EL SINDROME DE CALIMERO

 

En la qcalimeroueja continua y en culpar a los demás de lo que ocurre.

Así viven muchas personas su vida. No es un fenómeno actual sino consustancial a las relaciones que establecemos las personas unos con otros donde el estilo cultural tiene un gran peso.

El caso es que estamos rodeados de Calimeros, de quejicas y de acusicas.

 

¿Recuerdas a Calimero un protagonista de una serie de dibujos animados que iba permanentemente quejándose?

Pues eso es fácil de ver en nuestro entorno, es más, es una cuestión de moda cultural.

Quejarse está de moda, está bien visto, levantas la compasión de otros que sintonizan con tu queja, te alineas con otros resentidos y envidiosos y así se tiene la excusa perfecta para culpar a los demás de lo que ocurre.

Echar la culpa a otros de lo que te pasa es lo que en la Teoría de la Atribución se conoce como locus de control externo. Ponemos fuera de nosotros el control de lo que nos pasa. Bien es cierto que lo que ocurre puede ocurrir independientemente de lo que hagamos nosotros pero lo que sí está en nuestras manos y es nuestro asunto es decidir cómo nos tomamos las cosas, de eso sí somos responsables.

El Calimero actúa así no porque las circunstancias le sean desfavorables o difíciles, actúa así por obtiene múltiples beneficios con su forma de actuar:

  1. Un primer beneficio es que tiene la excusa perfecta para no hacer nada y esperar que otros se lo solucionen.
  2. Un segundo beneficio, es que se queja, protesta, e incluso, mete bronca, con lo que consigue salirse con la suya porque otros le hacen caso -aunque sólo sea para acabar con la molestia que origina-.
  3. Un tercer beneficio es la atención que logra de los demás, la compasión, la ayuda e incluso el que hagan las cosas por él ¡¡pobrecito, hay que ayudarle!!

Y, además de los beneficios particulares, en nuestra cultura se dan especiales circunstancias para que el Calimero se sienta un especial protagonista. Por un lado, hay unas profundas creencias culturales vinculadas a la necesidad de compensar al otro, que no tiene lo que tú. Antiguamente al pobre, al ciego, al “tullido”, era una cuestión de caridad ayudarle porque “pobrecito” no se valía por sí mismo. Antes se llamaba caridad, ahora se denomina “solidaridad”, el caso es que bajo ambas denominaciones actuamos desde la posición de yo estoy bien y tú estás mal.

Por otro lado, están las profundas creencias vinculadas con la culpa.

Tienes que ayudar no tanto porque el otro lo necesite sino porque tú necesitas compensar tus sentimientos de superioridad y afianzarte en tu posición de privilegio.

Ayudas al necesitado y ya te sientes mejor, reduces tu sentimiento de culpa, aunque nada haya cambiado. Ahí reside la perversión de la ayuda. Lo que haces es mantener al necesitado en esa posición para que tú puedas “salvarle” con tus aportaciones económicas, tus firmas, tu militancia política, etc., etc. Con eso no permites que la víctima salga de su rol sino que la perpetuas en ese papel para tu propio beneficio. Es algo así como pescar para darle la comida a otro en vez de darle la oportunidad de que él mismo pesque lo que quiera y como quiera.

En este contexto, es de especial importancia la explicación que hace “el triángulo dramático” de Karpman. Te sientes culpable por vivir mejor que otro, por tener más oportunidades que otro, por trabajar más que otro y tratas de compensarlo adoptando un papel de salvador frente al pobrecito que es una víctima de las circunstancias, de la vida, de los otros que le persiguen. Un pobrecito al que tienes que rodear de apoyos solidarios para que ”en realidad” no se mueva de ahí y tú puedas seguir en tu situación de privilegio.

Ninguna de estas creencias facilitan una sociedad sana y orientada al bienestar y jugar a estos “juegos psicológicos” tampoco mejora la vida de las personas sino que las cronifica en papeles insanos de víctima-perseguidor-salvador.

Todo ello es una gran excusa para no hacerse responsable de uno mismo, para no tomar las riendas de la propia vida, para no trabajar en la autogestión  y ejercitar la voluntad para cambiar la forma de ver las cosas y el comportamiento.

Calimero es un fenómeno habitual en los procesos de Psicología Coaching. El cliente llega con la esperanza, no de resolver su situación sino de que, a través del coaching, pueda verse reforzado en su posición y sentirse con todo el derecho para mantenerse en su posición porque él tiene la verdad, él sabe cómo son las cosas.

Por eso es tan importante, a la hora de contratar servicios de coaching, que tengas claro lo que buscas. Si es para engrosar tu ego y reforzar tu narcisismo seguramente no te sirva un psicólogo experto en coaching. No,  porque este profesional te confronta con  tu posición, tu juego y parte de sus competencias profesionales son precisamente mantener una neutralidad exquisita respecto a ti.

No, no va a asumir que tú tienes la razón sino que va a hacerte ver cómo piensas y si esa forma de razonar te interesa en tu vida, te acerca a tu propósito.

Vivir de Calimero, tiene grandes beneficios pero también provoca grandes limitaciones. Cuando eres consciente de ello, del victimismo con el que enfocas tu vida tienes la oportunidad de decidir si esa forma de pensar, sentir y actuar es lo que quieres para ti o quieres elegir otra cosa. Es asumir el locus de control interno.

Para muchos tomar consciencia de ello y decidir hacer algo diferente es, plantearse en toda regla, vivir una vida diferente, más plena, más consciente, más propia.

¿HACER o SER?, esa es la cuestión

Ccreenciasuando solo mides tu valía por tus resultados entras en un perverso bucle mental de “valgo en cuanto que consigo” “valgo en cuanto otros me reconocen mi valía” Y si no es así, no soy válido, no valgo como persona… ni siquiera me merezco…

Esta forma de pensar es muy frecuente. La hemos adquirido desde muy pequeños, en tanto en cuanto conseguíamos buenas notas, en tanto en cuanto nos apoyaban y apreciaban nuestros padres y maestros. Sí, siempre hay excepciones, pero lo más frecuente es precisamente aplaudir al que gana y no a los que han participado en la carrera por lo que nos habremos criado en una cultura de vales en cuanto que consigues.

Aunque para algunos sea difícil de creer, los patrones que aprendemos en la infancia son los que tendemos a repetir en la vida adulta una y otra vez. A no ser que… haya un ejercicio voluntario de consciencia, responsabilidad y acción que nos lleve a modificar esos patrones y actuar ya como adultos.

Los juicios de otros no dejan de ser sus “opiniones” sobre lo que interpretan de lo que perciben. ¡¡No!!, no son la verdad, sino su interpretación personal basada en sus paradigmas de lo que perciben. Y si tienes alguna duda simplemente observa la interpretación tan diferente que hacen los políticos de cualquier hecho, eso sí, cada uno de ellos lo defienden como la verdad absoluta. Sus interpretaciones responden a sus perspectivas, en el caso de los políticos, polarizadas y constreñidas por su paradigma ideológico. En el caso de nuestro jefe, compañeros, padres, pareja, igualmente polarizado por sus paradigmas sobre la vida. ¿Por qué asumimos el juicio de cualquiera (al que otorgamos autoridad) como una verdad? ¿Por qué nos llevamos nuestro HACER a nuestro SER?

Esto en Psicología se conoce como “locus de control externo”, en la Teoría de la Atribución adjudicamos a causas externas el poder de decidir cómo hacemos las cosas. Hasta aquí no importa, todos recibimos feedback de otros sobre cómo actuamos y es útil cuando se adecua al aprendizaje y la mejora para conseguir unos objetivos. El problema surge cuando damos el poder a otros de opinar sobre cómo hacemos las cosas y, por un ejercicio “ilógico”, por el que violentamos el contenido del silogismo utilizado para inferir el resultado, razonamos que eso que hacemos es nuestra identidad. De tal forma que lo que alguien dice sobre cómo hacemos algo lo interpretamos como un juicio de valor sobre quienes somos.

X opina que lo he hecho mal

Si lo hago mal no valgo como persona

Así que soy un fracasado

Esta situación es uno de los casos típicos que se trabajan en Psicología Coaching. El cliente se ha llenado de “creencias limitantes“ sobre lo que hace que traslada a su identidad y, además, en base a opiniones de otros. Ya no es que no consiga los resultados es que “no vale como persona”

Estas creencias limitantes terminan siendo el resultado del silogismo erróneo anterior.

“Si no consigo los resultados esperados no me van a aceptar”

“Para ser aceptado tengo que ser bueno en lo que hago”

“Necesito ser aceptada para sentirme bien conmigo misma”

“No soy lo suficientemente buena”

Creencias como éstas o similares tal vez te suenen.

Sí, nos valoramos en cuanto hacemos. Culturalmente le damos tanta importancia que incluso nos presentamos desde nuestro hacer: “Yo soy abogado” “Yo soy periodista”. A ver, no será “yo me dedico a la abogacía”, “yo ejerzo como periodista”

¿A dónde nos lleva esto? A un sufrimiento más o menos intenso, generalizado y permanente que puede terminar en una depresión, una somatización traducida en una enfermedad o una crisis existencial o, incluso, una ruptura con el entorno social…

Cuanta mayor responsabilidad organizacional, más frecuentes son estas creencias y… ¡más útiles han sido para llegar hasta ahí! Siempre, los pensamientos se mantienen porque tienen una utilidad -aunque sea dañina para nuestro bienestar- nos sirven de coartadas para hacer o no hacer determinadas cosas y mantenernos en nuestra habitualidad.

La auto-exigencia, atender a los juicios ajenos, la valoración en el hacer, son prácticas habituales en las organizaciones donde los managers confían más en reconducir a los demás según sus propias expectativas, restringir su comportamiento y condicionar el comportamiento para conseguir los objetivos que en la confianza en las personas, las respuestas ágiles a la incertidumbre y en la aceptación de la valía de las personas para alcanzar resultados extra-ordinarios. Relativicemos, ni todos los managers actúan igual ni todas las organizaciones están en el mismo nivel evolutivo.

Mucho se habla hoy en día de “queremos personas”, “valoramos a las personas”, “buscamos el talento”, pero esto pasa por cambiar las prácticas organizacionales de liderazgo y feedback a las personas.

Así que sí, las organizaciones tienen que facilitar a sus managers una reflexión activa sobre los paradigmas desde los que lideran a sus equipos. Si tratas de dirigir desde tu miedo, tus defensas y tus juicios descalificantes sobre los demás, difícilmente podrás “liderar personas”. Como reflejan los estudios sobre el tema, lo que harás será precisamente desmotivar y desenganchar a personas que entraron con todas sus ganas de aportar y conseguir resultados. La consultora Otto Walters encuestó a más de 1.200.000 empleados de 52 compañías encontrando que:

  • 6 meses bastan para que la moral de un nuevo empleado baje un 85%

En Psicología Coaching trabajamos con muchos managers que no están preparados para liderar y también con muchos managers que no pueden soportar la presión a la que están siendo sometidos por sus jefes superiores, no por la tensión del trabajo, sino por los modos en los que plantean el como ellos están consiguiendo los resultados.

Hay una gran labor que hacer: entrenar a los managers a pensar para liderar. No es solo lo que haces sino, lo más importante, desde dónde lo haces.

Y dejadme que cite al excepcional Rafa Nadal. Da lo mismo cómo vaya el partido si está perdiendo o ganando, siempre ¡¡ES!!, siempre se centra en cómo juega, siempre piensa en ganar, en hacerlo bien. Y, luego gana. Pero primero está su estrategia de pensamiento:

no se fija en lo que hace sino en su propia capacidad para hacerlo.

La toma de consciencia sobre cómo pensamos, sobre cómo estamos siendo es previa al hacer. Lo que conseguimos en nuestros procesos de Psicología Coaching es facilitar que el manager se de cuenta de cómo está pensando sobre quién es ante el reto más que qué está haciendo ante éste. Por eso nuestros procesos son tan potentes porque no se trata de “¿qué vas a hacer?” sino desde “¿dónde lo vas a hacer?”

Esa toma de consciencia puede que te  “enfade”, rompe tus esquemas, cuestiona la “zona de habitualidad”, te lleva a cuestionarte  si ¿realmente quieres conseguir resultados extra-ordinarios?” y ¿lo quieres hacer desde la excelencia, la confianza en ti mismo y la convicción de que eres un gran jugador o desde la exigencia de o gano o no soy nadie?

Pocas opciones quedan si tu respuesta es la segunda. Pero, si es la primera, ahh!!!, entonces toca revisar tus estrategias de pensamiento, definir tus logros, auparte en el proceso y vivir la aventura de moverte hacia los resultados extra-ordinarios que quieres.

Cuestionar las propias creencias, cambiar las perspectivas, revisar la lógica de nuestro pensamiento, es un reto de enormes dimensiones cuando te lo planteas como un trabajo individual, ésta es una de esas situaciones en las que el apoyo técnico de un profesional, de un Psicólogo coach, marca la diferencia. En caso contrario sigue haciendo lo mismo,… obtendrás lo mismo.

VERDAD ÚNICA y VERDAD RELATIVA

pigmalionLo que más me gusta de la Psicología Coaching es que te lleva a mirar la vida de una forma amable, respetuosa y con la consideración de que el ser humano está completo, no le falta nada, no está defectuoso y no tengo que cambiarlo.

En una sociedad donde el odio al que piensa diferente esta institucionalizado y convertido en la actividad central de los partidos políticos y las cadenas de televisión, no es de extrañar el incremento de los comportamientos violentos hacia los demás en cualquier ámbito social. El odio está aceptado, modelado y utilizado como un instrumento para someter a los demás.

Ante este bombardeo de declaraciones, tertulias e informativos, contrasta aún más el paradigma de la Psicología Humanista donde el respeto al otro como legítimo otro es el principio básico de la relación humana. Esta forma de ver al ser humano no sólo impregna las relaciones de apertura y cooperación, también te abre a nuevas formas de ver la vida.

Los hechos son observables pero es la interpretación de esos hechos con lo que contamos y que da pie a nuestras diferentes perspectivas y opiniones. El desprecio a la subjetividad del paradigma positivo cientifista no deja de ser una posición defensiva y, también, subjetiva. Da por hecho, y así se lo quiere imponer a los demás, que  su punto de vista es “el punto de vista correcto”, la “verdad única”.

Pero, para la Psicología Humanista “La verdad no es única”, es relativa a quien cuenta con esa opinión, su opinión.

Por eso, ninguna opinión es superior a otra, es sólo una más. Naturalmente que tenemos criterios morales (nuestra ética personal) que nos hacen pensar que tenemos más derecho que los demás porque nuestras opiniones responden a nuestra moral. Creemos que nosotros sí tenemos derecho y los demás no. Creemos que nuestras opiniones son de más categoría y mejores que las de otros.

Estamos enjuiciando a los demás, nos convertimos en juez y parte y decidimos quien tiene derecho a opinar o hacer algo y quién no e incluso quien tiene derecho a respirar y quién no.

¡¡Qué diferente esta forma de pensar de la que adoptamos en la Psicología Coaching!!!

Cuando piensas que sólo tienes una perspectiva, la tuya, pero que es parcial y limitada, tu forma de entender las relaciones cambian por completo. Es difícil ya que intentes imponer tu opinión a los demás. Escuchas las perspectivas de los demás con el interés de mejorar tu propia perspectiva. La consideración del otro es la de máximo respeto porque no le juzgas como inútil, incapaz o equivocado o algo peor. Simplemente le aceptas en su perspectiva.

Este paradigma sustentado en la Psicología Humanista, es una forma de ver al ser humano completo, lleno de posibilidades de crecimiento y evolución. Contemplas a la Humanidad como un ente vivo relacionado y en constante evolución del que todos somos parte.

No a todo el mundo le gusta este paradigma, hay quien se cree superior a los demás, hay  quien se cree el único, hay muchas personalidades narcisistas, paranoicas, esquizoides, hay quienes sólo quieren lo ancho para ellos y lo estrecho para los demás, hay quien para darse valor se sube encima y pisotea a otros, hay quien adquiere su valor al imponer sus ideas a otros, en fin, que el afán de poder imponerte a otros y someterlos a tu voluntad está muy difundido.

Para aquellos que sí se plantean adquirir el paradigma humanista no es fácil, cuesta cambiar el chip, darte cuenta de que las personas hacemos las cosas lo mejor que podemos, cuesta dejar los juicios sobre los otros, cuesta aceptar que sean cuales sean sus opiniones son suyas y tan válidas como las tuyas, cuesta la aceptación del otro como legítimo otro. Desde este entendimiento estas en condiciones de escuchar, debatir, de contrastar, de llegar a acuerdos y sobre todo de construir nuevas realidades de entendimiento y colaboración.

Es fácil entender que aquellos que utilizamos Psicología Coaching en nuestro trabajo hemos tenido que cuestionarnos primero desde donde lo hacemos, ¿desde el enjuiciamiento al otro? o ¿desde la aceptación del otro? Trabajar en este paradigma requiere una constante revisión de nuestros propios presupuestos mentales ¿cómo estoy siendo?

Es de suponer que la aplicación metodológica y los resultados que obtengamos con nuestros clientes sean claramente diferentes. No, no es lo mismo decidle a alguien cómo hace las cosas o lo que tiene que hacer que acompañarle a que descubra qué quiere hacer y cómo quiere hacerlo.  “El efecto Pigmalion” se cumple con creces, porque el marco de relación humanista pone de manifiesto lo mejor y más potente de la persona.

 

Abierto el plazo de pre-inscripción: 4ª ed. Experto Universitario en Psicología Coaching,

Psicólogo Experto en coaching (PsEC(r) que dirijo en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

 

¿Afecta EL INVIERNO a mis decisiones?

imagen 100Estamos en invierno. Ya pasadas las vacaciones de Navidad y el subidón de los alegres deseos de primeros de año, nos metemos en el frío, en las nevadas, en los hielos y en las gripes, en la queja continua de la contrariedad y en la confrontación con lo nimio. Se nos hacen cuesta arriba las cosas y no tenemos ganas: ¡qué pereza hacer algo!

El invierno: una estación donde la vida se reconcentra. Los árboles caducifolios, desnudos de hojas, concentran su energía esperando el momento en que el frío disminuya, la luz se intensifique y el sol comience a calentar. Algunos animales invernan en un letargo protector. Tanto con medidas externas de protección  -como las de los animales de pelo largo que densifican su pelo y lo alargan-, como medidas internas, enlenteciendo el metabolismo, los seres vivos tratamos de adaptarnos a la baja tasa de luminosidad, al intenso frío y al escaso calor del sol.

Y los seres humanos no somos ajenos a esta realidad estacional. Además de nuestras reacciones biológicas, también tendemos, con más frecuencia, y más intensamente, a determinadas tendencias psicológicas. Nos volvemos hacia nuestro interior, nos reconcentramos, reducimos los esfuerzos físicos, la energía mental e, incluso, la interacción social.

Es bueno saber cómo nos afectan las estaciones y cómo sacarles el máximo partido para vivir en congruencia con el universo al que pertenecemos. La vanidad de creernos independientes a las leyes del universo nos lleva a una corta miopía sobre quiénes, cómo y qué somos.

Algunos médicos reconocen el impacto estacional en la evolución de síntomas y enfermedades. Cualquier enfermo crónico puede referir cómo su sintomatología es diferente en cantidad y calidad dependiendo de la estación.

El invierno es el dominio del frío pero también hay hogueras que nos calientan y nutren. Hacia ellas tenemos que dirigirnos para nutrirnos y renovar nuestra fuerza interior. Hacia esos focos de energía tenemos que dirigirnos para escucharnos, darnos cuenta de dónde estamos en nuestra trayectoria vital, darnos cuenta de cómo afrontamos las relaciones y los retos diarios.

El invierno es un tiempo para encontrar la palabra justa, el equilibrio y la fuerza de voluntad.

Bien pensado, hay un orden magnífico del que formamos parte y del que nos beneficiamos. En invierno toca parar, mirar hacia dentro, disfrutar del silencio, del encontrarnos con nosotros mismos, de encontrar esa savia interna que nos de la fuerza interior para alimentar nuestra voluntad. Es un tiempo para el encuentro íntimo con nuestra energía interna, concreta y material.

Estos matices se aprecian en los procesos de psicología coaching, nos encontramos con más frecuencia personas que buscan tomar decisiones vitales, elegir lo que sí quieren y lo que no quieren, de coger fuerza para hacer algo.

No es que estos temas no aparezcan el resto del año, es que ahora son más frecuentes y con más intensidad. Incluso en procesos de psicología coaching en marcha, se puede apreciar el foco, en este momento, en estos temas.

Así que sí, podríamos hablar de temas que adquieren más visibilidad estacional.

¿Hay temas de invierno? Por su frecuencia, sí, aparecen como temas estrella:

la voluntad, la asertividad, las decisiones. La emoción dominante es el miedo, incluso a las cosas cotidianas, el sentirse incapaz por lo inmediato, el pensar en pequeño, el tomarse las cosas a malas, el agobio por la pequeñez y lo inmediato, las dudas, el sentirse fuera de lugar o no aceptado. Se agudizan los sentimientos limitantes. Los pensamientos dominantes tienen que ver con dejar, con la falta de fuerza, de ganas, de recursos. Las relaciones personales se enredan, con más frecuencia,  con asuntos menores “dimes y diretes” que, sin embargo, producen un gran malestar personal y un incremento de la conflictividad grupal.

Tendemos a protegernos y, con frecuencia, eso implica descalificar o ningunear  a otros. La oscuridad del invierno nos lleva a nuestras zonas abismales, aquellas en las que la sombra domina nuestra personalidad. Ahora cuesta más salir de ellas. Nos falta la liviandad del calor que próximamente traerá la primavera.

Es tiempo de mirar adentro, de cuidarnos. Al igual que frotando unos palos encendemos un fuego, el suave masaje, el cuidado amoroso de nosotros mismos nos lleva a encender la hoguera de la fuerza y  voluntad.

Pronto la nieve se irá deshaciendo y el sol comenzará a calentar, esa mirada a nuestro interior, a nuestra fuerza y equilibrio interno dará paso a brotes fuertes y bien nutridos de nuestra determinación para florecer. Será el momento de afrontar con energía nuevos retos, ahora, sin embargo, toca encontrar el equilibrio interior.

Lo que prima en invierno

Emociones: miedo

Sentimientos: incapacidad

Pensamientos: no puedo

Inquietudes: indecisiones, dudas, quejas

Acciones: recogimiento, evasión

Relaciones: enredadas, enturbiadas

Foco: en lo pequeño, en lo inmediato

 

recomendaciones

 

invierno

ASERTIVIDAD: primero respétate

mujer-joven-haciendo-el-signo-ok-sobre-fondo-blanco_1301-3479.jpgActuar de forma asertiva es algo que muchas personas demandan cuando inician un proceso de coaching. Entienden que asertividad es decir “no” y, la verdad, es que es mucho más que eso.

Si sólo tratas defenderte seguirás peleándote no con los otros sino contigo mismo.

La asertividad es la forma de comunicarse en la que se habla desde el propio respeto a uno mismo y respetando, a la vez, al otro. Como consecuencia nos comunicamos sin manipular y sin dejarnos manipular; hacemos demandas, nos auto-afirmamos en nuestros derechos a satisfacer nuestras necesidades y llegamos a acuerdos en los que todos ganemos.

¿QUÉ ES LA ASERTIVIDAD?

El término de asertividad hace referencia:

  • Aserción: Acción y efecto de afirmar o dar por cierta alguna cosa.
  • Asertivo: Afirmativo
  • Asertividad: Cualidad de ser asertivo

 Se podría decir que la asertividad es un comportamiento que te lleva a:

  1. Tener claro tu objetivo
  2. Darlo a conocer
  3. Mantenerte en tu objetivo respetando que el otro no comparta tu posición

Es un término propio de la Psicología que no está recogido por la RAE.

Esta forma de comunicarse no cae ni en la agresividad ni en la pasividad a la hora de dirigirnos a otra persona o cuando nos hablamos a nosotros mismos. No busca la aprobación ni pretende imponer a otros los propios puntos de vista. Con la asertividad se crea confianza en las relaciones y se incrementa la propia autoestima y el concepto de auto-eficacia que tenemos de nosotros mismos.

No es lo que dices, sino el cómo lo dices lo que marca la diferencia.

Es un comportamiento propio de la inteligencia emocional interpersonal que se puede aprender y mejorar continuamente. Implica ser consciente de las necesidades propias y hablar de una forma deliberadamente, consciente, exponiendo nuestras necesidades con auto-confianza y demandando lo que queremos.

Lo que caracteriza a las personas asertivas es que exponen claramente sus necesidades y solicitan acciones de los demás con seguridad y respeto tanto a sí mismos como a los otros. Con ello, defienden sus derechos, mostrando que se valoran a sí mismas.

Esta estrategia de comunicación se manifiesta a través de:

  1. Aspectos lingüísticos: lo que dices.
  2. Aspectos paralingüísticos: volumen, tono y timbre de la voz.
  3. Comunicación no verbal: expresión facial, mirada, enrojecimiento de la piel, etc.
  4. Expresión corporal

 

Comportamientos de la persona asertiva
·         Muestran sus necesidades clara y respetuosamente

·         Expresan sus sentimientos de forma apropiada

·         Manifiestan control sobre sí mismos

·         Utilizan “mensajes yo”

·         Muestran respeto

·         Escuchan sin interrumpir

·         Utilizan un tono calmado

·         Contactan visualmente

·         Su postura corporal es relajada

·         Conectan con lo demás

·         Muestran empatía

·         No se dejan manipular

·         Saben decir “no”

·         Cuidan las relaciones

Se podría decir que, en términos generales, la asertividad permite a una persona mostrarse como quiere mostrarse tanto en sus convicciones, argumentos, deseos y necesidades, en definitiva, ser ella misma.

Las utilidades inmediatas son:

  • Conectamos empáticamente con los otros.
  • Las peticiones tienen muchas más probabilidades de tener éxito.
  • La comunicación produce satisfacción.
  • Se respetan los puntos de vista.
  • Favorece buenas relaciones porque crea un espacio de respeto.
  • Sentimos que controlamos nuestra vida porque expresamos lo que queremos y obtenemos respuestas a nuestras peticiones.

Hay especiales situaciones donde la asertividad es de gran utilidad:

  • Dar tu opinión.
  • Cuestionar lo establecido, la autoridad, las costumbres.
  • Exponer quejas, críticas, desacuerdos, etc.
  • Hacer una petición.
  • Rechazar peticiones sin que el que te lo pie se sienta molesto o herido.
  • Pedir un favor.
  • Expresar tus sentimientos negativos.
  • Mostrar emociones y sentimientos positivos: alegría, amor, orgullo, etc.
  • Compartir tus sentimientos y experiencias favoreciendo el intercambio.
  • Dar refuerzos y cumplidos.
  • Pedir explicaciones
  • Iniciar, continuar, cambiar y terminar conversaciones de forma cómoda.
  • Resolver los problemas cotidianos antes de que aparezcan emociones negativas y se descontrolen.

Sin embargo, por mucha asertividad que manifestemos no está garantizado que podamos manejar todas las relaciones, siempre habrá gente que no atienda nuestras peticiones o se moleste con lo que le planteamos. También habrá quien nos pueda malinterpretar y tomarse las cosas como un ataque personal.

5 RAZONES POR LAS QUE PUEDES TENER POCA ASERTIVIDAD

  1. La educación, a muchas personas nos educan en complacer a los demás, en no contradecir a nuestros padres, a los profesores, en anteponer las necesidades de los otros a las nuestras. Esta idea está arraigada en nosotros desde que somos pequeños y nos lleva a evitar confrontaciones, rechazos o la sensación de culpa por herir a alguien en la edad adulta. De ahí que generalicemos el no contradecir a la pareja, a los compañeros, a los jefes, incluso a los hijos.
  2. La falta de expresión asertiva se convierte en un círculo vicioso: cuando no eres asertivo, te sientes menos valioso y cedes continuamente y estás invitando a los demás a la confrontación o la invasión de tu respeto.
  3. Estereotipos culturales, habitualmente adjudicando el rol a las mujeres de sumisas y a los varones de agresivos y la sumisión de todos a la autoridad. Inconscientemente ante los mandos superiores nos mostramos menos asertivos. Seguimos en la actualidad aceptando estos estereotipos de forma mayoritaria.
  4. El estrés o situaciones que te ponen nervioso. En ellas es habitual perder un poco el control, actuamos sin pensar y terminamos expresándonos agresivamente. Estallamos en esos momentos y este comportamiento alimentará la sensación de ansiedad y provocará el rechazo de los demás, con lo que el círculo vicioso vuelve a alimentarse.
  5. Por aprendizaje, muchas personas han aprendido a responder de forma no asertiva imitando a las personas que le son referentes, tales como sus padres, familiares cercanos, maestros y jefes. Si tus modelos han sido personas complacientes o agresivas, es fácil que hayas aprendido a reaccionar de la misma forma.

 

Seguiremos hablando de asertividad y esta frase te hará pensar primero sobre el impacto de lo que vas a decir. Pensar en las consecuencias te facilitará actuar asertivamente.

Si tus palabras no van a añadir belleza, bondad y bienestar en tu entorno, para qué decirlas. Isabel Aranda

El arte de ser uno mismo

PlayaInclusionImageQuiero desearte unas vacaciones llenas de lo que más quieras: descanso, playa, montaña, seres queridos, deporte, relax,…,  mi deseo: que elijas lo mejor para ti.

Y por si quieres algo de lectura y reflexión personal,  te invito a seguir mis dos nuevos e-books que puedes descargar gratuitamente en los enlaces.

El arte de elegirme a través del autoliderazgo: Conviértete en una obra de arte arte

https://bookboon.com/es/el-arte-de-elegirme-a-traves-del-autoliderazgo-ebook

El arte de brillar a través de tu marca personal: Muéstrate como una obra de arte

https://bookboon.com/es/el-arte-de-brillar-a-traves-de-tu-marca-ebook

¡¡Feliz verano!!

Y DESPUÉS DEL ÉXITO, ¿QUÉ?

imagen 100Un empresario de éxito me hacía esta pregunta: “Y después del éxito, ¿qué? Llevaba algo más de 6 meses estancado, en un limbo de indiferencia e indecisión. Y ahora ¿qué? Fue la pregunta que se le iluminó en su mente y me transmitió como reto para empezar un proceso de coaching.

Su empresa había crecido rápida y exponencialmente, sus objetivos se habían cumplido con creces. Ni él mismo se creía tanto éxito. Estaba falto de inspiración, de ilusión y energía en todos los órdenes de su vida. Era como si hubiera llegado a la meta en una larga carrera y no supiera a continuación qué hacer.

Desde luego no era por falta de capacidad personal, ni por falta de un plan estratégico para su empresa y su vida, era simplemente que había entrado en una “espiral de desánimo” eso sí muy ligeramente. Pero el hecho es que andaba por la vida más como un zombi que como una persona llena de vitalidad y ánimo como había sido su costumbre.

No era la primera vez que me encontraba con un caso idéntico, he trabajado con varios empresarios que tras su éxito empresarial entran en este bucle de desánimo, de “falta de ideas” y de interés.

¿Será un nuevo “Síndrome del empresario con éxito rápido”?

El caso es que Borja quiere probar a ver si con coaching se aclara. Ya lo ha intentado sin éxito, pero está dispuesto de nuevo a intentarlo.

El coaching que hacemos los Psicólogos Expertos en Coaching no tiene nada que ver con cómo actúan “coaches” que vemos en la TV. En esos casos son jueces, asesores y mentores. En nuestro caso partimos de que las respuestas las tiene el cliente y las va a encontrar por sí mismo con el acompañamiento (eso sí, altamente cualificado) de un coach.

Borja tenía todas las respuestas para ilusionarse, sólo necesitaba poner perspectiva en su vida, levantar la mirada y mirar hacia el futuro. Revisar su “propósito de vida”, la línea temporal que quería seguir, sus valores, sus áreas de resultado.

Él mismo vio desde el primer momento que el estancamiento era sólo un pararse a tomar aliento y que, precisamente su voluntad de mejora, era la que le llevaba a reflexionar sobre dónde estaba.

La ligera tristeza y parálisis que le mantenía anclado en el desánimo tenía que ver con la pérdida del “suelo”, el crecimiento tan rápido de su empresa suponía una realidad tan diferente que le llevaba a sentirse inseguro sobre lo que tenía que hacer a continuación, a pesar de que tenía muy claro hacia dónde crecer.

No era por falta de estrategia, a nivel de pensamiento lo tenía claro, era por falta de ánimo, de energía vital para hacerlo. En este caso nos damos cuenta de lo importante que es desde dónde hacemos las cosas y no tanto lo que hacemos. Y es precisamente en ese nivel de identidad donde trabajamos los Psicólogos Expertos en Coaching, PsEC®.

Lo que lleva a Borja a convertirse en un empresario extra-ordinario es que se pregunta no sólo lo que hacer sino cómo hacerlo. Tiene claro que la calidad de su vida pasa porque sea consciente de lo que quiere pero también de cómo lo quiere. Para él las relaciones sociales, su familia, el deporte, el aprendizaje continuo, el reto intelectual son elementos sustanciales de su “Rueda de la vida” y tienen que estar armónicamente equilibrados para que su vida ruede en plenitud.

El que una persona sea consciente de dónde está y dónde quiere estar ya hace que su vida sea más rotunda y de mayor calado.

Hacerse responsable de su capacidad para ir a donde quiere ir, implica voluntad y determinación, la generación de hábitos de comportamiento eficientes, rutas neuronales nuevas, soltar lastres de comportamientos ineficaces para sus objetivos, creencias limitantes y sentimientos incapacitantes. Y, por último, la acción. Sí, porque si no hay comportamientos nuevos la elucubración reflexiva sólo lleva a la parálisis por análisis. Hacer lo que hay que hacer para llegar a donde se quiere.

Estas son las fases claves que subyacen a todo proceso de coaching: CRA: consciencia, responsabilidad y acción.

Cuando el cliente, como en el caso de Borja, está entregado a ello, el proceso de diseño de su futuro es sencillo y la voluntad de acción está casi garantizada. No es de extrañar que sea un hombre que obtiene resultados extra-ordinarios en sus proyectos simplemente porque su estrategia mental para abordarlos es, en sí misma, una estrategia de éxito. Y, de eso ha sido consciente con el proceso de coaching.

SOMOS LO QUE CREEMOS

8¿Te has dicho alguna vez “yo soy así?

¿Se lo has oído decir a alguien?

¿Las personas somos cosas hechas?

¿O somos obras? incluso

¿“Obras de arte” en construcción y re-interpretación permanente?

 

Esto último es lo que pensamos los miembros del Grupo de Psicología Coaching del Colegio Oficial de psicólogos de Madrid

Estamos acreditados profesionalmente como psicólogos expertos en coaching, PsEC(r) www.psicologosexpertosencoaching.com  y eso nos lleva a trabajar en el desarrollo de las personas, buscando una evolución constante hacia el bienestar personal.

Utilizamos precisamente la Psicología coaching para:

Abrir la consciencia, cuestionando paradigmas y rompiendo límites.

Y, como muestra, te invitamos a un innovador formato de comunicación consciente, el VIII ciclo de conferencias de Psicología Coaching   que analiza 5 “creencias nucleares sobre uno mismo”, muy habituales e intensamente limitantes, de esas que marcan las directrices de la vida de una persona, su bienestar y su acción. Hablaremos también del cambio vinculado al logro que se produce con la Psicología coaching.

Este ciclo sorprende por su formato innovador y sugerente para trabajar algo tan potente como las creencias que determinan la calidad de nuestra vida.

En torno a la idea de

Soy lo que creo

abriremos un espacio de autodescubrimiento acompañado de una reflexión guiada con preguntas dirigidas al público. Las preguntas nos llevarán a una exploración de nuestras propias miradas sobre nosotros mismos.

Cada conferencia comienza con una dinámica experiencial en torno a una escultura de Zvonimir Kremenić,  especialmente seleccionada para el tema propuesto por su fuerza inspiradora para trabajar el “espacio consciente”.

Las esculturas no son un objeto cualquiera. Son obras de arte que reflejan una belleza y estructura  propia.

Las obras de arte son resultado de las vivencias de los autores igual que las personas son el resultado de sus propias vivencias.

¿Tienen una vida propia? La obra no siempre ha sido así. El es escultor construye la obra desde el vacío siguiendo la dinámica con los materiales y lo que ellos han ido pidiendo.

Hemos elegido las esculturas de Zvonimir porque la forma en que define su trabajo es:

“Esculpo la nada rodeándola de materia, muestro la forma del vacío”

Es muy sugerente para contemplar el proceso constructivo de uno mismo en torno a la idea que tenemos de nosotros mismos.

A continuación, le seguirá una ponencia que complementa y enriquece el espacio consciente y ahondará en alguna de las creencias nucleares en torno a nuestra identidad que con más frecuencia se trabajan en Psicología coaching.

Hacemos hincapié en Psicología coaching porque el término coaching se utiliza con numerosas acepciones. Nosotros trabajamos en el nivel más avanzado de aprendizaje personal, en aquel que lleva a evolucionar la identidad haciendo que nuestros logros sean el fruto de quienes somos y no sólo de lo que hacemos.

Lo llevaremos  a cabo dos Psicólogos expertos en coaching, PsEC®, acreditados por el COPM.

arte y ciencia

A partir de estas ideas, el ciclo ofrece un ejemplo del significativo diferencial de los Psicólogos expertos en coaching, PsEC®, cuyo trabajo  utiliza el paradigma humanista, enfoque constructivista,  técnicas cognitivo conductuales, Psicología Positiva, de las Terapias de Tercera y Cuarta Generación, entre otros recursos para facilitar

un mayor bienestar de las personas, un mayor rendimiento  y unos resultados extra-ordinarios ya que lleva a una acción vinculada al logro personal consciente.

El eje de cada conferencia es Lo que creo sobre  mí…

Seguiremos el esquema CRA: consciencia, responsabilidad y acción. Así cada una de ellas nos hará reflexionar sobre una de esas creencias que con gran frecuencia  está frenando la evolución de la persona

El miércoles, 17 de enero hablaremos José Ortiz Gordo y yo misma, Isabel Aranda sobre la creencia de “Yo soy así” y la escultura Vacuus visibilium

Cartel-confe1

En torno a la pregunta de ¿somos responsables de cómo somos?, las ideas de constructivismo personal, la libertad, la autorrealización, la indefensión aprendida y las creencias de desesperanza, y cómo estos conceptos son esenciales en el éxito de los procesos que se realizan con psicología coaching. Esta conferencia nos hará reflexionar sobre nuestra capacidad de retarnos y el alcance de nuestros logros.

Si quieres conocerla no tienes más que venir.

9b

OBJETIVOS, RESULTADOS, LOGRO

objetivoObjetivo, resultado, logro son palabras potentes, que están de moda, muy vinculadas e incluso, a veces, utilizadas como sinónimos pero que encierran en sí mismas una gran diferencia, algo que resulta de gran importancia al trabajar en psicología coaching.

Una a una, estas palabras tienen puntos en común pero hay matices que muestran su gran diferencia. Las “distinciones lingüísticas”, una técnica habitualmente utilizada para contrastar y diferenciar el significado de las palabras, nos permiten dominar su contenido. Las palabras no sólo describen la realidad, tienen una potente capacidad constructiva. Con ellas abrimos o cerramos las posibilidades de nuestra acción. Si decimos “puedo” nos lleva a consecuencias diferentes que si decimos:”no puedo”. De ahí que utilizar unas palabras u otras tenga unas consecuencias importantes en lo que llegamos a conseguir. Por lo tanto, no es lo mismo decirnos que tenemos que conseguir un objetivo, alcanzar un resultado u obtener un logro.

Las diferencias no son sólo con respecto al sentido semántico de las palabras, conllevan unas implicaciones diferentes en términos de lo que se consigue y requieren un ejercicio técnico diferente para alcanzarlos.

Así que analicemos el significado de cada una de ellas:

OBJETIVO

El objetivo: es algo que se quiere alcanzar y que moviliza las acciones necesarias para conseguirlo.

De forma habitual, las personas nos planteamos objetivos constantemente, desde objetivos muy pequeños, como comer a una determinada hora, a objetivos grandes como sacar un grado o adelgazar 10 kg. A nivel laboral es muy frecuente que la actividad esté planificada, en torno, precisamente, a alcanzar determinados objetivos empresariales. Se dice que hay que escribir los objetivos para que tengan fuerza y estén claramente definidos y es que tienen que reunir unas determinadas condiciones. El acrónimo SMARTER (eSpecífico, medible, alcanzable, retador, temporalizado, ecológico y recompensante) nos ayuda a hacerlo. En coaching las personas se plantean objetivos, es imprescindible, son los que dan sentido al proceso, se trabaja para ello y todo lo que se hace gira en torno a conseguirlos. Los procesos de coaching que sólo se ciñen al objetivo son muy útiles cuando el planteamiento tiene que ver con hacer algo. Se corresponden habitualmente con un nivel de aprendizaje de tipo 1 dentro de la Teoría de la acción de Argyris, es decir, se aprende a hacer algo, no se necesita nada más. Para este tipo de coaching es muy habitual utilizar la técnica  GROW (Goal, Reality, Objects, Will) para trabajar con objetivos. En algunos casos, si se produce un cambio de percepción e interpretación en la forma en que la persona se plantea el objetivo y hablaríamos de un aprendizaje de tipo 2. Es lo que en coaching ontológico denominan “cambio de observador”.

RESULTADO

Resultado: es lo que obtenemos como consecuencia de nuestros actos.

Pueden ser más o menos buenos, más o menos grandes, más o menos esperados. En los resultados entran factores que pueden estar bajo nuestro control y otros que no lo están. Por ejemplo, por mucho que nos esforcemos en conseguir la cifra de ventas, las circunstancias de nuestros clientes no les permiten comprarnos. O por mucho que estudiemos, hay otros opositores que obtienen mejor nota y consiguen plaza antes que nosotros. En las empresas hay una fuerte tendencia a medir sólo en función de los resultados el esfuerzo y valía de las personas. Igual ocurre en el contexto educativo. Muchas personas, especialmente cuando hablan de trabajo, también miden en base a sus resultados su propia valía, pero no sólo en el trabajo, además lo hacen con respecto a su valía personal, “tanto consigo – tanto valgo”. Muchas personas piensan que obtener resultados es igual a éxito. Pero los resultados no tienen por qué ser necesariamente lo mejor que podemos conseguir. Se habla de orientación a resultados como una competencia profesional del profesional proactivo y luchador. El resultado tiene un valor tangible. Incluso podemos apreciar un “resultadismo” casi obsesivo en determinados contextos muy competitivos. En psicología coaching hablamos de “resultados extra-ordinarios” cuando conseguimos alcanzar no sólo lo que nos proponíamos como resultado de conseguir nuestros objetivos, sino incluso más o en menor tiempo, es decir, pasan de ser resultados esperados u ordinarios a extra-ordinarios.

LOGRO

Logro: tiene que ver con obtener algo que se ha venido persiguiendo y a lo que hemos destinado esfuerzos y tiempo.

No es el resultado casual del azar o la suerte, no tiene que ver con agentes externos sino, muy al contrario, es un concepto directamente vinculado con algo que los psicólogos conocemos en la Teoría de la atribución, como el “locus de control interno”, es decir, la atribución que hacemos nosotros mismos al efecto de nuestros actos. En coaching ontológico se conoce como hacerse “responsable”. Su contrario es el “locus de control externo”, el pensar que lo que nos ocurre es responsabilidad de otros, como la suerte, Dios o el destino, esto es lo que en coaching ontológico denominan “víctima”. De todos los conceptos sobre lo que conseguimos las personas, el concepto de logro es el que se relaciona directamente con el compromiso y la voluntad personal, nos habla de qué conseguimos. Pero, a la vez, está teñido, además de los componentes del flujo. El concepto de “Flow” de  Csíkszentmihályi nos da el matiz del cómo se consigue el logro. Cuando las personas sentimos que hemos alcanzado un logro, la sensación de triunfo y capacidad es plena. Es una experiencia que nos permite evolucionar como personas, madurar, hacernos cada vez más capaces y confiadas en nuestra capacidad. El logro no es alcanzar una meta sólo, es, además, evolucionar como personas. Por lo tanto, al valor tangible del resultado añade un valor intangible ligado con el proceso seguido para conseguirlo y la satisfacción y crecimiento como consecuencia de alcanzarlo. Conseguir un logro se asocia a intensas emociones positivas y sensaciones de relajación, lógicas después de la tensión que ha supuesto alcanzarlo. El logro tiene que ver con el aprendizaje de 3er. nivel de Argyris. La persona cambia como resultado del aprendizaje, ya no hablamos de un hacer, sino de un ser diferente.  Ser más capaz, ser más confiado, ser más…, se ha producido una evolución personal que ha cambiado a la persona. No sólo ha cambiado su concepción de su auto-eficacia (Bandura), sino su identidad reflejada en sus tres componentes: autoconcepto, autoimagen y autoestima. Es en este nivel donde los psicólogos expertos en coaching PseC® actuamos con soltura. Aprender a hacer cosas nuevas es relativamente fácil, pero aprender a valorarte de forma tal que seas capaz de optimizar tu creatividad y capacidad y hacer cosas extra-ordinarias es algo más complicado.

Hablar de estas distinciones es importante con un cliente que requiere un proceso de coaching para que entienda el alcance de sus propios requerimientos y de las implicaciones que implica. ¿Qué quiere? ¿Qué está dispuesto a alcanzar? El cliente decide.

http://www.psicologosexpertosencoaching.com

 

YO TE CAMBIO LA EMOCIÓN

mandala Monica Vigo 1

Sí, así de rotundo Juan le afirmaba a su coachee su capacidad de acción.

“No tienes que sufrir más, te quito la emoción y listo”

Y Rafael se lo creyó, estaba ansioso porque le resolvieran su problema y le quitaran de encima su miedo. Su coach le había dicho que él le “ayudaba” a superar sus miedos.

A algunas personas les podrá parecer estupendo, a otras, simplemente, les podrá simplemente horrorizar, tal vez como un ejemplo de manipulación del otro.

 

¿Qué es esto de que venga uno a cambiarme mis emociones?

¿Quién es él para decidir cuál es la emoción que necesito?

¿Por qué tienen que cambiarme una emoción?

Esta situación es real y es un argumento de los más utilizados por escuelas de coaching y coaches que se otorgan el derecho a modificar a los demás como si fueran muñecos de arcilla a los que moldean a su antojo.

No todos entendemos el coaching así y no todos entendemos las emociones como algo que otro tenga que cambiarme.

Empecemos por las emociones. Actualmente es muy fácil documentarse: hay tantos blogs, tanta información disponible, tanta investigación científica,… que cualquiera que quiera comprender la naturaleza de las emociones con cierto rigor científico puede hacerlo con gran facilidad. Revisemos brevemente:

Las emociones son respuestas psicobiológicas ante las situaciones que vivimos. Son ultra-rápidas porque tienen que ver con nuestra capacidad de responder a lo que ocurre y si eso que ocurre es peligroso, nuestra respuesta debería ser lo suficientemente rápida como para que podamos hacer frente a ese peligro. Tienen que ver, por tanto, con cómo interpretamos las situaciones, lo que significan para nosotros, no con la situación en sí. Un ejemplo, dos personas van andando por la calle y se cruzan con otra que lleva un perro atado. Al llegar a la misma altura, el perro se acerca a los caminantes. Uno se sobresalta y pega un brinco asustado, el otro sigue caminando normalmente. Para ambos la situación era la misma, sin embargo, uno la interpreta como un peligro y el otro no. Uno reacciona con miedo y el otro no.

Así que aquí está la clave de las emociones ¿cómo estoy interpretando las situaciones? Si yo tengo miedo, no se trata de quitarme el miedo (por cierto, ¿cómo se hace eso?) sino de que yo entienda cómo estoy interpretando esa situación, para qué me sirve ese miedo y elija mis acciones a continuación. No necesito complicarme mucho la vida analizando por qués, simplemente tomar consciencia de mí mismo y mis reacciones y para qué me sirven. ¡Vaya!, ejercitar mi inteligencia emocional intra-personal. Pero claro, esto requiere trabajo de introspección , un mínimo de dedicación y, tal vez, hasta alto de esfuerzo. ¿Estás dispuesto a ello o prefieres oír los mensajes libertadores de ese “coach” que dice te va a salvar de ti mismo?

Por otro lado el coaching:

Entiendo que el término se esté utilizando como palabra de moda y comodín y su sentido se haya pervertido. Hoy en día podemos encontrar programas de TV donde te dicen qué comprar, ¡lo quieras o no!, y¡ a pesar de tus objeciones!, diciéndote que es lo que hay que hacer ¡¡¡y dicen que es un coach quien te lo recomienda!!! Eso es un asesor ¿no?

Podemos encontrar en you tube “consejos de Coaching”, ¿cómo es posible?, de nuevo yo, el coach, tengo la verdad y te digo desde mi opinión y perspectiva de la vida lo que tienes que hacer. Esto de siempre se ha denominado consultoría.

También hay programas de TV donde bajo el nombre de “coach” aparece un juez que te dice cómo has cantado. Esto es mentoría, no coaching.

Y ¡¡en crecimiento personal!! coaching como sinónimo de crecimiento personal. Sí que es un efecto de la reflexión y la consciencia el incremento de la inteligencia emocional y, por lo tanto, el aumento de la capacidad para afrontar la vida, pero esto pasa también con la propia vida vivida desde la consciencia. Ahora bien, llamar coaching a cursos o talleres  de los que está plagada la red que te dicen cómo pensar, o qué sentir o qué hacer, unas veces para tener éxito, “lograr tus sueños”, desarrollar habilidades o ganar un montón de dinero –eso sí, sin esfuerzo alguno, sólo asistiendo al evento-, esto, de siempre, se ha llamado formación. Ojo que esto significa “dar forma” y para eso se requieren varios elementos, no sólo la charla “efecto champán” del iluminado de turno. Entre otras cosas, que tú asumas el cambio como tuyo, pero también que hagas algo para cambiar y mantenerlo en el tiempo.

¿Tan necesitados estamos de ilusión, de que nos digan que podemos controlar nuestras vidas, de que podemos hacer lo que queremos que perdemos de vista el qué hacer con nuestras vidas?

¿De verdad necesitamos al gurú de turno que nos salve de nosotros mismos?

Tal vez, en ese caso no necesitas un coach, sino un “libertador” de esos que van creando sectas.

Se utiliza la palabra Coaching como un comodín absurdo donde cualquier relación lógica se pervierte: de la parte se hace el todo, del efecto la causa, del síntoma el origen.

Para mí el Coaching es sólo un método (del griego metha: más allá y odos: camino o vía) de cambio que lleva a las personas de dónde están a dónde quieren estar. Dicho con tanta sencillez puede parecer simple sin embargo no refleja ni más ni menos que el recorrido que hace una persona para tomar una decisión. El acompañamiento y dominio técnico del coach hace que ese camino resulte más sencillo y rápido por lo que los resultados pueden ser “extra-ordinarios”, es decir, van más allá de lo esperado ordinariamente sin la utilización del coaching.

metodo.png

Ahora bien, si algo identifica y diferencia al coaching, es el posicionamiento humanista del coach que propicia que el cliente encuentre sus propias respuestas y soluciones. Si es el coach el que se las da está actuando como consultor, eso en el mejor de los casos. Así que sí si necesitas coaching, averigua primero de qué va tu coach. El mejor coach es aquel que te hace sentirte protagonista de tu aprendizaje y cambio.

Más de 4.500 h. de ejercicio, más de 1.000 h. como formadora y supervisora de coaches  y un premio como uno de los cien coaches que lideran el coaching en el mundo me llevan a expresarlo con seguridad:

que no vengan diciéndote que te cambian, tú eres el que tienes que cambiar.