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LAS EMOCIONES AL MANDO

inside-outLas emociones lideran nuestra forma de vivir. Son el tono vital con el que entendemos lo que pasa y respondemos. Es fácil de explicar pero es más fácil de entender si lo ves representado, a modo de historia de la experiencia de una niña, cómo vive lo que le pasa y cómo reacciona. Cada emoción nos permite hacer ciertas cosas y no otras.

Magnífica la película INSIDE OUT, magistral. He tenido la ocasión de verla en la premier organizada por Psicofundación y PSICOFUNDACIONel Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y no tengo más que palabras de grandes elogios. Creo que no es para niños, sino para toda persona que quiera entender cómo las emociones toman el mando de sus conductas.logocopmadrid

Una de las mejores aportaciones que hace es distinguir y delimitar las emociones. Otra cómo toman el control según los acontecimientos. Otra cómo se relacionan entre sí. Otra cómo se vinculan con el aprendizaje, los recuerdos, los patrones de conducta, el pensamiento, las relaciones con otras personas. En fin, una joya que pone de manifiesto la emoción y el sentir de la protagonista.

Añado algunas líneas de la introducción de mi libro “emociones capacitantes. Su gestion en el coaching, el lidrazgo y la educación” porque define lo que el film ilustra tan bien. No os la perdáis.

“Hablamos a todas horas de las emociones. Tenemos numerosos términos para denominar emociones. Decimos que hay innumerables emociones. Los medios informativos hablan de emociones continuamente. Llamamos emociones a todo lo que sentimos, sean emociones, sentimientos o sensaciones. Mezclamos indiferenciadamente y confundimos lo que sentimos, y eso hace que nos sea difícil identificar lo que nos pasa y por qué.

A veces leemos textos que hablan de las emociones como de entes ajenas a nosotros, que “nos tienen”, “nos habitan” o “nos dominan”. A veces oímos decir que las emociones son negativas, que nos hacen sufrir y que hay que eliminarlas de nuestra vida. Leemos también y oímos hablar de que es necesario controlar nuestras emociones y ser racionales. También oímos decir que hay que expresar los sentimientos, y otras veces, que hay que controlarlos.portada en pequeño

La confusión es general y no es de extrañar. Nuestra tradición cultural es racional, somos herederos del pensamiento de Descartes y seguimos en un paradigma en el que la razón es el criterio esencial en nuestra vida y el eje de todo nuestro comportamiento. Entendemos a las emociones como algo que nos descontrola, e incluso domina, y la mayoría de las veces, además, les adjudicamos un valor negativo, tanto por nuestro desconocimiento sobre ellas, cómo por la forma en que nos afectan en nuestra vida.

Para añadir más confusión mezclamos los fenómenos: sensaciones, sentimientos y emociones. Nos damos cuenta de las sensaciones que nos han provocado las emociones y decimos “me siento emocionado”, y luego interpretamos esas sensaciones y le damos un valor convirtiéndolo en un sentimiento, por ejemplo “me siento triste”.

Decimos “sentir la emoción” cuando a la luz de los descubrimientos de las neurociencia, deberíamos decir:

  • “noto sensaciones”, aludiendo a los cambios fisiológicos en nuestro cuerpo
  •  “siento un sentimiento” refiriéndonos a cómo interpretamos esas sensaciones: placenteras, displacenteras, de tensión, etc.
  •  “tengo una emoción” aludiendo a la respuesta de valoración ante lo que ocurre.

Estas distinciones emocionales son claves para los fines de este libro ya que nos van a permitir identificar la emoción que está en la base de nuestro comportamiento conociendo de qué nos informa, tomando consciencia de nuestras sensaciones corporales, analizando los sentimientos que eso nos produce, comprobando las acciones que nos posibilita y la forma de ser y comportarnos que origina. Un planteamiento en línea con el que realiza la Teoría de la Inteligencia Emocional, de tomar consciencia de uno mismo y autogestionarnos de forma funcional, es decir, en función de nuestros objetivos y nuestro entorno.

Así que éstas serán las claves del desarrollo de personas: la toma de consciencia de cómo está interpretando lo que pasa, del valor y significado que tiene para ella, la identificación de las acciones que puede llegar a hacer desde ello, el impacto que tiene en su personalidad, y la elección y generación de la emoción que mejor le venga a sus objetivos. Y éstas son las bases del trabajo que realizamos en la escuela de evolución emocional. Es el trabajo del futuro porque liderar a nuestras emociones es liderarnos a nosotros mismos.

EL MIEDO AL CONTAGIO

inicio miedo El miedo es una gran emoción. Nos avisa de que nos sentimos sin recursos para afrontar alguna situación y la consecuencia inmediata es que nos paraliza. Lejos de temerla o de intentar eliminarla, lo que deberíamos hacer es escuchar atentamente lo que nos indica.

Ante una situación de alarma social, aireada e incrementada por los medios de comunicación, como la que se está viviendo actualmente en Madrid, es normal que la población esté alerta e incluso temerosa, con miedo. Se ha incrementado el número de consultas a los psicólogos sobre cómo afrontar esta situación; a los médicos para recibir medicamentos que reduzcan la ansiedad; las conversaciones se centran en este tema; los noticiarios; la calle; no se habla de otra cosa. Y su razón hay para ello.

Reflexionemos sobre el miedo. Siempre ha sido la emoción preferida para el control social. Utilizado por los dirigentes de toda época y condición, desde los brujos de los grupos tribales, a los sacerdotes y dogmas religiosos, a los políticos, medios de comunicación y, también, ahora las fuerzas sanitarias. Porque como tal fuerza se presentan en los informativos.

Todos utilizan la generación de miedo como una potente herramienta para manejar la opinión y las reacciones de la gente. Cuando tienes miedo tu capacidad de análisis y discernimiento están limitadas porque en realidad el miedo te paraliza, no sólo para actuar, sino también para pensar. Es un buen momento para inducirte pensamientos, sentimientos y otras emociones como la rabia.

En las empresas privadas ocurre lo mismo. No en vano es un espacio privilegiado para la interacción humana donde las pautas generales del mundo social se plasman. Hay circunstancias especiales en las que el miedo está presente como una herramienta de la dirección, a veces, vinculada a la naturaleza del negocio, por ejemplo, cuando hay una fuerte presión por alcanzar objetivos o cuando hay miedo a no conseguirlos, o cuando la necesidad de conseguir negocio o no perderlo es imperativa. A veces, vinculada a las circunstancias de la empresa, como el miedo al despido o el cierre. Como es lógico esto ocurre claramente en las empresas del sector privado donde la necesidad de sobrevivir marca el día a día y las decisiones y comportamientos tienen consecuencias determinantes.
En todos estos casos la emoción imperante es el miedo, el verte sin recursos para afrontar una situación que percibes como amenaza que te lleva a la parálisis, la huida o la defensa. A pesar de ello el miedo tiene un valor positivo, aunque a muchas personas les cuesta entenderlo así.

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¿Cómo se pueden entonces generar respuestas útiles para afrontar las dificultades? ¿Cabe la posibilidad de hacer frente a nuevos retos? ¿Cómo dirigir estratégicamente una empresa cuando la propia dirección se ve en el miedo? ¿Es posible manejar el miedo a nuestro favor?

Es aquí donde el liderazgo emocional, la más vanguardista tendencia en la dirección de personas, alcanza su sentido.

Un líder emocional es capaz, lo primero, de darse cuenta de en qué emoción está. ¿Qué decisiones estratégicas se pueden tomar cuando la reacción emocional es la defensa? Nos encontramos con casos empresariales en las que las decisiones estratégicas tienen por finalidad conservar, proteger, mirar al pasado. El miedo no deja lugar a la ambición de crecer, de ir a futuro. Se toman las decisiones desde el miedo a la pérdida y desde el afán de conservar lo que se tiene. Esta no es una respuesta adaptada a la realidad de la empresa y con seguridad no será capaz de reaccionar ante las demandas del mercado y de la propia dinámica económico laboral.

En segundo lugar, el líder emocional es capaz de darse cuenta de la emoción imperante en su equipo y dirigirla en función de los objetivos de la organización. Por ejemplo, no se puede innovar, es decir, dar respuestas nuevas, cuando se tiene miedo. Un líder emocional sabrá cuándo y cómo generar nuevas emociones y no necesariamente positivas, por ejemplo, podrá favorecer la aparición de tristeza para que las personas sean capaces de despedirse y reintegrar una nueva situación como cuando hay la pérdida de seguridad en el negocio.

Estamos presenciando un boom del manejo de las emociones en el marketing con el fin lógicamente de incrementar las ventas apoyándose en las investigaciones de la neurociencia. ¿Por qué no aprovechar estos conocimientos para el liderazgo de personas?

Cuando se dice en las empresas que lo más importante son las personas, se está diciendo que son conscientes de que los resultados los consiguen las personas, ¿por qué no, entonces, tener en cuenta cómo se encuentran estas personas y desde qué emoción pueden responder? Desde las emociones negativas sólo caben respuesta de lucha, huida o parálisis. Sabiendo esto, ¿por qué se mantienen e incluso fomentan en los equipos? Sólo desde las emociones positivas tiene cabida el compromiso, la innovación y el bienestar.

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No es cosa de intuición, ni de sentido común, el ejercicio del liderazgo requiere una preparación importante, específica y actualizada. ¿Cómo vas a liderar a otros sin saber liderarte primero a ti mismo? Esto significa que el desarrollo de la inteligencia emocional intrapersonal es un paso previo para poder afrontar el reto de dirigir a otros. Hay que tener presente que las emociones se contagian, así qué ¿qué emoción estás contagiando a tu equipo o a tu empresa?
Las empresas, por su propia inercia, siguen funcionando, pero ¿cómo?. La pregunta que todo Director de Personas tendría que hacerse es: ¿Estoy consiguiendo resultados extra-ordinarios? Eso no sólo significan cifras de negocio, significan cifras vinculadas al buen funcionamiento de las personas (asistencia, compromiso, calidad de su trabajo, nuevas ideas, nuevos procedimientos,…)

Es hora de que un líder de vanguardia aprenda a conocerse y obtener resultados extra-ordinarios de sí mismo y de su equipo. Es hora de saber gestionar el miedo.

programas de desarrollo de inteligencia emocional para el liderazgo en http://www.escueladeevolucionemocional.com