EL SÍNDROME DEL ALIENADO

imagen alienado¿Qué pasa cuando otra persona te influye de tal forma que dejas de ser tú mismo?

De todos los síndromes psicológicos, éste, probablemente sea el más inquietante. Y, no por la forma en que la persona piensa, interpreta y se conduce, sino porque

la persona ha dejado de ser ella misma, de confiar en sí misma, de pensar por sí misma y de comportarse como es propio de ella.

No, no se debe a una situación crítica. Sí que es cierto que hay situaciones de tal calibre que desestabilizan por completo la mente de una persona como son un coma, un secuestro prolongado o una deprivación, bien de alimentos o bien de contacto humano, que sacan a la persona de su propio paradigma y cambia sus valores, prioridades y conductas, en definitiva, deja de ser ella misma para convertirse en otra persona. Es bien conocido el “Sindrome de Stokolmo” en el cual el secuestrado adopta y defiende lo puntos de vista de su secuestrador como propios.

En el síndrome del alienado podrían darse esas circunstancias, pero, lo habitual. es que estemos hablando de un “secuestro del discernimiento y la voluntad” de la persona en un entorno diario. El alienado no está sometido a una situación límite sino que en su cotidianeidad ha adoptado como propio el paradigma de otro y, ese otro, no es precisamente alguien lleno de bondad o que le ofrece sus ideas para ampliar su perspectiva o que quiere su bien. Por el contrario, estamos hablando de alguien que encuentra un valor especial en arrastrar y manipular el pensamiento, el sentimiento y la conducta de otra persona, ignorando y despreciando quién es esa persona.

No  es un síndrome del que se hable mucho y, sin embargo, está muy presente en nuestra sociedad. Se da en  parejas, entre amigos, en grupos sociales, entre compañeros de trabajo, por supuesto, en todos los grupos “istas” (pongan el nombre que quieran y termínenlo en –ista) que imponen a sus miembros una forma de entender y comportarse en la vida. La forma extrema del síndrome del alienado se da en las sectas.

Todos tenemos claro que la influencia de otras personas es importante. Somos seres sociales y, es gracias a otras personas, que aprendemos a dar un valor a la realidad y a cómo relacionarnos con ella. Necesitamos ser aceptados y, si no lo somos, sentimos que no tenemos valor alguno, hasta el extremo de que nuestra vida pierde sentido. En el inconsciente humano siempre hay un juego entre la indiferenciación personal, el ser uno mismo y la aceptación y aprobación de un grupo, para lo cual tienes que ser como los otros exigen que seas.

El problema no está en este juego dialéctico, sino en las personas o en el grupo que se toma como validador. Sabemos, también, que no todas las personas son una buena influencia para nosotros. Por su forma de pensar o de actuar, nos pueden arrastrar en contra de nuestro propio bien.

Hoy en día, es muy habitual oír hablar de las personas tóxicas, personas que nos influyen negativamente si bien es más o menos fácil identificarlas porque, en alguna medida, tenemos claro que nos hacen mal: afectan nuestro carácter; nos hacen sentirnos mal o nos vemos empujados a reaccionar sin control. Sin embargo, los alienadores son difíciles de distinguir cuando estás enganchado a ellos, aunque sí sean visibles para las personas del entorno del alienado.

¿A quién afecta?

La mayoría de las personas podríamos llegar a este estado en determinadas condiciones. No es una patología mental, salvo cuando así lo diagnostica la Psiquiatría. A diferencia de la psicosis, en la cual el individuo sustituye la realidad por un delirio,

en el estado de alienación el individuo sustituye la realidad por el discurso de otro que actúa como alienador.

La adolescencia es un momento fácil para este tipo de vínculos destructivos. Hay que considerar que, hoy en día, a su predisposición natural por el momento vital, se suma el impacto irresponsable y anónimo de las RRSS. Es bastante fácil que un adolescente pierda la fuerza personal que está aún en construcción para relativizar los juicios de otros (opiniones de otros, que no verdades) cuando convierte las RRSS en su principal fuente de validación como persona. De ahí la importancia de que los padres sean referentes sobre cómo interpretar la vida.

También, es un momento fácil para estos vínculos destructivos, la conocida como “crisis de los cuarenta”,  que se vive desde los 36 años a los 42 en los que la persona que no está segura de ser “válida” y duda del sentido de si mismo puede terminar buscando respuestas fáciles y “cantos de sirena” en alienadores que le den mensajes tranquilizadores.

El caso es que se produce un cambio en el mindset, en la interpretación de la propia vida, que va en contra de todo lo que la persona ha vivido y validado como adecuado hasta ahora. Hasta aquí, podría interpretarse como un ejercicio de la indiferenciación y poder personal en la construcción del sí mismo, sin embargo, en el síndrome del alienado, esta modificación cognitiva se debe a una necesidad ontológica no resuelta de la persona que se junta, además, con la presencia de la influencia perversa de un alienador.

¿Qué te lleva a dejarte alienar?

Para que se produzca el síndrome del alienado se dan varias circunstancias simultáneamente:

  1. Una cierta predisposición personal
  2. Factores externos
  3. La presencia del alienador

El alienado reúne dos condiciones psicológicas simultáneamente que le pueden predisponer a caer en ello. Por un lado, una propensión a la dependencia en el vínculo (relación de unión con otra persona, típicamente los vínculos afectivos con padres, pareja o hijos) porque la persona aún no ha conseguido la autonomía propia de una identidad bien definida. Sigue en el juego dialéctico de “ser” o “no ser”, en definitiva, de decidir “quién ser”. Es, precisamente, para compensar esa insatisfacción consigo sí mismo, esa falta de sentirse validado, por lo que puede estar volcado en hacer cosas continuamente, no sólo estar ocupado sino en no parar para no tener el tiempo de confrontarse consigo mismo y revisar la validación que hace de sí mismo. Además y, esto potencia la predisposición, tiene una propensión obsesiva que le lleva a tomarse las cosas en forma absoluta, en términos dicotómicos de sí o no.

Factores externos como altos niveles de stress situacional, bien por el trabajo (incertidumbre, cambios continuos, carga excesiva o carencia); las relaciones (conflictos, separaciones, fallecimientos); la familia (crianza y cuidado de otros miembros enfermos o mayores); las noticias (siempre catastrofistas), las condiciones de vida (carencias, dureza); residencias (cambios, ausencia de un lugar fijo, de seguridad); déficits en la alimentación (en concreto la falta de proteínas), etc.

La presencia cercana del alienador es el requisito imprescindible. El alienador es un individuo que se cree poseedor de la única verdad absoluta sobre la vida, las personas, lo que debe y no debe pensarse, sentirse o hacerse y, que necesita imponerla a los demás como forma de sentir un cierto control que le permita reducir su propia incapacidad para afrontar la incertidumbre y la diversidad. Como no es capaz de controlarse a sí mismo proyecta el control sobre otras personas. Suele asociarse a algún síndrome o trastorno neurológico. En vez de gestionar su vida, proyecta el control sobre la vida de los demás y, éste es un aspecto diferencial que lo caracteriza de sociópata, encuentra un auténtico placer en manipular y adoctrinar a otras personas, en aislarlas de otras personas referentes para ellos (en especial sus seres queridos) y en eliminar su libertad y voluntad. Es un individuo sociópata que manipula, trasgrede, desafía o violenta las normas sociales en beneficio propio, sin importarle la ética social, ni el bienestar de los otros, ni las consecuencias que sus actos pueden tener sobre los demás. Descalificará, despreciará y humillará a los seres queridos del alienado haciéndole ver que no están a su altura para desconectarle de ellos. En el alienador hay una tendencia psicópata a aprovecharse del otro e incluso a hacerle daño sin sentimiento de culpa. No suele ser violento, su expresión puede parecer amable, divertida, cercana, más bien actúa como una fina lluvia constante, se habla de ellos como de “psicópatas de guante blanco”.

“Amigos”, profetas, gurús, influencers, periodistas influyentes en los medios de comunicación, conferenciantes y vendedores de felicidad, sobre todo los que aparecen más en las RRSS, iluminados de “la nueva vida” que dicen tener el conocimiento de algo oculto y sanador que va a eliminar tu dolor,…, TODOS, te dicen cómo tienes que vivir porque ellos sí que saben lo que tienes que hacer: cómo tienes que pensar, sentirte, actuar. Se muestran soberbios, como seres superiores a ti por sus principios, sus ideas o sus comportamientos, son mejores que tú, más listos que tú y en posesión de la verdad. Hay más alienadores de lo que nos imaginamos. El que en realidad afecta al alienado es aquel al que le abre la puerta de su intimidad, bien porque conviven, bien porque le escucha continuamente y, ese, sí que acaba con el alienado, convirtiéndote en una marioneta a su disposición.

El punto diferencial es que el alienado le ha otorgado al alienador la autoridad de ser su referente, su guía y ha adoptado de éste la forma de interpretar la vida, lo que vale y lo que no vale, lo que es cierto y lo que no.

¿Qué significa estar alienado?

Como siempre, entender el significado de las palabras nos permite comprender mejor el alcance de lo que expresan. Alienado procede del latín  alienatio, alejamiento, privación y no puede expresarlo mejor. En la alineación, hay una privación del derecho y la libertad de la persona de sí mismo y de sus relaciones de apoyo.

También se relaciona con alienus propio de otro, extraño a uno y ajeno. Y, es así, en la alienación interviene otra persona, el alienador que consigue ese efecto.

Estar alienado supone perder los propios referentes personales para adoptar los de alguien ajeno, de forma inconsciente, eso sí y, debido a la influencia manipuladora del otro.  Busca la aprobación del alienador y el sentirse parte de su mundo y sus contactos. El alienado se autoengaña, no analiza la información sino que adquiere la narrativa del otro y la fundamenta en las razones que ha asimilado por ósmosis del alienador. En realidad, pierde su capacidad de autogestión, su libre albedrío y sufre un vacío de su propia voluntad que se llena de la voluntad del alienador. Hace lo que el alienador considera que debe hacer. El problema ontológico se manifiesta en que la persona deja de elegir libremente para asumir el paradigma del alienador como “su verdad” aunque se cree, defiende y justifica ese paradigma como el suyo.

Ah!!! Pero no es su paradigma.  Es impostado.

¿Qué implicaciones tiene estar alienado?

Como todo, estar alienado, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

VENTAJAS E INCONVENIENTES PARA EL ALIENADO

VENTAJAS

INCONVENIENTES

  • Se reduce la ansiedad porque adquieres certidumbres que te tranquilizan.
  • Crees que eres ahora aceptado y eso te hace sentir parte de… un grupo, un colectivo, una élite.
  • Sientes que estás en una zona de confort protegida.
  • Das la autoridad al alineador para ser tu guía, lo que te hace fácil entender lo que pasa y, sobre todo, te hace sentir seguro de lo que tienes que hacer.
  • Sientes una especie de liberación de todo y de todos porque ahora SI tienes las respuestas y no les necesitas.
  • La duda, el miedo, la incertidumbre quedan eliminadas o pasan a un segundo plano porque has asumido “la verdad absoluta” del alineador, las cosas son así y no hay que cuestionarlas.
  • El conflicto intrapsíquico producido por la lucha del alienado entre sus certezas y sus dudas sobre quién es, se ven reducidas.
  • La disonancia cognitiva entre quien soy y quien quiero ser, entre lo que está bien y lo que está mal, entre el deber y el querer, entre lo prohibido y lo permitido desaparece al adoptar el paradigma del alienador.
  • Se dispara el sentimiento de euforia al reducir la incertidumbre y creerse en posesión de la verdad sobre la vida.
  • Dejas de ser consciente de ti mismo.
  • Renuncias a tu responsabilidad con tu propia persona.
  • Actúas como otro dictamina que tienes que actuar.
  • La pérdida del sentido del yo es creciente por lo que si se cuestiona el paradigma del alienador o su autoridad puedes quedar expuesto a la incertidumbre.
  • Los efectos metamórficos del cambio cognitivo que se originan afectan a todo el sistema de creencias, valores, prioridades y relaciones.
  • Hay un aislamiento del círculo de apoyo anterior a la aparición del alienador que pudiera contra-restar su efecto.
  • Se rompen los vínculos afectivos anteriores.
  • Hay un bloqueo cognitivo que impide atender a la información de forma objetiva y equilibrada.
  • Cuando se rompa el vínculo con el alienador se produce un vacío existencial grave que requiere mucho apoyo e intervención profesional para superarlo.

 

 

Si no fuera una situación “con beneficios” para el alienado no se mantendría. Los tiene e importantes. La distorsión cognitiva hace que estar alienado puede resultar muy cómodo. El alienado, por fin, se siente seguro porque el paradigma que le “impone” el alienador hace que ya no tenga que pensar, ahora es un seguidor y simplemente tiene que seguir. Desarrolla un bloqueo cognitivo donde ya no entra ninguna información que cuestione el paradigma alienante.

Y, eso, tiene para el alienado un coste de dimensiones existenciales. Cualquier análisis de información, cualquier decisión que tome; el cómo afronta emocionalmente los hechos y el cómo se comporta están ahora al servicio del paradigma del alienador.

Es fácil encontrar que el alienado ha tomado decisiones drásticas que han roto su trayectoria vital o profesional. Como parte del síndrome necesita romper con todo lo que previamente eran sus referentes para no sufrir la disonancia cognitiva  del conflicto con el nuevo paradigma del alienado.

¿Se puede “desprogramar” al alienado?

La alineación está en la mente, en cómo piensa el alienado. No es un objeto inmodificable sino una estrategia de pensamiento dinámica para interpretar la vida, eso sí, llena de la carga destructiva que conlleva en contra de la propia persona.

Consciencia, Responsabilidad y Acción son los fases de trabajo cognitivo para desengancharse del alienador. Y, será complicado que pueda hacerlo sólo. Requerirá de un profesional de la Psicología que le acompañe en el intenso trabajo que necesita hacer y mejor si cuenta con una buena red de apoyo social.

El primer paso es cuestionar el “bloqueo cognitivo” que tiene el alienado para que pueda  “darse cuenta” de dónde está porque esa es la clave, de las ventajas y los inconvenientes y las consecuencias en su vida de vivir alienado tanto para él o ella como para aquellas personas que aún le sean significativas. Pero no es fácil que la persona pueda hacerlo mientras siga mirando la vida con las gafas de su alienador. Que el alienado tenga un insight y se de cuenta por sí mismo del dominio que el alienador tiene sobre él o ella no es fácil salvo que ocurra un incidente dramático que confronte a la persona con dónde está y qué está haciendo o acepte la intervención de un profesional de la Psicología que le facilite conseguir otra perspectiva.  Mientras no se de cuenta de que esa forma de pensar y el alienador le están impidiendo ser él o ella misma, no hay posibilidad de cambio. Es difícil que acepte la perspectiva de otros sobre la situación ya que cree estar en posesión de la verdad absoluta. Como se suele decir “no atiende a razones”.

Hacerse responsable de sí mismo y ser el protagonista de sus pensamientos es el segundo paso, difícil, ya que el cambio sólo es posible cuando alguien quiere cambiar y, en este caso, el alienado se siente más seguro aferrado al paradigma del alienador en el que se enroca obsesivamente.

Pasar del paradigma de verdad única al de verdad relativa, de depender del otro a asumir la responsabilidad de mirarse y ver lo que es de él o ella y lo que no es de él o ella, no es fácil para el alienado porque su estado mental se caracteriza precisamente por una pérdida de la propia identidad, una disminución de la autoconsciencia y las autoreferencias  que ha sustituido por las del alienador.

Cuando se interviene en las primeras etapas de la alienación los resultados son más favorables. Cuanto más tiempo siga el alienado a merced del paradigma del alienador más complicado será retrotraer los efectos destructivos del yo que ha producido. Pero puede ser reversible aunque deje cicatrices. También corresponderá a la responsabilidad consigo mismo de la persona en convertirlo en una experiencia de resiliencia que le permita un mayor desarrollo personal.

Y, por último, la acción diferente. Mientras ésta no se produzca no habrá cambio. Y, por supuesto, implica que la persona hasta ahora alienada tome distancia mental, sentimental y física del alienador, tendrá que eliminarle de su vida. Implica retomar relaciones, reparar, en la medida de lo posible, la confianza rota y mirar la vida desde un nuevo paradigma construido, esta vez, si, por sí misma.

El proceso de desenganche lleva tiempo y, a veces, los daños producidos en la vida del alienado son irreparables: decisiones tomadas de vida y de profesión, rupturas de relaciones y, también, somatización de esas tensiones que terminan siendo enfermedades. Son muchas las personas que narran los cambios drásticos en su vida cuando han conseguido salir de esa trampa: primero el pozo en el que estaban metidas, después el shock que produjo la toma de consciencia y el cambio posterior hacia una mayor responsabilidad consigo mismo.

Dos ideas finales:

  1. El poder de la persona está en su mente tanto para su destrucción como para su construcción.
  2. Siempre estamos construyéndonos y siempre podemos mejorarnos como personas.

Y una pregunta:

¿Cómo sería nuestra vida si nuestros principios fueran la Belleza, la Bondad y el Bienser?

¿Tienes síndrome post-vacacional? Claves para volver al trabajo

woman walking on pathway while strolling luggage

Regresamos de vacaciones, dejamos atrás ricas y variadas experiencias, un ritmo de vida relajado, un ir a nuestra bola. ¿Cómo afrontas el regreso al trabajo? Ahora es cuando me dices que sí, que tienes síndrome post-vacacional y, lo primero que hay que decir es que no existe como tal síndrome, no tiene entidad clínica.

Se trata de un proceso de adaptación a las circunstancias normal desde un entorno y ritmo relajado a un entorno estresado y rutinario que suele presentar un conjunto de síntomas pasajeros como son el cansancio, el insomnio, la dificultad para concentrarse, alteraciones en el sueño, alteraciones digestivas, embotamiento o dolor de cabeza e incluso la irascibilidad en los primeros días.

Cuanto más largas sean las vacaciones, idealizamos el período vacacional, sentimos desmotivación por el trabajo o gestionamos mal nuestro estrés más fácil es que nos cueste adaptarnos. De dos a tres días y hasta tres semanas, suelen tardar algunas personas en conectar con sus rutinas horarias, obligaciones laborales y maximizar su actividad cerebral. El cuerpo y la mente se van adaptando poco a poco. Sólo cuando esa adaptación no se realiza al cabo de tres meses, podríamos hablar de un trastorno de ansiedad o depresivo. Pero para la mayoría de las personas es una cuestión de adaptación. Pocas son las que recurren a ayuda de un profesional de la Psicología por el estres postvacional y suele ser porque no se sienten cómodos en su trabajo, no por la tarea en sí, sino por sus creencias sobre su capacidad para hacerlo (“auto-eficacia” de A. Bandura)

Claro que las circunstancias pueden ser complicadas e incluso algo duras o duras de verdad. La necesidad de cumplir con horarios y con tareas se puede volver difícil. La exigencia nos puede. Sin embargo, el problema no es lo que pasa, sino lo que nos pasa. El cómo interpretamos esa vuelta. El que consideremos la vuelta como una “tortura” o un nuevo reto, es simplemente el resultado de cómo interpretamos el trabajo y cómo nos interpretamos con respecto a él.

Así que sí, no sólo tiene que ver con biorritmos, también tiene que ver con nuestros pensamientos y nuestras evaluaciones.

Cuando tu autoestima baja, el reto del trabajo se puede convertir en algo inabordable.

 

 

Algunos mitos sobre el trabajo que no nos ayudan ¡¡nada!!

·         El trabajo es un castigo (divino)

·         No es bueno trabajar y si puedes no trabajas (juega a la lotería)

·         Idealizar el trabajo y pensar que tiene que ser nuestra pasión

·         El trabajo te tiene que gustar

·         Con el trabajo te realizas

·         Tienes que ser feliz con tu trabajo

·         Siempre tienes que estar positivo

·         La cultura del hedonismo: tienes que ser feliz continuamente

 

 

claves para volver al trabajo

Claves para volver al trabajo

  1. Deja algún día para que tu cuerpo se adapte a los horarios y biorritmos habituales, sobre todo en horario de comidas y sueño.
  2. Vueve paulatinamente, por ejemplo, a mitad de semana o todavía con el horario de verano.
  3. Incrementa el ritmo poco a poco, comienza por lo prioritario.
  4. Comienza con una visión general de qué te espera hasta final de año o del próximo curso.
  5. Es el momento de pensar también en mejorar en tu forma de trabajar que te permitan una mayor calidad de vida.
  6. Mantén en tu agenda un tiempo para el deporte y el ocio. Una vida equilibrada es la mejor forma de tener la fuerza necesaria para afrontar el día a día.
  7. Mirar lo bueno o positivo es esencial, en cualquier trabajo hay algo que nos resulta agradable: las relaciones, el lugar, las condiciones, nuevos retos, nuevas experiencias, el logro del trabajo,…
  8. Muchas veces nos cuesta adaptarnos porque seguimos pensando en las vacaciones, llevar tu atención al aquí y ahora, a lo que estás haciendo en este momento, sin darle vueltas ni al pasado ni al futuro “todo lo que tengo pendiente”. Las prácticas de mindfullness nos son utilísimas para ello.
  9. Fluir es un concepto que describe a la perfección el estado de una persona cuando hace algo a conciencia, concentrado, disfrutando de ello, marcándose pequeños retos simplemente por el placer de hacerlo bien. Si quieres ver una escena preciosa sobre ello en el film “El último Samurai” el protagonista hablaba asombrado de cómo los japoneses realizaban sus tareas cotidianas.
  10. Sé consciente de tus pensamientos y aprende a valerte de ellos para tener mayor fuerza mental, a ser más resiliente y adaptarte mejor.    Cuanto antes te adaptes, menos coste mental y físico tendrás.

No sobreviven los más fuertes sino los que mejor se adaptan a las circunstancias.

Espero que estas recomendaciones te sean útiles para tener una mejor calidad en tu vuelta al trabajo.

He aprendido a ser mas capaz

dudaEl observador que es de sí mismo ha ampliado su mirada y cambiado su percepción de cómo ser más capaz.

Mario, 38 años, Director adjunto en la fábrica española de una multinacional, licenciado en físicas y máster en Dirección de empresas, soltero sin hijos. Ha desarrollado toda su carrera profesional en el área de producción en diferentes multinacionales y países. Ha conseguido mejorar siempre sus cifras de gestión y es muy reconocido por antiguos jefes y empresas anteriores. Acaba de ser nombrado Director adjunto de la fábrica en la que llevaba cinco años dirigiendo el área de producción. Las tensiones que sufre la fábrica para mantenerse como centro de producción especializada de una determinada línea de productos de la multinacional son cada vez más intensas. Mario asume sus nuevas funciones en un contexto realmente complicado. Ha empezado a tener muchas dudas sobre su capacidad para asumir estas nuevas funciones en la situación actual. Le está afectando en su agilidad en la toma de decisiones e incluso en el sueño. Decide comenzar un proceso de coaching con un psicólogo experto en coaching para hacer frente lo antes posible a su intranquilidad.

Mario define la finalidad de su proceso como: “estar tranquilo, sin dudas sobre mi capacidad, que no me preocupe lo que pueda pasar”.

Antes de definir los objetivos de trabajo, utilizamos un ejercicio de “Rueda de la vida” para que Mario se sitúe en las diferentes áreas y valore cómo se encuentra en cada una. En todas se puntúa alto, salvo en salud y trabajo. Ahí está la “brecha de aprendizaje“.  Define entonces sus objetivos:

  1. “Incrementar mi confianza en mí mismo para afrontar mis nuevas funciones hasta el 10 antes de dos meses”
  2. “Aprender a relajarme con facilidad en todo momento”.
  3. “Mejorar mi forma física hasta el diez en tres meses”.
  4. “Tener una clara perspectiva sobre mi carrera profesional, sin dudas y sentirme plenamente a gusto con ella de aquí a tres meses”.

Mario es un hombre ambicioso y muy pragmático. Los plazos que se ha marcado para conseguir sus objetivos son cortos. Tiene claro que quiere resultados inmediatos y que conseguirlos no puede llevarle mucho tiempo. Es una persona de reto y logro, acostumbrada a orientarse a objetivos y conseguir resultados. Es la primera vez en su vida que tiene síntomas de stress y se siente bastante incómodo con ello.

Valoramos su situación actual en los diferentes objetivos con una escala de progreso. Ciertamente se puntúa bajo en todos, apenas aprueba en confianza. Su situación ideal es fácil de identificar, quiere puntuar 10 en todo.

“¿Por dónde quieres empezar?”

“Claramente con el stress, eso de que me afecte el sueño, no puedo con ello”

Mario tiene stress y sus tres componentes: cognitivo, fisiológico y motor están afectados.

Comenzamos por abordarlo, revisando cómo está actuando.

“¿Qué hay de diferente ahora en cómo te comportas?”

“Dudo, no tengo claro que esté tomando decisiones acertadas, me lío a la hora de plantear cualquier tema, hago un esfuerzo por mostrarme seguro y firme, incluso soy más duro de lo habitual en mí a la hora de plantear los temas”.

“¿Qué es lo que te dices?”

“Cuidado, que no vean que dudas”

“¿Qué pasa si dudas?”

“Pueden creer que no estoy a la altura para este puesto”

“¿Y si lo creen…?”

“A nadie le gusta no estar a la altura. Yo esto no me lo puedo permitir”

“¿Qué es lo que no puedes permitirte?”

“Pues eso, no estar a la altura”

“¿Y si no estás a la altura…?”

“Sería un fracaso”

“¿Y…?”

“Yo no tengo fracasos”

“¿Qué tienes?”

“Yo siempre he conseguido lo que me he propuesto”

“O sea que siempre has conseguido buenos resultados”

“Sí”

“Resultados y fracaso es lo mismo”

“No”

“¿Cuál es la diferencia?”

“El fracaso es personal”

“Quieres decirme que el fracaso te lo llevas a nivel personal, tiene que ver con quién eres, mientras que los resultados tienen que ver con lo que haces, ¿no?”

“Mmm…, ¿con quién soy?…”

“Si, una cosa es lo que hacemos y otra quienes somos los que hacemos esas cosas. No es lo mismo ser que hacer. ¿Estás mezclando esto?”

“Creo que sí”

Este es uno de los errores lógicos más habituales que aparecen en coaching, igualar lo que hacemos con lo que somos. Culturalmente es un habito. Incluso decimos “soy abogado” en vez de “trabajo como abogado”.

“A nivel corporal, ¿cómo te afecta esto?”

“No he pensado mucho en ello, tal vez estoy más tenso”

Seguimos explorando cómo se relacionan sus pensamientos con cómo está actualmente. Mario es rápido en el análisis y en las conclusiones, pero le cuesta asumirlas como propias. No está acostumbrado a la introspección. Sin embargo, prima en él su pragmatismo:

“Si esto es así y mi forma de pensar en ello es la clave de cómo lo estoy abordando, estoy dispuesto a hacerme otro planteamiento”

Y así lo hace. Exploramos entonces cuál sería el discurso interno que le permitiría puntuar de 10 y alcanzar su situación ideal en los objetivos 1 y 4. A continuación, abordamos los objetivos 2 y 3.

“¿Qué vas a hacer para mejorar tu forma física?”

“Está claro, hacer deporte”

“¿Y?”

“Creo que voy a cogerme un entrenador personal”

“¿Y para relajarte?”

“Esto me cuesta bastante, ¿cómo puedo hacer?” 

Trabajamos entonces algunas técnicas de relajación a su medida.

Como no podía ser de otra manera con alguien como Mario, ha conseguido sus objetivos en los plazos que se ha planteado. Y también ha aprendido a ser más consciente de cómo piensa y de cómo sus pensamientos afectan su bienestar. Se puede decir que no sólo ha habido un aprendizaje de primer y segundo nivel, también lo ha habido de tercer nivel, y el observador que es de sí mismo ha ampliado su mirada y cambiado su percepción de cómo ser más capaz.

Este artículo ha sido publicado en mi sección mensual de “Conversaciones de coaching” http://www.tdd-online.es/content/mario-estres donde expongo las claves de diferentes procesos de coaching.logo training and digest

¿Qué es el  aprendizaje de primer, segundo y tercer nivel?

Bateson (1985) describe tres categorías de aprendizaje: de primer, segundo y tercer orden que hacen referencia al carácter de los procesos mediante los cuales las personas aprendemos y van desde el aprendizaje por reflejos condicionados, hasta el cuestionamiento crítico de los marcos de pensamiento.

Como veremos van de menos a más, afectando de forma cualitativamente diferente a la persona, desde sólo la acción inconsciente, a la consciencia plena de las normas y su transgresión de cara a obtener respuestas innovadoras de mejor calidad para su relación con el mundo. En última instancia, todo aprendizaje se enmarcará en los sistema sociales en los que la persona se integra.

Aprendizaje de primer orden 

Es un aprendizaje centrado en la acción. A este nivel se dirigen, habitualmente los entrenamientos para conseguir determinadas conductas. El aprendizaje de primer orden se lleva a cabo por condicionamiento e imitación.

En el condicionamiento por premio o castigo las personas aprendemos a reaccionar de determinado modo a estímulos particulares sin que se requiera una consciencia expresa sobre el aprendizaje, simplemente desarrollamos un hábito reflejo aislado que funciona de forma limitada. Se realizan los comportamientos para evitar las consecuencias desagradables y conseguir las placenteras, sin que estén implicados procesos de consciencia,  voluntad, definición de objetivos o la acción con propósito para lograrlos. En definitiva, nuestro aprendizaje es un hábito reflejo.

Es un aprendizaje muy estudiado en psicología tanto en las personas como en animales y se sabe, por ejemplo, que al dividir una tarea en partes pequeñas, e ir recompensando la realización de cada una de ellas por separado, se produce un aprendizaje que puede hacerse sistemáticamente más complejo uniendo varias fases.

Es un aprendizaje básico que se produce de forma continua en la vida cotidiana. Un ejemplo claro es cuando aprendemos desde bebés a complacer a nuestros padres simplemente como respuesta a su atención. No hay una consciencia sobre lo que hacemos ni tampoco una consciencia de aprendizaje.

Este aprendizaje de primer nivel está limitado al contexto en el que se produce y difícilmente es transferible a otros. Si cambian las condiciones ya no es aplicable, y se requieren otros hábitos. Por ejemplo, las conductas para llamar la atención de nuestros padres, no sirven para conseguir la atención del jefe.  A veces, se produce un aprendizaje por shock: cuando los hábitos de conducta producen un deterioro del bienestar drástico que no pueden seguir manteniéndose sin un cambio, a veces, rotundo de los hábitos. Ejemplos, cuando un jefe de equipo recibe un plantón por parte de éste ante la dirección de la empresa; un ejecutivo es despedido por falta de competencias relacionales; un empresario ve caer drásticamente su negocio y lo vincula con las decisiones estratégicas que ha tomado.

En definitiva, es un aprendizaje básico que es útil en el contexto en el que se genera y que no implica una organización estructurada de lo aprendido, simplemente es un hábito reflejo aislado.

La imitación es muy similar al condicionamiento en cuanto a la inconsciencia del aprendizaje que se produce por exposición y adopción automática. Copiamos las conductas de un modelo que consideramos importante para nosotros. Es un recurso muy utilizado por la publicidad y los medios de propaganda social para inducir conductas de todo tipo y explica muchas de las conductas reproducidas de series de televisión.

Aprendizaje de segundo orden 

Toda situación comunicativa incluye tanto la información que contiene como los tipos de interacción que son posible hacer con ella (contenido y contexto respectivamente, en términos de Bateson, 1985). En éste último están las claves de cómo interpretar el contenido.

Mientras que en el aprendizaje de primer nivel, la conducta se centra en realizar las conductas correctas, en el de segundo nivel, se centra en encontrar las soluciones correctas (según el paradigma imperante socialmente) y el contexto es sustancial.  En gran parte se producen por ensayo y error.

Este aprendizaje de segundo orden lo interpreta Engeström (1994)[ii] como la capacidad de resolver problemas desde la experimentación. Esto se traduciría en que el cliente analiza su desempeño actual y conscientemente desarrolla hábitos de conducta dirigidos a conseguir sus objetivos. Esto es, en definitiva, lo que moviliza la metodología de coaching.

Este aprendizaje se asemeja al aprendizaje experimental producido en la vida cotidiana, en la cual el cliente observa curiosamente cómo resolver los problemas tanto con sus propias explicaciones como con las de otros.

niveles de aprendizaje

Aprendizaje de tercer orden 

Una tercera categoría de aprendizaje, es la de tercer orden. En ésta el cliente cuestiona la validez del contexto en el que se sitúa el problema. Es la base de la innovación.

Supone un salto cualitativo desde el paradigma en el que se halla inmerso el cliente hacia otros con presupuestos diferentes.

Podremos entenderlo mejor con este koan o paradoja budista. El maestro le dice al discípulo “si dices que este palo es real, te golpeo con él en la cabeza; si dices que este palo no existe, comprobarás su existencia cuando te golpee con él en la cabeza”. Este es un problema que no se puede resolver dentro del contexto y representación que tenemos del problema. No sabemos cómo hacerlo puesto que para nuestra lógica una cosa no puede ser afirmada y negada al mismo tiempo. Sin embargo, si el discípulo cogiera el palo de manos del maestro y lo partiera en dos, sería una forma de resolverlo creativamente, “fuera de la caja”. Esta solución implica que el cliente sea consciente de las trabas hasta ese momento inconscientes que podían limitarle a responder y se deshaga de ellas. Sólo puede ocurrir cuando rompemos con las presuposiciones culturales habituales y tienen tal calado que suelen denominarse “crisis personales”, “quiebres” (término utilizado en coaching ontológico),”cambio cultural”.

A diferencia del aprendizaje de segundo orden en el cual tratamos de resolver los problemas dentro de un sistema de alternativas previsibles en un contexto cultural dado, en el aprendizaje de tercer orden, los problemas, tareas y soluciones deben ser manejados sin ellas, dentro de un contexto representacional diferente. Un implicación de enorme importancia es que los problemas no se presentan a los clientes como dados, sino que deben ser construidos por ellos desde las situaciones que requieren una solución. En definitiva, el aprendizaje de tercer orden no hace más que intentar solucionar las contradicciones que no puede resolver el de segundo orden.

 
los problemas

Este texto es un avance de mi próximo libro, muy pronto a tu alcance.