¿CÓMO INCREMENTAR LA CALIDAD DE TU VIDA?

calidadMuchas personas se sienten incómodas, descentradas, inquietas, con un malestar difuso que no les permiten disfrutar de su vida. Otras claramente se sienten estresadas, deprimidas o claramente fuera de lugar. Y no se trata de las circunstancias externas de la vida, sino de cómo nos enfrentamos a ello. En todos los casos falta calidad de vida, el bienestar personal está deteriorado, la gestión mental que hacemos no es eficiente.

La calidad de nuestra vida es el resultado de la calidad de nuestra vida psicológica, algo que entendemos habitualmente como nuestro grado de bienestar. Para Martin Seligman, el iniciador de la Psicología Positiva http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/Default.aspx, este bienestar es una combinación de 5 elementos que él denomina, por sus siglas en inglés, PERMA (Positive Emotions, Engagement, Relationships, Meaning y Achievement) y que presentó en  su nuevo libro “Flourish” (Florecer):

  1. Emociones
  2. Relaciones positivas
  3. Compromiso
  4. Sentido de lo que hacemos
  5. Logro que alcanzamos.

Puedes leer más sobre ello en: psicologia-positiva-y-coaching/

Dependiendo de cómo estemos en estos elementos, así será nuestra calidad de vida.

Afortunadamente estamos hablando de temas vinculados a nuestra inteligencia emocional, esto es, nuestra capacidad de adaptarnos a la vida y, especialmente, a la vida social que se materializa en cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Y, lo mejor, es que esta inteligencia sigue desarrollándose a lo largo de toda nuestra vida, a través de nuestros aprendizajes y relaciones.

Por ello, podemos incrementar nuestro bienestar ejercitándonos en los 5 elementos PERMA. El propio Seligman indica, de forma explícita, que no es un modelo prescriptivo, sino descriptivo de aquello que las personas, con un alto grado de bienestar, hacen. Por lo tanto, no es una receta, sino una propuesta que cada uno tiene que adaptar a sus preferencias y necesidades. Y, por ello, cada persona puede empezar por dónde más le interese y desarrollarlo cuanto quiera.

Como buena Psicóloga experta en Coaching (PsEC®) no puedo dejar de ofrecerte preguntas para que seas tú mismo quien revises dónde estás y decidas si te vale para la calidad de vida que quieres o aspiras a más. Así que he aquí:

10 preguntas para revisar tu bienestar psicológico:

  1. ¿Estás poniendo el foco en las experiencias positivas del día? Las personas positivas se desempeñan mejor. ¿Cómo te desempeñas tú? Si quieres ser más positivo, cada noche escribe en un cuaderno las tres cosas positivas del día, no hace falta contarlas, sino expresar por qué te han resultado positivas y qué has ganado con ello. Al cabo de tres meses notarás la diferencia en tu positividad.
  2. ¿Te imaginas alcanzando el éxito? Imagina cómo haces algo con plena capacidad, especialmente cuando te enfrentes a retos nuevos o desafiantes. Cierra los ojos e imagínate haciéndolo desde lo mejor de ti mismo, logrando el resultado que quieres. Disfruta con ello.
  3. ¿Has pensado cómo te gustaría ser recordado? Escribe tu epitafio, sí: aquello que quisieras que dijeran de ti en tu despedida de la vida. Lo más seguro es que seas más consciente de tus prioridades, de lo que quieres y de lo que no quieres en tu vida, y…, con ello tomes decisiones más coherentes con la persona que quieres ser. Te preguntarás si lo que haces en tu día a día te ayudará a lograr el recuerdo que quieres dejar y al momento sabrás lo que decidir y hacer.
  4. ¿Cuál es el legado que quieres dejar en esta vida? ¿Contribuyes de alguna forma al bienestar de otras personas, o sólo piensas en ti mismo? Los estudios muestran que las personas nos sentimos más plenas cuando colaboramos con otros y ayudamos en temas que generan bienestar a otras personas o al bien común.
  5. ¿Cómo quieres que sea tu vida a 5 años vista? Tener perspectiva, proyectos e ilusión ayuda a relativizar y poner orden a nuestra vida. Imagina la vida que quieres a 5 años, no sólo lo que estarás haciendo, sino cómo quieres sentir y pensar en ese momento. Por si te sirve de inspiración, fíjate lo que decía Ortega y Gasset “La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada”.
  6. ¿Te planteas retos? Los retos impulsan la voluntad, nos ayudan a levantarnos y actuar. Pueden ser de todo tipo, desde correr una maratón a tomarse las cosas con calma.
  7. ¿Te has parado a escuchar de qué te informan tus emociones? Tendemos a aceptar nuestras emociones como algo que nos pasa sin más, incluso hay quien habla de que las emociones nos habitan como si fueran entes -“unos aliens”- externos a nosotros. La verdad es, que las emociones siempre son nuestra reacción más inmediata a algo que ocurre, nos informan de cómo interpretamos las cosas, de cómo nos las tomamos. Así que la cuestión es reflexionar sobre por qué nos lo tomamos así.
  8. ¿Te dejas arrastrar por las emociones negativas? La gestión emocional es una habilidad que podemos desarrollar a lo largo de toda la vida. Darnos cuenta de por qué estamos tristes, airados, hartos, es el primer paso para regularnos. Preguntarte ¿para qué me sirve esto?, ¿es lo que necesito? es el siguiente paso. Decir “basta” es el tercero. ¡¡Podemos elegir nuestras emociones!!.
  9. ¿Cómo incrementas tus emociones positivas? Elije cómo quieres tomarte las cosas y desde dónde quieres reaccionar. Pregúntate, por ejemplo: ¿Cómo quiero sentirme ante esto? Rodéate de estímulos y personas que te aporten positividad, “¿Esto o a este lo quiero en mi vida?.
  10. ¿Qué haces para cuidar la calidad de tus pensamientos? Tú no eres tu pensamiento, tienes un pensamiento. Simplemente dándonos cuenta de esto tomamos distancia de ese pensamiento y podemos cambiarlo porque entonces es algo manejable.

Al final, la dedicación da resultados y al igual que ir al gimnasio produce cambios en los músculos, entrenar la mente da resultados en nuestra calidad psicológica, pero hay que hacerlo. Decía Soren Kierkegaard que “La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.”

Prefiero sugerir ideas que estimulen la responsabilidad de cada uno que dar instrucciones, así que aquí van 10 ideas para mejorar la calidad de tu vida. Como decía Ortega y Gasset: “La vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha”, hay que hacer que suceda.

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Y para poner el broche de oro, un maravilloso poema que nos deleita con la reflexión de lo que merece la pena en la vida, que lo disfrutes.

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Con mis deseos de que la calidad de tu vida sea cada vez mayor.

 

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¿ELIJO MIS EMOCIONES?: ¿GESTIONO MI BIENESTAR?

elijo-emociones¿Es posible realizar una gestión inteligente de las emociones?

Para muchas personas éste es el gran reto que se plantean en sus vidas: gestionar sus emociones. Algunas dicen que se sienten arrastradas y dominadas por ellas; otras ni se han planteado gestionarlas; muchos dicen sufrir con ellas. Lo que nos están diciendo con ello es que están la mayor parte de su tiempo en emociones negativas. Que les falta la flexibilidad y la presencia para estar en cada momento. De alguna manera están fijos en una única interpretación y en una única respuesta negativa ante lo que ocurre. ¿Qué lleva a las personas a entender mayoritariamente las situaciones como una amenaza, un conflicto, un peligro y desde esta interpretación vivir su vida?

Es cierto que hay situaciones de gran dureza y dificultad, pero de ahí, a que todo sea en la confrontación y una lucha hay un trecho. Puede que, en definitiva, no sean las situaciones en sí, sino la interpretación que hago de ellas las que me hacen sufrir.

Epícteto de Frigia (55-135) el filósofo grecolatino estoicista ya nos decía que

Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas”

También en la tradición oriental, las enseñanzas de Buda nos dicen que

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”.

Ambos señalan un hecho clave: una cosa son los hechos y otra es cómo vivimos esos hechos.

Las emociones es uno de los temas que más impacto y difusión están teniendo actualmente. No es de extrañar que hablemos de que este es el siglo de las emociones. Los descubrimientos neurobiológicos están aportando seriedad y rigor a un tema del que de otra forma solemos hablar en función de nuestra experiencia, criterios y debilidades. Aunque la experiencia personal sea realmente importante, el conocimiento objetivo nos permite comprender y gestionar inteligentemente, con eficiencia.

Las emociones están en la base de lo que hacemos, pensamos, sentimos y, en definitiva, de la calidad del bienestar de nuestra vida. Son estrategias ancladas en nuestro ADN que nos permiten responder a las diferentes situaciones de forma diferencial y más eficiente, en principio.

No tendríamos que interpretar una situación de peligro igual que una de confianza.  ¿Es que es malo tener miedo de un peligro?, ¿Es negativo cargarnos de energía para responder ante una situación crítica?, ¿Es negativo sentir dolor por la pérdida de un ser querido, o de un trabajo, o por un mal que sufre otra persona?

Hay ciertas situaciones que son esenciales para nuestro sobrevivir y que requieren respuestas específicas que nos permitan responder con éxito. Así las situaciones que vivimos como negativas para nosotros y, en cierta medida, amenazantes, nos propician sólo tres tipos de respuesta: lucha, huida o parálisis. Responden al nivel básico de la  “Pirámide de necesidades” de Maslow.

Hay otro tipo de situaciones que nos abren puertas a la convivencia, la confianza, la cooperación y la evolución personal. Son las que interpretamos como positivas. Para algunos son mucho menos frecuentes algunos. Es más fácil interpretar las situaciones como negativas porque están vinculadas a los niveles de sobrevivencia y son prioritarias. Subir por la escala de la “Pirámide de necesidades” puede ser accesorio cuando los niveles más bajos no pueden soportar la Pirámide. Aunque, esto, como se ha demostrado numerosas veces en la historia puede superarse. Hay numerosos ejemplos de personas que se centran en los niveles superiores, como la auto-realización, obviando los inferiores, incluso en lo más básico, como es la alimentación. Para muestra baste citar a Teresa de Calcuta.

Lo que suele ocurrir es que no nos focalizamos en lo positivo, en lo que hay, lo hacemos en lo que falta y eso nos lleva a no dedicar la energía suficiente para hacer de las situaciones positivas algo significativo en nuestras vidas.

Emociones negativas y positivas son esenciales por igual para que seamos capaces de responder eficientemente, aunque tendemos a ver a las emociones negativas como malas y rechazables.  Al comprender la función que tienen, de qué nos están informando y cómo nos llevan10-cuadernos-de-coaching-juntos-llegaremos-antes.png a ser más eficientes, comprendemos también cómo utilizarlas a nuestro favor.

Si quieres saber más te invito a leer mi artículo “Los juicios emocionales” publicado en Cuadernos de Coaching, nº 10, publicación de ICF (2003). http://www.cuadernosdecoaching.com/cc10/los-juicios-emocionales.pdf

 

Las emociones implican al ámbito personal, pero también al social, y tienen una trascendencia excepcional en ambos ámbitos. En cada momento de nuestra vida, en las conversaciones con uno mismo y  en las conversaciones con otras personas; en cualquier situación: en el trabajo, en la calle, en la familia, en los colegios, universidades, empresas, asociaciones,…, las emociones están siempre presentes ya que fundamentan nuestra acción porque forman parte del equipamiento biológico que nos ha traído hasta aquí como especie humana. Y nos afectan para bien, generando espacios de cooperación, bienestar, convivencia, cohesionando grupos, y para mal, cuando propician situaciones de confrontación, aislamiento, desprecio, sometimiento de los otros y sufrimiento.

¿Cómo se puede gestionar proactivamente el bienestar?

Muchas veces, nos fustigamos con pensamientos y emociones negativas que nos llevan a sufrir y a movernos en la dureza, la confrontación y el malestar.

NARRATIVAS CAPACITANTES

A veces entramos en una espiral de vértigo inducido por “narrativas incapacitantes”. Hay quien lo llama “el loro”, “el diablillo”, “mi parte oscura”, esa parte de ti que te habla y habla sin cesar y hacen que todo parezca lo que ellos dicen: “no puedes”, “no te lo mereces”, “no vales”, “¿a dónde vas?”, “¿por qué te pasa esto a ti?”, “haga lo que haga no salgo de aquí”, “esto es una injusticia”. Son nuestros pensamientos basados en un status emocional negativo. A veces es complicado salir sólo de esa deriva, sin embargo es algo que está en las manos de todos. Podemos gestionar proactivamente nuestras emociones, sólo necesitamos consciencia, comprensión y voluntad. Con estos ingredientes podemos hacer que nuestras emociones nos ayuden a vivir con un mayor bienestar.

3 pasos para cambiar nuestras emociones:

pasos

Primer paso: Tomar consciencia. Una vez que te oyes puedes puedes cuestionar lo que te estás diciendo. A partir de ahí plantearte opciones, buscar otra narrativa, buscar recursos en ti mismo o buscar apoyo en otros.

El segundo paso es comprender desde la aceptación de que lo que es es, sin más; de que esas narrativas están ahí y no te hacen “malo”, ni peor, ni es un sufrimiento, simplemente es una forma de ver las cosas, una perspectiva.

El tercer paso es la voluntad de buscar una perspectiva diferente, capacitante, lo que te puedes decir para llegar a donde quieres y cómo quieres.

Eso es inteligencia emocional, la capacidad para relacionarnos con nosotros mismo y con los demás. ¡¡Se puede desarrollar siempre!! Y el primer paso es tomar consciencia de lo que nos decimos, y qué “narrativas” nos contamos sobre nosotros mismos, la vida y los demás.

Epícteto decía: “No pretendas que las cosas ocurran como tú quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz”.

Cuidarnos no es solamente elegir nuestros alimentos, nuestra actividad física o nuestras relaciones. Es también elegir nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras reacciones ante lo que ocurre.

Desde siempre, a lo largo de la historia, las personas hemos buscado las claves para sentirnos mejor y para buscar la felicidad. Lo que ocurre actualmente es que para muchas personas esto se ha convertido en un propósito de vida. Más allá de las campañas de ingenieria social o las campañas comerciales, la gestión proactiva de nuestro bienestar aparece como una de las prioridades más valoradas de las personas. En los procesos de Coaching lo dicen habitualmente: “Quiero estar tranquilo”, “Quiero sentirme bien”, “Quiero afrontar las cosas con confianza”.

La búsqueda de una mejor comprensión de uno mismo y de un mayor bienestar hace que las personas estemos muy interesadas en conocernos y en cuidarnos tanto física como mentalmente.

Así el cuidado mental emerge como un área de gran interés hoy en día: pensamiento y emoción están imbrincados totalmente, hasta el punto de que cambiando mis pensamientos puedo cambiar mi emoción y viceversa, y lo mejor de todo, ¡puedo elegirlo!

¿Cuáles son las emociones adecuadas?

Las emociones adecuadas son aquellas que te permitan conseguir lo que quieres, que sean funcionales, útiles.

Todas tienen su por qué y para qué y lo inteligente es identificar cómo te facilitan conseguir aquello que te propones. Así hablamos de “emociones capacitantes” y no de emociones positivas o negativas.

EMOCIONES INCAPACITANTES

Aquellas que no me permiten conseguir mis objetivos y que me llevan a vivir con insatisfacción, con infelicidad, con sufrimiento. Se asocian con altos niveles de la hormona cortisol, precisamente la que se genera en situaciones que vivimos con stress.

modelo de emociones

EMOCIONES CAPACITANTES

Aquellas que me dan la energía para alcanzar lo que me propongo. Las emocionportadaes nos hacen capaces, nos permiten tomar las decisiones que para nosotros son las más válidas en ese momento. Otra cosa es que no seamos conscientes de cómo una emoción nos dispara, o de cómo una emoción se perpetúa como nuestra estrategia básica, a veces única, desde la que vivimos.

Si quieres saber más te invito a leer mi libro:

 

Y si quieres oír más sobre este tema te invito a conectarte con esta webinar que impartí gracias a AICP, una asociación pionera en la difusión del coaching de calidad. http://www.aicp.es/jornadas-online/elijo-mis-emociones-gestiono-mi-bienestar

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Pregunta de coaching:

¿de qué te está informando tu emoción (miedo, ira, tristeza, enfado…)?

SOY CAPAZ

soy capaz¿Hay alguna creencia más empoderante? ¿Hay alguna declaración más potente? “Soy capaz” es una de esas frases que marcan la vida de una persona, de un equipo,… o de una nación.

Es una frase llena de poder. Contiene en sí misma la consciencia de la capacidad, el sentimiento de la confianza y la voluntad de la acción. Pensamiento, sentimiento y acción aunados en una única declaración que impulsa a una persona a alcanzar rus retos desde su más profunda convicción de que está a su alcance, de que puede conseguirlo.

Es fruto de ese autoliderazgo necesario para superarnos en el día a día que nos convierte en héroes diarios ante nuestros retos, ya sean estos simplemente levantarnos o realizar enormes hazañas, ya sea sobrevivir al atasco, tomar una decisión, afrontar 8 h de trabajo o superar un examen.
Ser nuestros propios líderes supone que nos consideramos el mejor de nuestros proyectos, que somos capaces de darle una dirección a nuestra vida y sacamos a diario la energía y motivación para orientarnos a nuestros retos.

En el último mes cerca de 1000 personas han reflexionado conmigo en conferencias y talleres sobre esta idea de liderarse a sí mismos, de “elegirse” ante la vida. La consciencia de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, sensaciones, pensamientos, ¡¡la consciencia!!… Siempre digo que este nuevo siglo nos ha traído una fantástica oportunidad para ser más conscientes de nosotros mismos, para dejar de lado el “piloto automático” de la vida reactiva y elegir cómo ser ante nuestra vida. Todo el desarrollo de la inteligencia emocional, de la psicología positiva y del coaching tienen que ver con este interés por la consciencia, la voluntad y la elección de la propia vida.
Trabajo en esa idea de que esta capacidad de autoliderarnos cambia la vida de las personas y puede cambiar equipos y sociedades, pero no había visto un caso de tal magnitud como el de Colombia.

Acabo de llegar de allí después de casi un mes de trabajo. Gracias a grandes amigos Carlos Julio Moya es.linkedin.com/in/comunicacionpositiva, Luz Dany Moreno co.linkedin.com/pub/luz-danny-master-moreno/46/b9a/273 de AICP es.linkedin.com/pub/aicp-asoc-int-de-coaching-y-psicología/76/a05/b65; Martha Luisa Silva co.linkedin.com/pub/martha-lucía-silva-cabrales/30/615/907; Yolanda Romero de Grandes Líderes http://www.gl.com.co/main/index.php Y gracias también por la segunda edición de mi libro con ediciones de la u, http://www.edicionesdelau.com/, esta vez en Colombia, que ha sido recibida magníficamente.

Fascinada por la energía latente de esa nación. El sentimiento de país les une. Durante mi estancia, diferentes empresas se han unido para apoyar una campaña espectacular: “SOY CAPAZ”, un mensaje que llena cualquier espacio posible, desde la portada del periódico a las pantallas del aeropuerto, los escaparates, las latas de bebida. “Soy capaz” de conseguir cambiar mi presente y conseguir un futuro mejor. En su caso la vida en paz.

El ejemplo de lo que está pasando en Colombia nos frece una oportunidad magnífica precisamente para darnos cuenta del poder inmenso de las declaraciones. ¡¡¡Toda una nación declarando SOY CAPAZ”. Les cambiaba la cara al decirlo, se conmocionaban con la frase, sonreían con facilidad. Declaro mi admiración por una sociedad que deja el miedo, el resentimiento y las ganas de venganza atrás, que deja el pasado en su pasado y quiere orientarse a un futuro mejor.

La posibilidad de la esperanza, de la confianza en sí mismos, el proyecto de futuro, de eso va el autoliderazgo, de eso va el sentirse capaz. En definitiva de enfocarnos en las emociones positivas de la alegría y el amor que son las que permiten el desarrollo del ser humano y su proyección al futuro. Yo quiero estar ahí y rodearme de personas que buscan generar espacios de un futuro mejor.

¿Puede haber una fuerza impulsora más poderosa para el ser humano? ¿O para una nación?

Con mis mejores deseos de paz para mis amigos de ese gran país. Ojalá el año que viene cuando vuelva a verlos me hablen del éxito ya conseguido.

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