener algo que se ha venido persiguiendo y a lo que hemos destinado esfuerzos y tiempo.

No es el resultado casual del azar o la suerte, no tiene que ver con agentes externos sino, muy al contrario, es un concepto directamente vinculado con algo que los psicólogos conocemos en la Teoría de la atribución, como el “locus de control interno”, es decir, la atribución que hacemos nosotros mismos al efecto de nuestros actos. En coaching ontológico se conoce como hacerse “responsable”. Su contrario es el “locus de control externo”, el pensar que lo que nos ocurre es responsabilidad de otros, como la suerte, Dios o el destino, esto es lo que en coaching ontológico denominan “víctima”. De todos los conceptos sobre lo que conseguimos las personas, el concepto de logro es el que se relaciona directamente con el compromiso y la voluntad personal, nos habla de qué conseguimos. Pero, a la vez, está teñido, además de los componentes del flujo. El concepto de “Flow” de  Csíkszentmihályi nos da el matiz del cómo se consigue el logro. Cuando las personas sentimos que hemos alcanzado un logro, la sensación de triunfo y capacidad es plena. Es una experiencia que nos permite evolucionar como personas, madurar, hacernos cada vez más capaces y confiadas en nuestra capacidad. El logro no es alcanzar una meta sólo, es, además, evolucionar como personas. Por lo tanto, al valor tangible del resultado añade un valor intangible ligado con el proceso seguido para conseguirlo y la satisfacción y crecimiento como consecuencia de alcanzarlo. Conseguir un logro se asocia a intensas emociones positivas y sensaciones de relajación, lógicas después de la tensión que ha supuesto alcanzarlo. El logro tiene que ver con el aprendizaje de 3er. nivel de Argyris. La persona cambia como resultado del aprendizaje, ya no hablamos de un hacer, sino de un ser diferente.  Ser más capaz, ser más confiado, ser más…, se ha producido una evolución personal que ha cambiado a la persona. No sólo ha cambiado su concepción de su auto-eficacia (Bandura), sino su identidad reflejada en sus tres componentes: autoconcepto, autoimagen y autoestima. Es en este nivel donde los psicólogos expertos en coaching PseC® actuamos con soltura. Aprender a hacer cosas nuevas es relativamente fácil, pero aprender a valorarte de forma tal que seas capaz de optimizar tu creatividad y capacidad y hacer cosas extra-ordinarias es algo más complicado.

Hablar de estas distinciones es importante con un cliente que requiere un proceso de coaching para que entienda el alcance de sus propios requerimientos y de las implicaciones que implica. ¿Qué quiere? ¿Qué está dispuesto a alcanzar? El cliente decide.

http://www.psicologosexpertosencoaching.com

 

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EMOCIONES EN LA ADOLESCENCIA

desafios de la adolescenciaTodos hemos vivido la adolescencia de una forma muy personal y diferente. No sólo por lo que nos pasó y cómo nos pasó, sino sobre todo por cómo interpretabamos aquello que nos estaba pasando.

¿Qué es la adolescencia?

Dentro de nuestro proceso evolutivo es la etapa vital en la que la persona se construye como tal. En ella se adquiere el sentido de uno mismo y de cómo afrontar la vida, priorizamos nuestros valores y orientamos nuestra vida.

Es una etapa en la que se produce la transición de la dependencia de la infancia a la autonomía e independencia de la vida adulta. El adolescente tiene que adquirir progresivamente compromisos, responsabilidades y la autonomía propia del adulto. Y en ese camino se encuentra habitualmente con situaciones sumamente complejas: superar las demandas escolares, elegir qué estudiar, relacionarse exitosamente con colegas y adultos, gestionar sus emociones, asumir sus cambios biológicos. Y además, con el mayor de los retos: la construcción de la propia identidad.

Puede ser una etapa más o menos difusa que  se experimente con más o menos descontrol. La maduración fisiológica y todo el vaivén emocional que conlleva tiene mucho que ver en cómo se experimenta.

Emocionalmente es una etapa llena de incertidumbre y, con mucha frecuencia, llena de emociones negativas, miedo, ira, tristeza, asco, que imposibilitan una acción adecuada y limitan el bienestar del joven y, con frecuencia, marcan profundamente el desarrollo de su vida.

El sistema escolar pone el énfasis en los contenidos de carácter cognitivo y, en escasa medida, en los emocionales y en los contenidos de aprendizaje social que son precisamente los que van a permitirle su integración exitosa en la vida familiar, profesional y social.

Para que el adolescente se desarrolle de forma integral y tenga bienestar, tiene que contar con la posibilidad de un desarrollo equilibrado de sus aspectos emocionales, sociales y una construcción de sí mismo consciente.

El desarrollo de la inteligencia emocional es la clave para que se identifique como persona y como miembro de la sociedad.

¿Es un fenómeno universal?

Tiene un alto componente cultural. En las sociedades occidentales dura cada vez más.

El tiempo de preparación para afrontar las responsabilidades se prolonga cada vez más en las sociedades occidentales, en parte por el prolongado tiempo de formación  y, en parte, por las dificultades de vivir de forma autónoma con la calidad que queremos. Hoy en día, se habla de una post-adolescencia que llega hasta más allá de los 23 años.

De la infancia a la adolescencia

Mientras que el niño logra su identidad mediante un proceso de identificación con los demás, haciendo suyos los valores e ideas de sus padres, los adolescentes, en cambio, se enfrentan ante el reto de definir sus propios valores, opiniones e intereses, gestionar sus relaciones y tomar decisiones, que en definitiva dimanan de su sentido del yo, es decir, de su propia identidad y no limitarse a repetir los de otros.

Han de “elegir” separándose o no de los paradigmas paternos. Han de descubrir lo que pueden hacer y confiar en sí mismos. Su necesidad de sentirse amados y respetados por lo que son, pasa en primer lugar por saber quiénes son.

 ¿Cuándo eres adolescente?

Eric Erikson habla de tres tramos con necesidades y retos diferentes que aunque están presentes de forma simultánea sí que adquieren un peso y protagonismo diferente en cada etapa:

  • Adolescencia inicial (entre 10-14 años): biológicos
  • Adolescencia intermedia (14-19 años): sociales
  • Adolescencia tardía (19-21 años): personales

Marcia habla de que en el desarrollo de la identidad hay cuatro estados por los que atraviesa el adolescente en relación a la crisis de la identidad y la asunción de compromisos (Santrock, 2004):

  1. La crisis se define como un periodo de desarrollo de la identidad durante el cual el adolescente se debate entre diferentes alternativas significativas. El compromiso es un componente del desarrollo de la identidad en el que el adolescente realiza una inversión personal en lo que va a hacer.
  2. La difusión de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que aun no han experimentado una crisis de identidad (es decir, todavía no han explorado diferentes alternativas significativas) ni han asumido ningún compromiso.
  3. La delegación de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que han asumido un compromiso sin pasar previamente por la crisis de identidad. Esto suele ocurrir cuando los padres imponen o trasladan compromisos a sus hijos adolescentes, generalmente de una forma autoritaria. En estas circunstancias no se le da al adolescente la oportunidad de que explore con libertad distintos enfoques ideologías y vocaciones por sí mismo.
  4. La moratoria de la identidad se refiere a los adolescentes que están en plena crisis de identidad pero cuyo compromiso o está completamente ausente o sólo está vagamente definido.

La consecución de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que han atravesado una crisis de identidad y han asumido un compromiso.

El período de la adolescencia intermedia sería el de mayor actividad exploratoria y en consecuencia, el que tendría mayor probabilidad de ser caracterizado como de “crisis de identidad”.

Por otro lado, los padres e iguales tienen un peso significativo en la construcción de la identidad, pero en diferentes dominios. La influencia de los iguales sería más intensa en temas del presente cotidiano tales como el área del tiempo libre y de las relaciones personales, mientras que la de los padres tendría más peso en las cuestiones de futuro (por ejemplo, lo escolar y ocupacional).

Tres tipos de retos: 

 1.  BIOLOGICOS

Mucho podemos hablar de los cambios fisiológicos a los que se va a enfrentar un adolescente durante esta etapa de la pubertad que tienen que ver con:

  • Maduración de los caracteres sexuales
  • Modificaciones corporales correspondientes
  • Descontrol emocional
  • Desencaje entre pensamiento y emoción

señalamos como los más notables, los cambios de:

  • voz
  • sudor
  • piel: granos
  • altura
  • peso
  • genitales
  • pelo

El reto no son los cambios sino “encontrarse uno mismo en ese cuerpo que cambia”.

Para muchos supone un continuo “estar fuera de lugar”, “no encontrarse”, que les provoca una intensa incertidumbre y continuas preguntas sin respuesta, al menos positivas, “¿por qué a mí?”

Para otros será una forma de sentirse diferentes y, por lo tanto, más capaces de “ser mayores”, “autónomos”, “especiales”. Puede confundirse la autonomía cada vez mayor en la capacidad para desenvolverse en el día a día con la capacidad de ser independientes.

Ya no son niños que siguen las instrucciones, valores y comportamientos de sus padres. Ahora pueden utilizar su nuevo cuerpo como recurso para situarse ante los demás. La curiosidad natural de esta etapa en la que necesitan descubrir el mundo por sus propios ojos, la caída de la moral heterónoma y, por lo tanto, la caída de los valores que nuestro entorno parental nos ha dado, la necesidad de aceptación social, de sentirnos integrados y no excluidos, puede llevar a algunos adolescentes a utilizar su cuerpo como medio para conseguir su lugar, especialmente cuando tienen modelos afines en el entorno. De ahí que en muchas ocasiones se llegue a las prácticas sexuales como fin en sí mismo. Y, a veces, en esta primera etapa de la adolescencia donde aún no tenemos definido ni quien somos ni qué queremos hacer con nuestra vida, utilizamos el cuerpo como medio de ser y estar en la vida. Estas prácticas pueden tener unas implicaciones de un gran alcance en nuestra vida futura, como en el caso de embarazos, enfermedades de transmisión sexual o la adquisición de prácticas continuadas o extremas.

A nivel neurofisiológico, las conexiones entre el córtex y el hipocampo tienen que fortalecerse, pero entretanto el hipocampo experimenta los vaivenes de las hormonas que genera el crecimiento y la madurez sexual  provocando continuos altibajos emocionales, confusión continua sobre lo que sienten y un pensamiento polarizado, de todo o nada.

REFLEXIÓN GENERATIVA:

Sabemos que es un momento vital en el que progresamos positivamente cuando:

  • podemos hablar de lo que sentimos
  • oímos a otros contar experiencias similares
  • nos sentimos escuchados, sin juicios
  • contamos con algún adulto en el que confiar y al que preguntar

estos serán apoyos de excepcional valor que sobre todo se verá más tarde sus efectos cuando ese adolescente tenga que tomar decisiones de todo tipo.

2.  SOCIALES

Las necesidades del adolescente son:

  • Ser aceptado. Esta es una necesidad vital del ser humano, y en esta etapa en la que empezamos a tener consciencia de nosotros, esta necesidad es imperiosa. Somos capaces de hacer cualquier cosa para ser como los demás, estar aceptado y no ser excluido.
  • Modelarse: saber a quién parecerse

Y muchas veces el joven se pone una máscara no sólo para parecerse a los demás, sino también se la pone para que no vean lo que le pasa.

Una especial atención requiere el fenómeno que siempre ha existido del acoso, pero que ahora, en una sociedad donde priman las libertades y derechos individuales adquiere un peso especial.

Otro aspecto importante es la diferencia entre el mundo off-line y el on-line. La comunicación es diferente, hay nuevas reglas. En el mundo on-line el anonimato parece que existe (aún cuando no sea cierto) y rompe reglas sociales que inhiben la exposición y compromiso social. El fenómeno de visibilidad social que en el mundo off-line es inmediato, tengo cara y nombre y, por lo tanto, tengo que ser cuidadoso con lo que digo y hago, desaparece en el mundo on-line. Puedo decir o hacer en apariencia “impunemente” cualquier cosa.

REFLEXIÓN GENERATIVA:

  • Para que esta etapa tenga las condiciones propicias que faciliten su evolución, todos sus escenarios sociales: familia, escuela, centros de relación tendrían que ofrecer espacios de positividad, de capacidad, de confianza en sí mismos. Esto pasa porque los adultos sean conscientes de cómo se relacionan con los adolescentes y se hagan responsables de lo que les están aportando.
  • La responsabilidad de la sociedad es generar contextos de crecimiento que permitan el mayor despliege del adolescente
  • Entornos emocionales positivos donde el “tú eres valioso”, “tú puedes”, “tú te lo mereces” son los mensajes claves.

3.   RETOS PERSONALES: LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD

el cuento del aguila

Autodescubrimiento versus autoconstrucción

Nos fiamos de los juicios de los demás especialmente en esta etapa y también de los que vamos haciendo de lo que oímos a los demás sobre nosotros mismos. El adolescente tiene que descubrirse en sus capacidades. Se trata de abrir esa parte de la Ventana de Johary que no sabemos de nosotros mismos. El arte trae de nuestro inconsciente, nuestras capacidades ocultadas por falta de oportunidad hasta ese momento.

Construcción del sentido de uno mismo

Es una compleja tarea de construcción de la identidad que suele denominarse “crisis de la adolescencia”  en la que surgen grandes dificultades especialmente cuando:

  1. Hay dificultades en el autoconocimiento que puede llevar a confusión de identidad.
  2. Hay dificultades en la identificación y expresión emocional.
  3. La autoestima del adolescente es baja.
  4. El apoyo social / familiar no facilita la confianza necesaria.
  5. Hay dificultades en el ámbito escolar.

El gran reto vital del adolescente es desarrollar una identidad propia.

Me identifico primero con lo que no soy que con lo que soy

Requiere construir una autoestima sólida que muchas veces los jóvenes especialmente los que tienen dificultades de autoimagen, autoestima y autovaloración, es decir, tienen una identidad baja o débil no tienen, bien por presiones ambientales del tipo nosotros no podemos, o bien por presiones sobre su capacidad, tú no puedes.

Su autoestima y respeto a sí mismo pasa en primer lugar por saber quién es.

Han de descubrir lo que pueden hacer y confiar en sí mismos.

Cuando la identidad no se construye positivamente se contra resta con mecanismos de defensa como el aislamiento, la conflictividad, la impulsividad, la intolerancia, el agrupamiento defensivo con iguales, todos ellos generadores de un alto estrés que, a su vez, dificulta el aprendizaje y ajuste escolar y social.

Las familias tienen que adaptarse y acompañar positivamente al adolescente en este proceso para unos resultados satisfactorios.

Desde hace tres años colaboro con la FUNDACIÓN APRENDER en el desarrollo de entornos emocionalmente capacitantes en el contexto educativo y dirijo un programa para adolescentes que con el nombre de DESARROLLO DE LA IDENTIDAD trabaja con la psicología orientada a resultados con métodos como el coaching.

fundacion aprender

Este programa pretende apoyar un desarrollo integral y positivo de esta etapa de la adolescencia, el momento clave de la vida de una persona en la que busca su autonomía, construye su identidad, se abre a la sociedad, elige relaciones y establece intimidad, en definitiva, una etapa compleja de cambios continuos tanto para el adolescente como para su familia.

La experiencia con adolescentes, profesores y padres me ha aportado un conocimiento muy concreto de los aspectos que son sustanciales en el desarrollo del adolescente.

Si con los adultos muchas veces hacemos un coaching reparativo, reestructurando paradigmas, cambiando creencias, resignificando experiencias, con los adolescentes el trabajo principal sería un coaching constructivo, no se repara sino que el foco está en la construcción de sí mismos, en que se den libertad para elegir sus creencias, libertad para no asumir los planteamientos de los colegas por conformidad social,  libertad para decir NO ante situaciones cotidianas tanto en el mundo on como off line que atenten contra sus valores, libertad para decidir cuáles son sus valores y cuál es su propósito de vida. Es el momento donde empieza el autoliderazgo, la competencia de la inteligencia emocional  que nos lleva a ser conscientes de nosotros mismos y tomar decisiones orientadas a ser quien queremos ser.

Y no pueden darse esta libertad cuando no confían en sí mismos, de ahí el papel sustancial de los sistemas a los que pertenecen y la responsabilidad que tienen en generar entornos emocionalmente positivos. Esto no significa estar siempre alegres y positivos, sino ser conscientes de las emociones y entender el significado que tiene para nosotros. Tener miedo no es malo en sí mismo, sino todo lo contrario, nos avisa de que no nos sentimos preparados para afrontar algo y si lo entendemos así podemos poner los medios para prepararnos.

En mi libro “Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación” planteo precisamente el significado de cada emoción y como utilizarlo para desarrollar nuestra inteligencia emocional intrapersonal y hacer que nuestra vida diaria sea más satisfactoria y exitosa.

Este es un extracto del testimonio de un alumno:

testimonio

REFLEXIÓN GENERATIVA:

  • “ACOMPAÑAR” Esta es un palabra importante porque significa estar ahí para él. No dirigir, no  imponer, no determinar lo que está bien o mal, sino darle espacio para que él elija.
  • Escuchar sin juicio, aceptando a la persona que es como legítima.
  • Entenderle como persona que es de una forma global integrando sus facetas cognitivas, sociales y de edad madurativa.
  • Ante todo la autonomía cognitiva, emocional y comportamental.
  • Estimular que se construya a sí mismo como persona independiente, con una fuerte autoestima, lo que implica que desarrolle una idea positiva de sí mismo, sus posibilidades, y se acepte y valore como persona.
  • Apoyar que despliegue todo su potencial, dando oportunidades para la reflexión y para la acción.
  • Facilitar que lo ponga en práctica de forma positiva.
  • En el fondo se trata de incrementar la inteligencia intrapersonal mejorando la relación consigo mismo y como resultado con los demás.
  • Favorecer el desarrollo del adolescente con un abordaje alineado entre las demandas educativas y la familia.
  • Tener muy presente que la familia es el sistema prioritario en el que el adolescente se mira reflejado.
  • Valoran especialmente el disponer de un espacio confidencial y serio para expresar sus problemas; ser escuchados con respeto y aceptación por un adulto / profesional; verse con capacidad, más seguros y con confianza en sí mismos y haber aprendido cómo actuar satisfactoriamente en sus diferentes retos.

 

Este trabajo con la FUNDACIÓN APRENDER lo expusimos en un simposium en el 3rd INTERNATIONAL CONGRESS of EDUCATIONAL SCIENCES and DEVELOPMENT (junio 2015) y fue altamente valorado por el foco en el entorno emocionalmente responsable que la Fundación Aprender promovía y por el trabajo concretado en el DESARROLLO DE LA IDENTIDAD de los adolescentes.

Estos serán los aspectos que desarrollaré en una sesión especial de videoplaylist que cierra el ciclo de RETOS DE LA ADOLESCENCIA  de LA CASA ENCENDIDA. Será el miércoles 25 a las 19 h. y contaré con la compañía del coro Milagros y la experiencia con la escritura creativa de Irene G. Punto.

Gracias a las coordinadoras del ciclo, Maite Rodríguez Estévez y Paloma Rosado por invitarme a participar de esta magnífica oportunidad de poner en valor la importancia de generar entornos positivos en la adolescencia.

cita reyna

Desarrollar la responsabilidad “habilidad para responder”

“No hagamos bonsais”

LAS EMOCIONES AL MANDO

inside-outLas emociones lideran nuestra forma de vivir. Son el tono vital con el que entendemos lo que pasa y respondemos. Es fácil de explicar pero es más fácil de entender si lo ves representado, a modo de historia de la experiencia de una niña, cómo vive lo que le pasa y cómo reacciona. Cada emoción nos permite hacer ciertas cosas y no otras.

Magnífica la película INSIDE OUT, magistral. He tenido la ocasión de verla en la premier organizada por Psicofundación y PSICOFUNDACIONel Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y no tengo más que palabras de grandes elogios. Creo que no es para niños, sino para toda persona que quiera entender cómo las emociones toman el mando de sus conductas.logocopmadrid

Una de las mejores aportaciones que hace es distinguir y delimitar las emociones. Otra cómo toman el control según los acontecimientos. Otra cómo se relacionan entre sí. Otra cómo se vinculan con el aprendizaje, los recuerdos, los patrones de conducta, el pensamiento, las relaciones con otras personas. En fin, una joya que pone de manifiesto la emoción y el sentir de la protagonista.

Añado algunas líneas de la introducción de mi libro “emociones capacitantes. Su gestion en el coaching, el lidrazgo y la educación” porque define lo que el film ilustra tan bien. No os la perdáis.

“Hablamos a todas horas de las emociones. Tenemos numerosos términos para denominar emociones. Decimos que hay innumerables emociones. Los medios informativos hablan de emociones continuamente. Llamamos emociones a todo lo que sentimos, sean emociones, sentimientos o sensaciones. Mezclamos indiferenciadamente y confundimos lo que sentimos, y eso hace que nos sea difícil identificar lo que nos pasa y por qué.

A veces leemos textos que hablan de las emociones como de entes ajenas a nosotros, que “nos tienen”, “nos habitan” o “nos dominan”. A veces oímos decir que las emociones son negativas, que nos hacen sufrir y que hay que eliminarlas de nuestra vida. Leemos también y oímos hablar de que es necesario controlar nuestras emociones y ser racionales. También oímos decir que hay que expresar los sentimientos, y otras veces, que hay que controlarlos.portada en pequeño

La confusión es general y no es de extrañar. Nuestra tradición cultural es racional, somos herederos del pensamiento de Descartes y seguimos en un paradigma en el que la razón es el criterio esencial en nuestra vida y el eje de todo nuestro comportamiento. Entendemos a las emociones como algo que nos descontrola, e incluso domina, y la mayoría de las veces, además, les adjudicamos un valor negativo, tanto por nuestro desconocimiento sobre ellas, cómo por la forma en que nos afectan en nuestra vida.

Para añadir más confusión mezclamos los fenómenos: sensaciones, sentimientos y emociones. Nos damos cuenta de las sensaciones que nos han provocado las emociones y decimos “me siento emocionado”, y luego interpretamos esas sensaciones y le damos un valor convirtiéndolo en un sentimiento, por ejemplo “me siento triste”.

Decimos “sentir la emoción” cuando a la luz de los descubrimientos de las neurociencia, deberíamos decir:

  • “noto sensaciones”, aludiendo a los cambios fisiológicos en nuestro cuerpo
  •  “siento un sentimiento” refiriéndonos a cómo interpretamos esas sensaciones: placenteras, displacenteras, de tensión, etc.
  •  “tengo una emoción” aludiendo a la respuesta de valoración ante lo que ocurre.

Estas distinciones emocionales son claves para los fines de este libro ya que nos van a permitir identificar la emoción que está en la base de nuestro comportamiento conociendo de qué nos informa, tomando consciencia de nuestras sensaciones corporales, analizando los sentimientos que eso nos produce, comprobando las acciones que nos posibilita y la forma de ser y comportarnos que origina. Un planteamiento en línea con el que realiza la Teoría de la Inteligencia Emocional, de tomar consciencia de uno mismo y autogestionarnos de forma funcional, es decir, en función de nuestros objetivos y nuestro entorno.

Así que éstas serán las claves del desarrollo de personas: la toma de consciencia de cómo está interpretando lo que pasa, del valor y significado que tiene para ella, la identificación de las acciones que puede llegar a hacer desde ello, el impacto que tiene en su personalidad, y la elección y generación de la emoción que mejor le venga a sus objetivos. Y éstas son las bases del trabajo que realizamos en la escuela de evolución emocional. Es el trabajo del futuro porque liderar a nuestras emociones es liderarnos a nosotros mismos.

EL PUNTO DE VISTA

perspectiva-3Entrenamos el pensar desde otro punto de vista. No se trata de lo que piensa, de lo que hace o de lo que siente, sino desde qué perspectiva lo hace.

Flora, 49 años, casada, jefe de área en una multinacional en la que lleva 23 años. Está viviendo momentos de grandes cambios en su empresa con reestructuraciones y mira las posibilidades de su futuro profesional con dudas e incertidumbre. Siente un intenso stress que está afectando todos los ámbitos de su vida. Después de consultar con el departamento de RRHH de su empresa, solicita un proceso de coaching que le permita gestionar mejor el día a día.

En la sesión inicial Flora se lanza sin ambages a expresar cómo se siente. Se describe a sí misma como desmotivada, desilusionada, stresada e incluso asustada. Ha pensado seriamente en hacer un cambio radical de vida y dedicarse a otra cosa. Relaciona su stress con una contractura que en los últimos meses ha necesitado tratamiento médico. Flora muestra una gran capacidad de introspección y también una fluida capacidad de expresión. Tiene una “narrativa” bien estructurada sobre su vida, el cómo actúa, qué la lleva a decidir, cuáles son sus márgenes de libertad y de acción. Para ella el mundo de la multinacional significa un marco de trabajo bastante restringido, se considera un mero peón en manos de los jefes de turno. En el ámbito familiar también se ve en la obligación y el deber de estar a la altura como hija, hermana, esposa, madre. Todos los papeles que desempeña en su vida tienen para ella un carácter de obligación donde necesita controlar lo que ocurre.

Los objetivos de trabajo que concretan son:

  1. Gestionar de forma eficiente su tiempo
  2. Reducir el stress y sentirse en paz consigo mismo
  3. Afrontar positivamente la vida

No resulta fácil centrar las conversaciones con Flora. Necesita primero abrir la espita de la tensión acumulada. Dedicamos la primera parte de las sesiones a que exprese cómo se está sintiendo ante los diferentes eventos que la stresan. Es una narrativa sólida, parece que todas las explicaciones que da de cómo ha reaccionado son lógicas y “normales”. Tiene buenas razones para actuar como lo hace. Y para ella tiene todo el sentido también que se sienta agobiada y con ganas de huir de todo. No cabe otra forma de ver las cosas.

Las preguntas la desconciertan, la sacan de su discurso narrativo y la llevan a la confrontación con él. Pero no ve otra forma de abordar nada.

Flora cuenta con algo muy positivo para el proceso. Confía en que le va a ser útil y aunque a veces le pueda parecer extraño algo, siempre está animada a probar cómo hacerlo diferente.

Trabajamos distinciones lingüísticas: exigencia / excelencia; deber / elección; soportar / aceptar; control /gestión. Esta última le encanta.

Sí, eso, gestionar. Gestionar significa resolver pero sin sufrimiento. Eso es lo que quiero.

Las distinciones lingüísticas resultan un recurso potente para ella. Le atraen los opuestos a aquellos que describen su situación actual.

En términos de la “Teoría de la atribución”, Flora está poniendo el “locus de control” fuera de ella. Lo ha hecho siempre en realidad, pero hay momentos en la vida donde esta forma de ver las cosas se convierte en un lastre. Muchas personas en torno a su edad se cuestionan su forma de vivir y el grado de felicidad con la que lo están haciendo. De alguna forma, al igual que Flora, están enfrentándose ante sí mismos, en algunos casos por primera vez en su vida.

Nos planteamos hacer una “reconstrucción cognitiva”, es decir, mirar la realidad desde otro punto de vista. Ella está atribuyendo a las circunstancias de su vida el control sobre ella misma. Al fin y al cabo se ve como un peón. Tiene que obedecer en el trabajo y tiene también que obedecer a lo que considera que está bien en su vida personal. Es una profesional resolutiva y capaz que siente que actúa desde el deber, la obediencia, la dureza y la tensión. En el fondo esto no es más que un reflejo de cómo se ve a sí misma.

Trabajamos las autoinstrucciones, es decir el qué se dice a sí misma antes de afrontar cualquier tema. Entrenamos el pensar desde otro punto de vista. No se trata de lo que piensa, de lo que hace o de lo que siente, sino desde qué perspectiva lo hace.

¿Cómo quieres vivir, desde el control externo donde estás obligada, no tienes capacidad de elección, siempre hay exigencia?

Si te digo la verdad, no soy capaz de verlo de otra forma, pero quiero hacerlo.

Este es un caso sumamente habitual. El problema de Flora es el hábito de pensamiento que tiene. En sí no es malo ni bueno, pero a ella (en realidad como a todos los que lo tienen) le lleva a sentirse insatisfecha consigo misma, con su vida y a sentir una tensión y un stress agobiante.

¿O quieres vivir desde el control interno donde el listón lo pones tú misma, eliges cómo afrontar los temas y fluir con ellos?

Sí, esto, ¿pero cómo se hace? ¿Es posible cambiar el pensamiento simplemente con querer hacerlo? ¿Puedo cambiar mi punto de vista?

¿Pero cómo hago para parar mis pensamientos? ¿Se puede hacer?

Flora muestra una gran disposición a hacer las cosas desde otro punto de vista. Practicamos técnicas de parada de pensamiento, de visualización y de mindfulness.

Estoy dispuesta, ¿cómo lo hago?

Quiero ensayar otra vez.

Ahora sabe hacia dónde va.

Lo que veo es que hay otro punto de vista. Y no se trata de lo que te suelen decir de sé más positiva o a ver si eres menos negativa, esto es otra cosa. Tengo un modelo de actuación  y tiene un objetivo y con esto me siento cómoda.

Vale, ya sé lo que quiero. Elegir desde donde mirar las cosas. Y puedo hacerlo. Lo estoy haciendo en este momento. Puedo hacerlo.

Poco a poco Flora se habitúa a parar su pensamiento y preguntarse ¿Desde dónde estoy mirando esto? ¿Desde la exigencia o desde la excelencia? La frecuencia genera una nueva ruta neuronal, un nuevo hábito de pensamiento. El tercer objetivo es el primero en conseguirse y casi a la vez el segundo. Sólo falta organizarse de otra forma, pero esto, para una persona con sus competencias, resulta fácil una vez que cambia el lugar desde donde lo hace. Ahora está en el fluir, en el disfrutar, ha dejado de compararse con lo que supone esperan de ella y se pone el listón consigo misma.

En realidad, la mayoría de los casos que se trabajan en coaching tienen que ver con esta situación, la atribución que hacemos del control de nuestra vida. Cuando reestructuramos cognitivamente el punto de vista, simplemente cambia la forma en que vemos las cosas. En coaching ontológico se habla metafóricamente de dos puntos de vista: el de víctima o el de responsable. ¿Han cambiado las cosas? No, pero cambia el punto de vista desde el cual la persona las recibe, interpreta y responde. Y con ello todo ha cambiado.

 

Artículo publicado en mi sección mensual: “Conversaciones de coaching” de Training & Development Digest donde narro procesos de coaching:

http://www.tdd-online.es/content/flora-el-punto-de-vista

 

DISTINCIONES EN COACHING

reloj El resultado del proceso será aquel que el cliente esté disponible para conseguir y no otro. El coaching no resuelve nada, es el cliente el que encuentra sus respuestas. Un nuevo proceso contado en mi sección de “Conversaciones de coaching” publicado en Training & Digest.

Carlos, 49 años, divorciado, con un hijo adolescente, diplomado en magisterio. Trabaja desde hace 24 años en una multinacional de distribución. Lleva ya 15 años como Jefe de RRHH. Llegó a la posición por la experiencia adquirida como asistente en el desempeño de las funciones del departamento, sin una formación específica previa, ni posterior, ni una pasión concreta por este trabajo. Sus funciones son de carácter muy operativo ya que toda la estrategia le viene dictada por la casa matriz europea.

Aunque dice estar contento con su posición y empresa, su queja constante es que no puede asumir todas las tareas del departamento. Ahora sólo cuenta con un asistente para todas las tareas que no tengan un carácter confidencial. Tanto el Director General, como otros Directores de departamentos reportan falta de agilidad en las gestiones propias de RRHH. Carlos trata de cumplir con todos los compromisos y eso le lleva a dedicarle una cantidad de horas desproporcionadas al trabajo, tanto en la oficina, como conectándose por las noches desde casa.

En la evaluación de desempeño anual, los indicadores clave de rendimiento indican una falta de agilidad y respuesta en la gestión de sus tareas que llevan a la Dirección a proponer a Carlos un programa personalizado para que aprenda a gestionar de forma más eficiente su trabajo de forma prioritaria. Para ello seleccionan a una coach con amplia experiencia en el desarrollo de competencias profesionales.

En la reunión tripartita entre la Dirección General, Carlos y la coach; la Dirección señala como objetivo prioritario que Carlos mejore su eficiencia, pero también que se sienta más cómodo con lo que hace. La buena y prolongada relación que existe entre los empleados les lleva a estar preocupados por el bienestar de Carlos. Concretamente a los compañeros del staff directivo les preocupa el exceso de dedicación al trabajo que está realizando y que pudiera estar afectando ya a su equilibrio psicológico e incluso salud. Carlos coincide en que su dedicación es desmedida, pero no sabe cómo hacerlo de otra forma. Se ve incapaz de organizarse de forma diferente. Y no lo entiende porque no será por experiencia… En el fondo, tampoco piensa que sea para tanto.

En esta reunión tripartita se decide pasar primero un 360º para evaluar con precisión cómo se ve Carlos y cómo le ven los compañeros y jefe en su desempeño profesional y a partir de esa información concretar los objetivos de trabajo.

El 360º permite operativizar con claridad lo que ya se habló en la reunión tripartita. Hay tres áreas competenciales, consistentes entre sí, que muestran la percepción de su jefe y compañeros de la baja ejecución de Carlos, de hecho no superan el 3,10 sobre 5 en la heteroevaluación, mientras que en la autoevaluación está en un 4,35. Hay, por tanto un gap sustancial entre cómo se ve él y cómo le están viendo compañeros y jefe en:

Adaptabilidad: afronta con eficacia diversos estilos de trabajo y en diferentes circunstancias. Se adapta de manera constructiva ante los reveses y plantifica el cambio. Fomenta la creatividad, la innovación y el asumir riesgos.

Gestión de tareas. Utiliza la tecnología, los recursos y el tiempo de manera eficiente. Aprende rápidamente y aplica la información actual a las tareas apropiadas.

Productividad. Inicia la acción. Es una persona emprendedora y decidida. Supera los obstáculos para alcanzar resultados beneficiosos, de alta calidad.
Con los resultados del 360º, una segunda reunión tripartita permite acordar los objetivos de trabajo con mayor precisión:
1. Incrementar la adaptabilidad de Carlos para que sea capaz de modificar su forma de trabajar, mejorando su eficiencia, menos horas, mejores resultados.
2. Mejorar la eficiencia en la gestión de tareas, para priorizar, delegar, organizarse en el día a día e incluso decir no a determinadas demandas de los diferentes departamentos.
3. Salir 1 h. más tarde de su horario, habiendo resuelto los asuntos prioritarios (Carlos sólo este reto con el que está conforme).

Una vez acordados los objetivos, iniciamos el proceso evaluando con una Escala de progreso su situación ante estos objetivos tanto cognitiva, emocional como conductualmente, con el fin de comprobar su punto de partida personal y el progreso en la consecución de los objetivos acordados, independientemente de la evaluación organizacional de contraste que se haga más adelante con un nuevo 360º.

Carlos inicia el proceso de coaching como una carga más en sus tareas. No es que no confíe en que el proceso funciona, de hecho, lo ha podido comprobar con otros directivos de la empresa, es que él no se ve haciéndolo diferente. Hay un rechazo claro a reconocer que necesita ayuda. “Sólo está en el proceso de coaching porque su jefe le ha metido, que si no, ¿para qué?”

“¿Para qué haces tú todo?”
“¿Qué pasa si no lo haces tú todo?”
“¿Qué pasaría si tú no estuvieras para hacerlo todo?”
“Ah no, yo nunca he faltado al trabajo, incluso vine con un brazo en cabestrillo”

No, definitivamente, no ve otras opciones. O lo hace él o no se hace. La técnica utilizada en coaching de desmontar la creencia todavía no funciona.
Entramos en su autoexigencia.

“¿Qué ganas con esta forma de ver las cosas?”
“¿Qué estás perdiendo?”
“¿Para quién estás haciendo esto?”

¡Ah! Balanza de pérdidas y ganancias. Parece que Carlos comienza a analizar la situación con perspectiva diferente. Él valora los beneficios especialmente. Esto ya le ha llegado. Está perdiendo más,… mucho. No sólo tiempo con su hijo, sino para sí mismo y, ¡¡lo peor!! es que lo que hace no es valorado por su jefe y compañeros. Esto le confunde.

“Yo creo que tengo que hacerlo al máximo. No puedo delegar en nadie. Tengo que hacerlo yo todo. Cuánto más me dedique, más me valorarán. Y ahora veo que esto no es así…” Carlos intenta disimular su decepción y desconcierto.

“¿Qué estás compensando con tu trabajo?”

Entramos en el “dar y recibir”.

“Pues sí, sí que hay desequilibrio. Creo que tengo que darlo todo, pero no se me había ocurrido pensar en qué recibir. Casi no sé de qué estamos hablando. Ya me pagan, y la empresa tiene un paquete de beneficios sociales estupendo”.
Trabajamos distinciones lingüísticas: dar, recibir, exigencia, excelencia, rendimiento, gestionarme.

Carlos está ya preparado para ver con nuevos ojos. “Tampoco es para tanto. Bien pensado sí que me puede apoyar más en la asesoría que nos lleva ya determinados temas” “Y, además, puede traspasar ciertas actividades al departamento financiero” “Y, además, puede pedir que cada departamento…” “y, además…”

Carlos ve desde una perspectiva diferente su trabajo, ha conseguido un “cambio de observador sobre su actividad”, está disponible para actuar por sí mismo buscando soluciones diferentes a las que era capaz de ver hasta ahora.

Su nivel de introspección ha sido mínimo y sus barreras muy altas ante la tarea de tener que pensar de forma diferente, sin embargo ha conseguido un hacer diferente que le proporciona la eficiencia que habíamos marcado como objetivo.

Seis meses después de iniciar el proceso, Carlos ha delegado un 30% de su actividad, gestiona un 15% por prioridades y sale 1 h. después del horario y los viernes desconecta. Eso sí, aún se conecta desde casa unas 4 h. semanales, más por hábito que por necesidad.

Hay temas que no se han abordado, no porque no se diera el espacio para ello, sino porque Carlos no estaba preparado para hacerlo.

Esta es una gran conclusión de coaching. El resultado del proceso será aquel que el cliente esté disponible para conseguir y no otro. El coaching no resuelve nada, es el cliente el que encuentra sus respuestas.

Conversaciones de coaching 5. Publicado en http://www.tdd-online.es/content/carlos-distinciones

EL VALOR DE LA VISION DE FUTURO: un proceso de coaching

visionA veces nos perdemos en el presente, o en el pasado y es muy difícil proyectarnos hacia el futuro. Mi nuevo artículo comentando
un proceso de coaching publicado en Conversación de Coaching 4 en Training and Development Digest

Un caso real:

Rosa, 45 años, casada, empresaria, lleva 20 años dirigiendo su propia empresa de distribución. Desde hace año y medio se siente descentrada y un tanto desorientada sobre sus decisiones empresariales y desanimada con los requerimientos de sus responsabilidades familiares, ya que tiene dos hijos pequeños.

Es una persona con gran capacidad de autonomía, decisión y voluntad. Su confusión actual la incómoda profundamente. Incluso tiene dificultades para dormir y se siente más airada y agresiva de lo habitual. En su entorno le dicen que está estresada.

Rosa toma la decisión de iniciar un propio proceso de coaching con el objetivo claro de cambiar esta situación. En la primera sesión concreta los siguientes propósitos de trabajo:

  1. Aclararse
  2. Tomar decisiones con confianza
  3. Sentirse más segura

Evaluamos con una “Escala de progreso” su situación ante estos tres objetivos tanto cognitiva, emocional como conductualmente, con el fin de situar su punto de partida y poder evaluar el alcance del progreso en la consecución de los objetivos acordados. Sus puntuaciones no superaban el 3 (en una escala de 10) en ninguno de  los objetivos.

En la primera sesión, Rosa muestra su incomodidad, desconcierto y confusión generalizada sobre todos los aspectos de su vida. No sabría por dónde empezar, ni tampoco priorizar dónde se siente más incómoda. Por ello, comenzamos con un ejercicio para clarificar mejor su escenario global.

Con el ejercicio de la “rueda de la vida” identifica más concretamente en qué áreas de la vida se siente más incómoda: profesional, intelectual y espiritual se evidencian con disarmonía y baja satisfacción. Visualiza con el ejercicio que su vida no puede rodar cuando tres de sus radios son marcadamente más cortos.

El ejercicio no sólo le aporta consciencia, le permite identificar y priorizar, poniendo foco por donde quiere empezar y que resume en un objetivo bien definido: “Conseguir una confianza en mí misma como profesional de 10, en un plazo no superior a 6 meses”.

En la segunda sesión, Rosa entra de lleno en cómo se percibe a sí misma. Por un lado, considera que le ha ido bien, que ha tenido suerte y ha posicionado muy bien su empresa; por otro, está desconcertada sobre sus posibilidades de cara al futuro, no se ve con un buen perfil de empresaria y hasta duda de su capacidad y sus logros. Tiene una idea difusa de sí misma y de sus posibilidades, le cuesta señalar sus puntos fuertes.

 “Es como si no fuera capaz de mirar al frente”

“No sé cómo voy a hacer frente a estos retos, me ha ido bien, pero ahora es todo mucho más difícil, no sé si voy a ser capaz de mantener la empresa, se vende mucho menos, tengo que tomar decisiones difíciles, y estoy sola”

“Podría decir que tengo algo de miedo, sí. No me gusta reconocerlo”

Planteamos un ejercicio de “imagen pública” para que pueda verse a través de los ojos de otros y realiza un perfil XT.

En la tercera sesión, Rosa trae los resultados del ejercicio de imagen pública propuesto. Su sorpresa ha sido enorme al leer los mensajes recibidos. A través de los comentarios de las otras personas comienza a ver sus puntos fuertes y sus áreas de mejora. Sigue  desenmarañando y clarificando sus percepciones. Los comentarios de los demás le hacen ver su gran capacidad para liderar, tener sentido estratégico del negocio y tomar decisiones tácticas. No se había visto así. De hecho, se consideraba falta de capacidad directiva por su baja formación. A la vista de los comentarios de otras personas, se da cuenta de lo opaca que estaba siendo consigo misma.

Pasamos a continuación a trabajar con su perfil XT, una herramienta de evaluación que permite identificar los factores críticos para conseguir un desempeño más efectivo. En concreto, mide características relacionadas con su estilo de pensamiento y razonamiento, su potencial de competencias y sus intereses profesionales. El conjunto de la información que ofrece, junto a un acompañamiento preciso del coach para interpretar la información y comprender el potencial de sus competencias y sus puntos fuertes en relación a su perfil de empresaria, ayudan a Rosa a comprender cómo trabaja y cómo puede ser más eficiente.

Tanto la información de la imagen pública, como la de su perfil XT, hacen pensar a Rosa sobre su capacidad para liderar su empresa. Sí, en realidad esto es lo suyo. Vale y puede ser una empresaria, como hasta ahora ha sido, ¡de éxito!

“¿Por qué he dejado de verme así?”

“¿Por qué ese cansancio, desánimo, agotamiento, falta de dirección,…?”

¿Por qué he entrado en esta espiral de desánimo?”

No entramos en ello. No buscamos causas. Si trabajamos sus emociones y sentimientos ante ello. Difícilmente puede abordar su futuro con confianza desde el miedo. Las emociones negativas tienen un efecto devastador en todo el cuerpo. Entra en modo supervivencia. Se queda sin energía para generar respuestas de desarrollo como la creatividad o la visión de futuro, como es el caso de Rosa. Ante su alto nivel de ansiedad, trabajamos también con técnicas de gestión de stress que le permiten controlar mejor sus reacciones corporales.

La escala de progreso indica unas puntuaciones de 7. Su confianza en sí misma ahora es de 6.

Hasta aquí el análisis de dónde está con respecto a sus objetivos. Rosa ha ido identificando, aclarando, priorizando dónde está y con qué recursos cuenta. Ha tomado consciencia de sus fortalezas y de cómo apoyarse en su gran experiencia. Ya está en disposición de proyectarse a futuro.

Planteamos un nuevo ejercicio: “¿Qué te gustaría que dijeran de ti cuando te jubiles?” “Interesante ejercicio”, comenta ella.

Con él, Rosa gira su mirada hacia el futuro, para identificar sus valores, lo que para ella es esencial e irrenunciable. Trabajamos con él, Rosa gana perspectiva por momentos y comienza a tener más claro “cómo quiere dirigirse a su futuro”.

Ya está preparada para afrontar un ejercicio clave para ella. Un ejercicio de visión. “¿Dónde te ves dentro de cinco años?” No se trata de una mera pregunta. Rosa necesita visualizarse, sentirse, vivirse en ese futuro. Toma distancia del presente para situarse donde quiere estar. El coach acompaña y facilita con precisión técnica el ejercicio. Se produce un claro inshigt para Rosa, ve claro dónde quiere estar, qué quiere estar haciendo y cómo. Ríe tontamente entre la sorpresa y el alivio comentándolo.

Es frecuente encontrar clientes que han perdió el rumbo, desorientados sobre sus prioridades o su futuro y que buscan en el coaching una respuesta. Como Rosa, necesitan coger perspectiva de su día a día y apoyarse en sus propios recursos, tener una consciencia más clara de sus fortalezas y sus capacidades para mirar con seguridad hacia el futuro.

A partir de aquí un nuevo ejercicio. Esta vez un “retroplan” ayuda a Rosa a identificar los pasos concretos que la llevan a su visión. Con este ejercicio, ve claro cómo dirigirse hacia lo que quiere. Siente que sus pasos van a ser seguros y bien encaminados. La escala de progreso indica una evolución plena. Tanto las puntuaciones en ella, como en su confianza en sí misma, son ahora de 10. El objetivo del coaching se ha conseguido plenamente y Rosa cuenta, no sólo con una disposición emocional adecuada a sus objetivos, sino con un plan de acción que orienta sus decisiones hacia el resultado que desea.

CONFIANZA EN UNO MISMO

espejo De cómo una persona puede ganar confianza en sí misma y alcanzar sus propósitos: Un caso de coaching

Mario, 39 años, casado, ingeniero, lleva 10 años en una multinacional de distribución del sector químico en la que entró en el área comercial. Desde hace un año es el Director Comercial de la principal línea de productos de la empresa. No se siente muy cómodo dirigiendo a su equipo de 5 personas; se lleva bien con todos sus compañeros salvo con un colega Director también de área con quien tiene encontronazos frecuentemente.

Dentro del programa de desarrollo de la excelencia ejecutiva que está implementando la compañía, se realiza una evaluación 360 a todos los directivos. A la vista de los resultados y de conversaciones previas entre la Dirección General y Mario, la empresa le ofrece como parte de su plan de carrera un proceso de coaching que le permita mejorar sus competencias de liderazgo.

De la reunión tripartita entre RRHH, Dirección General y Mario se establece como objetivo general del proceso el desarrollo de las áreas de mejoras identificadas en el 360º, en concreto el desarrollo de su capacidad de comunicación, escucha, empatía y comprensión de los demás con el fin de que le permita facilitar una mayor motivación y el desarrollo profesional de los miembros de su equipo. Este objetivo general se concreta en tres ítems de la valoración que se consideran fundamentales para su liderazgo:

1. Escuchar a los demás
2. Pensar creativamente: buscar la mejora
3. Cultivar los talentos individuales: motivar con éxito

Se acuerdan los objetivos. Aún así Mario pregunta si puede modificar en alguna medida o “personalizar” más bien sus objetivos en función de lo que realmente le interesa; se muestra expectante ante el proceso.

Iniciamos el proceso evaluando con una “Escala de desarrollo” su situación ante estos objetivos tanto cognitiva, emocional como conductualmente. El dónde estoy con respecto a sus objetivos queda desglosado en estas tres categorías de información. A través de su lenguaje, los sentimientos que tiene y lo que puede hacer con cómo se siente ante estos objetivos, Mario toma consciencia de que, en realidad, no se siente capaz de afrontar el liderazgo cómodamente.

El espacio de confianza y confidencialidad impacta a Mario quien encuentra un lugar para reflexionar y poner foco desde la tranquilidad del acompañamiento del coach.

“Pero qué cosas digo, nunca he hablado de esto con nadie, ni siquiera me he permitido pensarlo yo mucho”

Poco a poco sale el por qué no se siente capaz: no confía en sí mismo lo suficiente como para afrontar este reto. A él lo que se le da bien es controlar las ventas, pero no dirigir personas.

“En el fondo, la realidad es que no sé si voy a ser capaz de hacerlo”

Un ejercicio importante es realizar su “Listado de logros”. A través de él, Mario toma consciencia de sus logros más importantes y los puntos en común de cada uno de ellos: su tenacidad, su capacidad de aprendizaje, su apertura al reto y la novedad, su foco en el resultado.

“Y estos puntos en común que te hacen tener éxito, ¿cómo se relacionan con los objetivos que estamos trabajando?”
“Uff, no me los había planteado como un reto, sino como una tarea inalcanzable para mí, como que no iban conmigo… a lo mejor es eso”.
“¿Y…?”

Largos silencios, tiempo para procesar, Mario está relacionando de forma nueva las ideas, los planteamientos, sus opciones.

En cada sesión la “Barra de progreso” de sus escalas de desarrollo mejoran, se va viendo capaz y comprometido de alcanzar un resultado excelente en sus objetivos, pero aún tiene grandes dudas sobre sí mismo y hasta dónde puede llegar su capacidad de liderazgo. ¡¡¡Ya salió!!! En el fondo, muy en el fondo, aspira al puesto de Director General de una zona, “Country Manager”, pero no sabe cómo liderar a todo el equipo nacional y cómo ser realmente persuasivo en sus comunicaciones y negociaciones.

Así que lo que le frena son sus dudas sobre su capacidad de conseguir lo que realmente quiere, que es la Dirección General, no sus dudas sobre cómo liderar a su equipo actual. Una vez clarificada la visión o aspiración más íntima de Mario, el proceso gira ligeramente, ya no se ciñe a la casuística de cómo escuchar a su equipo mejor, o cómo delegar en sus colaboradores mostrando confianza en ellos y en su capacidad de resolver por sí mismos sus tareas, objetivos en los que está trabajando entre sesiones y consiguiendo resultados nuevos y para él inesperados que no dejan de sorprenderle.

El reto ahora es ser más capaz, más potente y persuasivo, mostrar una mayor confianza en sí mismo y ser percibido como un líder capaz de llevar a la empresa a nuevos horizontes.

Trabajamos ahora en las sesiones con ejercicios, análisis de casos y ensayos de conductas su capacidad para realizar “conversaciones generativas”.

“¿Pero cómo voy a dirigir si no digo lo que está mal?”
“¿Qué es lo que quieres, dirigir o liderar?”
“Sí claro, liderar que es mover a las personas, que dirigir las tareas ya lo sé”
“¿Cómo crees tú que puedes liderar sin decir lo que está mal?”
“Hombre, liderar, es impulsar…, pero si no digo lo que hacen mal…”
“¿Qué otra cosa puedes hacer para impulsar”
“Eso, ¿qué puedo hacer?”
“Piensa en cómo enseñaste a andar a tus hijos”
“Animándoles… atrayéndoles… apoyándoles…”
“¿Y…?”

Mario aprende a comunicarse desde una perspectiva diferente: valorando siempre el esfuerzo, el resultado por pequeño que sea, mostrando las posibilidades, abriendo líneas de acción, preguntando a sus interlocutores por sus puntos de vista, recapitulando las diferentes interpretaciones. Esto es nuevo para él, su costumbre, como el de muchos managers es dar un feedback negativo sólo, es decir, señalar lo que está mal o lo que falta y no fijarse en lo que sí está hecho y en lo que ya se ha conseguido.

Esta es una cuestión habitual en el trabajo con directivos. La costumbre es dar un feedback negativo y sólo eso. El liderazgo implica tener un rango de conductas más amplio y pensar en positivo, en las posibilidades, por lo tanto, hablar con su equipo señalando y valorando los avances, es algo que en psicología se conoce como “refuerzo positivo”. Éste es el refuerzo que genera conducta, el que permite la innovación y la creatividad, incrementa la confianza y la seguridad. El refuerzo negativo sólo suprime conductas y se vincula más al miedo, la rabia y la tristeza, emociones negativas que provocan respuestas defensiva de ataque, huida o parálisis.

Hasta ahora la satisfacción de Mario con los logros que consigue con el proceso de coaching es enorme y sigue en aumento. El siguiente paso que se plantea es mejorar su capacidad de relación y negociación aún con personas con las que no sintoniza. En su visión a tres años, está aplicar a una Dirección General y las habilidades de persuasión y negociación son cruciales para ello.

“¿Qué haces bien para persuadir?
“Fijo muy bien el objetivo que quiero y le hago ver al otro que es bueno para él”
“¿Qué es lo que te falta?”
“Confianza”
“¿Quieres decir fe en que lo vas a conseguir?”
“…creo que sí, me gustaría tener la certeza de que lo voy a conseguir, si”
“¿Y qué pasa si no lo consigues?”
“…ummm, si, esto es algo que tengo que asumir, claro.”
“¿Para qué?”
“Pues creo que me dará tranquilidad y me permitirá estar más seguro”
“¿Y cómo lo vas a hacer?”

La capacidad de reflexión, autoexploración y trasparencia de Mario han ido en aumento, se ha vuelto rápido en los análisis, maximizando sus ya importantes competencias de orientación a resultado, capacidad analítica y deductiva.

Termina el proceso con la “barra de progreso” al 100%. ¡¡Todo un éxito!! Mario lo describe como un intenso aprendizaje que le ha abierto nuevas posibilidades de acción, percepción y pensamiento y, por lo tanto de eficiencia. Su capacidad para las relaciones personales ha mejorado notablemente. Al sentirse capaz, puede mantener de manera más efectiva unas relaciones “más frescas”, basadas en la aceptación y valoración a los otros.

En la sesión tripartita final, el Director General y el Director de RRHH señalan los importantes cambios de estilo que han visto claramente en Mario.

Mario ha sido un cliente que ha aprovechado muy bien el proceso. Desde el primer momento lo asumió como una buena oportunidad para conseguir algo que necesitaba. Se ha mostrado altamente comprometido, abierto y positivo, mostrando en todo momento un empeño personal en alcanzar los objetivos planteados como un reto personal prioritario. No es de extrañar que con esa disposición consiguiera su visión, en sólo dos años.

¿Te has planteado a qué aspiras en tu trabajo, en tu vida o en tu proyecto como persona?
¿Estás preparado para alcanzarlo?

Este artículo ha sido publicado en mi sección: Conversaciones de Coaching nº 2 en Training and Development Digest (septiembre 2014)
http://www.tdd-online.es/content/mario-ambici%C3%B3n-y-confianza

DEL NEGATIVISMO AL POSITIVISMO

positivismo negativismo

De cómo una persona puede pasar del negativismo casi total a ver la vida de forma más positiva: Un caso de coaching.

José Luis, varón, 55 años, soltero, lleva 30 años en una gran empresa, 27 en el área comercial desde la que pidió el traslado hace 3 al área logística donde consideraba que iba a estar más cómodo.

José Luis no puede con las circunstancias. Está agobiado, no se ve capaz de afrontar los nuevos retos que le plantean las tareas de su trabajo. Está asustado, cree que prescindirán de él próximamente. Se compara con “los demás”, se ve mayor, sin capacidad de respuesta, sin conocimientos, sin competencias, sin posibilidades. Se ve incapaz y sólo. No cree en él, realmente ha tocado fondo y, sin embargo,… algo le lleva a buscar ayuda en un coach. Sabe que necesita un impulso para salir del agujero.

Elije un psicólogo experto en coaching porque busca un profesional capaz de acompañarle en profundidad, no sólo para ver qué hacer ahora, sino para verse como persona y en perspectiva ante su vida. En la primera conversación plantea su objetivo: “salir de aquí y saber afrontar mi vida de otra manera, “con herramientas”.

En las sucesivas conversaciones de coaching se va haciendo evidente cómo interpreta su realidad. José Luis muestra una actitud profundamente negativa. No ve posibilidades. Esta “dentro de la caja”, está en el problema, o más bien él es el problema con su forma de abordarlo. No tiene capacidad para verlo desde fuera. Siente que hay algo más que podría hacer pero no ve cómo, ni se ve con la energía suficiente para ello. Se siente sólo, en un profundo desorden interior.

Metido en la angustia del miedo, Jose Luis se siente sin recursos, incapaz de hacer frente a su situación personal, laboral y familiar. Esto es justo a lo que nos lleva el miedo: paralizarnos, dejarnos sin capacidad de acción.

Su coach le expresa su apreciación incondicional y su confianza absoluta en él como persona. Jose Luis se siente impactado, hace mucho que no se siente apoyado. “Me parece increíble, tú confías más en mí que yo mismo”, dice José Luis, y es a través del aprecio del coach en el que el cliente se ve reflejado que empieza a coger fuerza en sí mismo y a mejorar su propia confianza y autoestima. Poco a poco y con el trabajo del coach aprende a mirarse desde una óptica diferente, cada vez con más aprecio y aceptación. Empieza a ver sus fortalezas y su capacidad de acción. Descubre que puede dirigir su vida cotidiana, hacer elecciones y sobre todo interpretar el día a día de forma tal que pueda gestionarlo con confianza en sí mismo. “veo que el problema no es el trabajo sino yo mismo, cómo lo interpreto todo”

A lo largo de las conversaciones Jose Luis ha ido aceptando su miedo, entendiéndolo, relativizándolo, dejándolo a un lado.
Empezando a confiar en sí mismo, está disponible para mirar de otra forma su realidad. Ya no todo es tan negativo, también es relativizable.

Un cambio de perspectiva de negativa a positiva no es algo que se produzca de la noche a la mañana. La Psicología Positiva considera el negativismo como una actitud que entra en colisión con la felicidad. Podemos saber nuestro índice de negativismo, su alcance e implicaciones en nuestra vida a través del test que nos ofrece la Universidad de Pensilvania en http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/default.aspx

El entrenamiento en pensamiento positivo da sus frutos. “Me siento diferente, parece que las cosas no son tan duras, que en el fondo puedo irme haciendo con ellas, siento que tengo la fuerza para hacerlo” José Luis tiene otra mirada diferente hacia la realidad, pero sobre todo hacia sí mismo. Lo importante de la presencia del coach ha sido el acompañamiento empoderante, la mirada llena de fuerza y aceptación hacia José Luis en la que se ha reflejado y desde la que se ha visto con nuevos ojos capaz ahora de afrontar sus retos. Las preguntas, los retos, los ejercicios planteados van dando resultados.

“Creo que puedo hacerlo de otra manera”
“¿Cuál sería?”
“Bueno, voy viéndome capaz de resolver los retos del trabajo, tampoco era para tanto, creo que era yo quien no me veía a mí mismo, me queda mucho que aprender, desde luego, pero bueno, creo que puedo hacerlo poco a poco. De hecho ayer mismo fui capaz de…”
“¿Qué vas a hacer ahora?”
“Ante todo mirarme con más aprecio, pensar que puedo, y que puedo afrontar lo que pase, no me va a resultar fácil mantenerme ahí porque ya he visto que tiendo a no valorar mis posibilidades, pero ahora tengo claro que soy capaz de marcarme metas pequeñas y avanzar hacia ellas”.
“Lo que más me ha impactado, es el darme cuenta de que mi mayor proyecto soy yo mismo, y que sentirme bien es el punto de partida para todo lo demás. Estaba tan metido en estar a la altura en el trabajo, en que no me echaran, que he perdido de vista la perspectiva de mí mismo”.

En su proceso Jose Luis se enfrenta ante sí mismo, valorándose, retándose y evolucionando como persona. Se siente capaz de pedir, y de dar, de opinar y de decir no. El día a día con su jefe y sus compañeros está cambiando con su nueva actitud.

Con ello no ha cambiado su escenario laboral. Definitivamente sus condiciones de trabajo cambian, tiene que afrontar otro puesto que no es de su agrado, pero ahora precisamente está en disposición de hacerlo y no hundirse por ello.

Aparece un nuevo reto “quiero ser feliz, independientemente de lo que tenga que afrontar en la empresa”. Para Jose Luis expresar esto era impensable al inicio del proceso de coaching, ahora es un reto alcanzable. Afirma que las circunstancias no sólo no han mejorado sino que han empeorado y sin embargo, él se siente con fuerzas para abordarlas sin caer en la desesperación, la depresión o la enfermedad física. Ahora está disponible para nuevos retos personales y también “ser feliz”.

¿Y tú cómo andas de positivismo?

Artículo publicado en mi sección: Conversaciones de Coaching nº 1 en Training and Development Digest (agosto 2014)

http://www.tdd-online.es/content/jose-luis-del-negativismo-al-positivismo

SOY CAPAZ

soy capaz¿Hay alguna creencia más empoderante? ¿Hay alguna declaración más potente? “Soy capaz” es una de esas frases que marcan la vida de una persona, de un equipo,… o de una nación.

Es una frase llena de poder. Contiene en sí misma la consciencia de la capacidad, el sentimiento de la confianza y la voluntad de la acción. Pensamiento, sentimiento y acción aunados en una única declaración que impulsa a una persona a alcanzar rus retos desde su más profunda convicción de que está a su alcance, de que puede conseguirlo.

Es fruto de ese autoliderazgo necesario para superarnos en el día a día que nos convierte en héroes diarios ante nuestros retos, ya sean estos simplemente levantarnos o realizar enormes hazañas, ya sea sobrevivir al atasco, tomar una decisión, afrontar 8 h de trabajo o superar un examen.
Ser nuestros propios líderes supone que nos consideramos el mejor de nuestros proyectos, que somos capaces de darle una dirección a nuestra vida y sacamos a diario la energía y motivación para orientarnos a nuestros retos.

En el último mes cerca de 1000 personas han reflexionado conmigo en conferencias y talleres sobre esta idea de liderarse a sí mismos, de “elegirse” ante la vida. La consciencia de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, sensaciones, pensamientos, ¡¡la consciencia!!… Siempre digo que este nuevo siglo nos ha traído una fantástica oportunidad para ser más conscientes de nosotros mismos, para dejar de lado el “piloto automático” de la vida reactiva y elegir cómo ser ante nuestra vida. Todo el desarrollo de la inteligencia emocional, de la psicología positiva y del coaching tienen que ver con este interés por la consciencia, la voluntad y la elección de la propia vida.
Trabajo en esa idea de que esta capacidad de autoliderarnos cambia la vida de las personas y puede cambiar equipos y sociedades, pero no había visto un caso de tal magnitud como el de Colombia.

Acabo de llegar de allí después de casi un mes de trabajo. Gracias a grandes amigos Carlos Julio Moya es.linkedin.com/in/comunicacionpositiva, Luz Dany Moreno co.linkedin.com/pub/luz-danny-master-moreno/46/b9a/273 de AICP es.linkedin.com/pub/aicp-asoc-int-de-coaching-y-psicología/76/a05/b65; Martha Luisa Silva co.linkedin.com/pub/martha-lucía-silva-cabrales/30/615/907; Yolanda Romero de Grandes Líderes http://www.gl.com.co/main/index.php Y gracias también por la segunda edición de mi libro con ediciones de la u, http://www.edicionesdelau.com/, esta vez en Colombia, que ha sido recibida magníficamente.

Fascinada por la energía latente de esa nación. El sentimiento de país les une. Durante mi estancia, diferentes empresas se han unido para apoyar una campaña espectacular: “SOY CAPAZ”, un mensaje que llena cualquier espacio posible, desde la portada del periódico a las pantallas del aeropuerto, los escaparates, las latas de bebida. “Soy capaz” de conseguir cambiar mi presente y conseguir un futuro mejor. En su caso la vida en paz.

El ejemplo de lo que está pasando en Colombia nos frece una oportunidad magnífica precisamente para darnos cuenta del poder inmenso de las declaraciones. ¡¡¡Toda una nación declarando SOY CAPAZ”. Les cambiaba la cara al decirlo, se conmocionaban con la frase, sonreían con facilidad. Declaro mi admiración por una sociedad que deja el miedo, el resentimiento y las ganas de venganza atrás, que deja el pasado en su pasado y quiere orientarse a un futuro mejor.

La posibilidad de la esperanza, de la confianza en sí mismos, el proyecto de futuro, de eso va el autoliderazgo, de eso va el sentirse capaz. En definitiva de enfocarnos en las emociones positivas de la alegría y el amor que son las que permiten el desarrollo del ser humano y su proyección al futuro. Yo quiero estar ahí y rodearme de personas que buscan generar espacios de un futuro mejor.

¿Puede haber una fuerza impulsora más poderosa para el ser humano? ¿O para una nación?

Con mis mejores deseos de paz para mis amigos de ese gran país. Ojalá el año que viene cuando vuelva a verlos me hablen del éxito ya conseguido.

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¿Y CÓMO SÉ YO QUE EL COACH ES BUENO?

torso femenino

Desde mis inicios como coach siempre pensé que el método del coaching era sólo una parte de lo que pasaba en un proceso. A mí me gusta decir que un coach es un “entrenador mental” porque así entiendo el papel que ejerce: entrenar al coachee en tomar consciencia de dónde está, dónde quiere llegar y cómo hacerlo. Con mi enfoque emocional desde luego revisando desde dónde y cómo está emocionalmente, no sólo desde qué creencias afronta su proceso.

Como supervisora he tenido ocasión de ver docenas de coaches trabajando y he visto un hacer muy diferente de un coach a otro, aún formados en el mismo grupo.

Los teóricos dicen que la clave del proceso está en el cliente. Y sin duda la responsabilidad del compromiso es de éste. Pero a mí ahora me ha entrado la duda de si la potencia del coaching no está en el método, sino en el agente del coaching, en el coach.

Últimamente revisaba los videos y textos de Carl Rogers, para mí el primer prácticante de  la metodología de coaching y un autor esencial para todo coach que trabaje en el ser  y andaba reflexionando sobre las competencias que atañen al propio coach, no las técnicas, sino las personales, eso que en el Grupo de Trabajo del Colegio de psicólogos de Madrid, denominamos metacompetencias del coach, aquellas que tienen que ver con el trabajo constante por conocerse y gestionarse como persona. Llevaba tiempo buceando en qué marca la diferencia y hace del coaching ese método que lleva a resultados extraordinarios. Suelo decirles a mis alumnos que la conversación de coaching no es una “conversación de café”, sino un espacio de energía tal que el cliente se sienta confiado para abrirse y mirar cómo mira y mirar dónde no miraba, no es sólo una conversación, es una transformación.

Ahora no tengo dudas, después de tres años realizando numerosas supervisiones lo veo claro. La gran responsabilidad del coach es estar para el otro, desde la humildad, la sencillez y el aceptar. ¿Cómo puedo ser un espejo en el que se mire mi cliente, si yo estoy empañado?

Y empañado estoy cuando no me miro, cuando no me cuestiono o cuando me doy por perfecto profesional sin más. Hay bastante más implicado que un mero curso de formación que te acredite como coach (eso en el mejor de los casos) porque hay gente que se ha puesto “la etiqueta de moda” como si nada, como si no hubiera una enorme responsabilidad detrás de este papel.

Se trata de ser persona para poder estar para el otro. ¡Y hay tanto, y arrastramos tanto detrás de cada uno!

La madurez mental que un coach excelente requiere es altísima. Necesita acompañar al cliente en su proceso de cambio sin caer en la tentación de modelar ese cambio según él mismo, sus creencias, emociones, preferencias y experiencia. Cuando no se ha entrenado para tener esta madurez mental, no sólo con formaciones de alto nivel reflexivo, sino con la supervisión de su trabajo como coach, puede fácilmente llevar al cliente hacia sus propias soluciones y no respetar las de éste. Otro aspecto en el que se manifiesta esta madurez mental es en la neutralidad ante los desbordes emocionales causados por la intensidad de los sentimientos que afloran en las conversaciones. Una baja madurez mental puede hacer que el coach impida que el cliente ahonde en sus conflictos para que no se produzcan estos desbordes emocionales que teme no controlar o que le impactan personalmente poniendo con ello frenos extras al progreso del cliente.  

No puedo entender que un coach capaz de ofrecer ese espacio a la transformación de otro, no esté en permanente revisión, en permanente formación, en permanente cuestionamiento de sí mismo y de la oferta de acompañamiento que está haciendo. Desde mi experiencia en los diferentes foros de coaching en los que participo cada minuto dedicado a esto nos hace más dignos, más humildes y más trasparentes. El compromiso con mi propia evolución es una cierta garantía para el cliente de su propia evolución. Sería bueno que el cliente indagara qué persona tiene delante, no sólo qué nombre tiene o de qué empresa viene a la hora de elegir a su coach. La práctica nos dice que la gran diferencia en el proceso está en los “intangibles”, en cómo el coach lleva a su cliente a ese espacio donde llega a ver posibilidades y se siente capaz de alcanzar sus retos. De ahí la enorme importancia de que el coach siga procesos de supervisión que le permitan ser un coach que actúe de catalizador de la energía del cliente y de facilitador de su empoderamiento para conseguir sus retos. Con humildad, con sencillez, aceptando, simplemente estando.

poema virginia satir