EL SÍNDROME DEL DIÓGENES MENTAL

Lo reconozco, me mantengo en algún grupo de WhatsApp sólo para asombrarme de lo que se dice y como un ejercicio sociológico de contemplar cómo las personas pensamos.

Algunos de los miembros de determinados grupos –no tengo que ver su nombre para saber quien lo ha dicho- tienen una forma de ver la vida, de analizar la información y de mostrar sus sentimientos que literalmente parecieran están metidos dentro de un basurero. Sólo ven basura, sólo hay basura para ellos, el mundo, la personas, la vida es una basura, todo es una basura.

Y claro, lo que ves fuera es lo que tu mirada te permite ver. No ves la realidad sino lo que te permiten ver las gafas que te pones. Si tus gafas son amables, amable es el mundo y si tus gafas son de odio eso es lo que ves. Proyectas sobre el mundo la apreciación de ti mismo que son tus gafas.

Solemos hablar de las personas tóxicas como de aquellas personas que nos afectan negativamente con su forma de estar y tratarnos pero, pocas veces nos damos cuenta de que la mayor toxicidad está en cómo interpretamos nosotros la vida porque es, desde ahí, desde donde aceptamos la toxicidad del otro. Por lo tanto,

cuando hablamos de personas tóxicas, lo primero que tendríamos que preguntarnos es por nuestro propio nivel de toxicidad.

Es aquí cuando aparece el síndrome del Diógenes mental. Este es una persona que vive rodeado de una basura ingente: “sus pensamientos, sentimientos y sensaciones”. Esta basura tiene una clara función, reducir su propia incertidumbre echando sobre todos los demás la culpa de lo que le pasa. A nivel cognitivo, es un tipo de persona que enjuicia la realidad desde la bipolaridad de bueno o malo. Para esta persona todo lo que no coincida con sus esquemas defensivos es malo. Con tal de no reconocer la disonancia cognitiva entre lo que piensa y la realidad, cambia su percepción del mundo para acomodarla a lo que piensa y protegerse con una armadura sólida que le permita defenderse de la inseguridad.

Buenos tiempos para el Diógenes mental. El nivel de incertidumbre social a nivel mundial es, sin duda el más alto de la historia, no sólo por las noticias sino por el papel de los medios de comunicación que luchan por los titulares más tenebrosos y catastrofistas. Ya lo decían en 007, “la mejor noticia es una mala noticia”. Siempre el ser humano lo ha sabido, no hay nada como el miedo para controlar a las personas. Hemos pasado de un infierno de ultratumba a un infierno planetario ¡en vida!

Así que, entre una cosa y otra, entre la predisposición personal a echar la culpa a los otros y el ambiente de las cadenas de TV con el dedo acusador buscando culpables de lo que sea, la culpa sigue siendo un sentimiento de moda en nuestra sociedad. Antes interiorizada, ahora externalizada.

El punto base es cómo pensamos las personas, aprendemos a atribuir el sentido de las cosas poniendo el control hacia fuera, es lo que en la Teoría de la Atribución de Psicología se conoce como poner el lugar de control externamente (locus de control externo). Está muy actual el término “ir de víctima” en desarrollo personal, precisamente para indicar esta actitud de sujeto pasivo de lo que ocurre donde los demás son los responsables de todo. Mi jefe es el que me hace la vida imposible, mi pareja es insoportable, mi hija tiene mal carácter, etc. etc. Cuanto pones el locus de control fuera atribuyes a los demás y las circunstancias la causa de tu enfado, de tu malestar, de tu mala suerte. No deja de ser una posición “cómoda” porque esta explicación te permite mantenerte sin hacer nada esperando que la suerte, la lotería, el gobierno o cualquier otro te solucione la vida. Pero, esto jamás ocurrirá, porque tu forma de pensar te impide sentirte a gusto contigo mismo y por más que cambien las circunstancias de tu vida, tú no cambiarás la forma de verlo.

Así que el Diógenes mental, se acomoda en este tipo de atribución, echando la culpa a todo lo que no sea él mismo. Su mente se va llenando de pensamientos de odio y su emoción base es la ira, vive enrabietado. A simple vista se observa un cuerpo tenso, a la que salta y, a veces, una respuesta muy controlada sarcástica. Hay una gran violencia más o menos contenida porque en el fondo el Diógenes mental se siente en peligro consigo mismo.

Visto desde fuera, ver a los Diógenes mentales apoderarse del protagonismo en las familias, las empresas o las instituciones resulta realmente desalentador. Su distorsión cognitiva les impide hacer un análisis de posibilidad, sólo ven aquello que ratifica sus juicios y que apoya sus posturas radicales. ¿Es el triunfo de la insanía mental?

No es fácil despegarse de los Diógenes mentales, se necesita un esfuerzo consciente de tomar distancia y darse cuenta de que su basura es suya y decidir que no es tuya.

Yo suelo decir a mis clientes: si te están echando un volquete de basura encima, ¿te quedas quieto, impasible?

basura-mental

Las buenas noticias es que a atribuir el lugar de control se aprende. Puedes dejar de ser un Diógenes mental, ir de víctima y hacerte responsable de tus propios pensamientos, sentimientos y acciones. Claro, que eso requiere valentía y voluntad.

El final de año es un buen momento para liberarnos de mucha cargas, basuras propias y ajenas, para hacer limpieza de la casa pero también para hacer limpieza de nuestra mente. ¿Por qué no empezar la década con la mente más limpia?

EL SINDROME DE CALIMERO

 

En la qcalimeroueja continua y en culpar a los demás de lo que ocurre.

Así viven muchas personas su vida. No es un fenómeno actual sino consustancial a las relaciones que establecemos las personas unos con otros donde el estilo cultural tiene un gran peso.

El caso es que estamos rodeados de Calimeros, de quejicas y de acusicas.

 

¿Recuerdas a Calimero un protagonista de una serie de dibujos animados que iba permanentemente quejándose?

Pues eso es fácil de ver en nuestro entorno, es más, es una cuestión de moda cultural.

Quejarse está de moda, está bien visto, levantas la compasión de otros que sintonizan con tu queja, te alineas con otros resentidos y envidiosos y así se tiene la excusa perfecta para culpar a los demás de lo que ocurre.

Echar la culpa a otros de lo que te pasa es lo que en la Teoría de la Atribución se conoce como locus de control externo. Ponemos fuera de nosotros el control de lo que nos pasa. Bien es cierto que lo que ocurre puede ocurrir independientemente de lo que hagamos nosotros pero lo que sí está en nuestras manos y es nuestro asunto es decidir cómo nos tomamos las cosas, de eso sí somos responsables.

El Calimero actúa así no porque las circunstancias le sean desfavorables o difíciles, actúa así por obtiene múltiples beneficios con su forma de actuar:

  1. Un primer beneficio es que tiene la excusa perfecta para no hacer nada y esperar que otros se lo solucionen.
  2. Un segundo beneficio, es que se queja, protesta, e incluso, mete bronca, con lo que consigue salirse con la suya porque otros le hacen caso -aunque sólo sea para acabar con la molestia que origina-.
  3. Un tercer beneficio es la atención que logra de los demás, la compasión, la ayuda e incluso el que hagan las cosas por él ¡¡pobrecito, hay que ayudarle!!

Y, además de los beneficios particulares, en nuestra cultura se dan especiales circunstancias para que el Calimero se sienta un especial protagonista. Por un lado, hay unas profundas creencias culturales vinculadas a la necesidad de compensar al otro, que no tiene lo que tú. Antiguamente al pobre, al ciego, al “tullido”, era una cuestión de caridad ayudarle porque “pobrecito” no se valía por sí mismo. Antes se llamaba caridad, ahora se denomina “solidaridad”, el caso es que bajo ambas denominaciones actuamos desde la posición de yo estoy bien y tú estás mal.

Por otro lado, están las profundas creencias vinculadas con la culpa.

Tienes que ayudar no tanto porque el otro lo necesite sino porque tú necesitas compensar tus sentimientos de superioridad y afianzarte en tu posición de privilegio.

Ayudas al necesitado y ya te sientes mejor, reduces tu sentimiento de culpa, aunque nada haya cambiado. Ahí reside la perversión de la ayuda. Lo que haces es mantener al necesitado en esa posición para que tú puedas “salvarle” con tus aportaciones económicas, tus firmas, tu militancia política, etc., etc. Con eso no permites que la víctima salga de su rol sino que la perpetuas en ese papel para tu propio beneficio. Es algo así como pescar para darle la comida a otro en vez de darle la oportunidad de que él mismo pesque lo que quiera y como quiera.

En este contexto, es de especial importancia la explicación que hace “el triángulo dramático” de Karpman. Te sientes culpable por vivir mejor que otro, por tener más oportunidades que otro, por trabajar más que otro y tratas de compensarlo adoptando un papel de salvador frente al pobrecito que es una víctima de las circunstancias, de la vida, de los otros que le persiguen. Un pobrecito al que tienes que rodear de apoyos solidarios para que ”en realidad” no se mueva de ahí y tú puedas seguir en tu situación de privilegio.

Ninguna de estas creencias facilitan una sociedad sana y orientada al bienestar y jugar a estos “juegos psicológicos” tampoco mejora la vida de las personas sino que las cronifica en papeles insanos de víctima-perseguidor-salvador.

Todo ello es una gran excusa para no hacerse responsable de uno mismo, para no tomar las riendas de la propia vida, para no trabajar en la autogestión  y ejercitar la voluntad para cambiar la forma de ver las cosas y el comportamiento.

Calimero es un fenómeno habitual en los procesos de Psicología Coaching. El cliente llega con la esperanza, no de resolver su situación sino de que, a través del coaching, pueda verse reforzado en su posición y sentirse con todo el derecho para mantenerse en su posición porque él tiene la verdad, él sabe cómo son las cosas.

Por eso es tan importante, a la hora de contratar servicios de coaching, que tengas claro lo que buscas. Si es para engrosar tu ego y reforzar tu narcisismo seguramente no te sirva un psicólogo experto en coaching. No,  porque este profesional te confronta con  tu posición, tu juego y parte de sus competencias profesionales son precisamente mantener una neutralidad exquisita respecto a ti.

No, no va a asumir que tú tienes la razón sino que va a hacerte ver cómo piensas y si esa forma de razonar te interesa en tu vida, te acerca a tu propósito.

Vivir de Calimero, tiene grandes beneficios pero también provoca grandes limitaciones. Cuando eres consciente de ello, del victimismo con el que enfocas tu vida tienes la oportunidad de decidir si esa forma de pensar, sentir y actuar es lo que quieres para ti o quieres elegir otra cosa. Es asumir el locus de control interno.

Para muchos tomar consciencia de ello y decidir hacer algo diferente es, plantearse en toda regla, vivir una vida diferente, más plena, más consciente, más propia.

SOMOS LO QUE CREEMOS

8¿Te has dicho alguna vez “yo soy así?

¿Se lo has oído decir a alguien?

¿Las personas somos cosas hechas?

¿O somos obras? incluso

¿“Obras de arte” en construcción y re-interpretación permanente?

 

Esto último es lo que pensamos los miembros del Grupo de Psicología Coaching del Colegio Oficial de psicólogos de Madrid

Estamos acreditados profesionalmente como psicólogos expertos en coaching, PsEC(r) www.psicologosexpertosencoaching.com  y eso nos lleva a trabajar en el desarrollo de las personas, buscando una evolución constante hacia el bienestar personal.

Utilizamos precisamente la Psicología coaching para:

Abrir la consciencia, cuestionando paradigmas y rompiendo límites.

Y, como muestra, te invitamos a un innovador formato de comunicación consciente, el VIII ciclo de conferencias de Psicología Coaching   que analiza 5 “creencias nucleares sobre uno mismo”, muy habituales e intensamente limitantes, de esas que marcan las directrices de la vida de una persona, su bienestar y su acción. Hablaremos también del cambio vinculado al logro que se produce con la Psicología coaching.

Este ciclo sorprende por su formato innovador y sugerente para trabajar algo tan potente como las creencias que determinan la calidad de nuestra vida.

En torno a la idea de

Soy lo que creo

abriremos un espacio de autodescubrimiento acompañado de una reflexión guiada con preguntas dirigidas al público. Las preguntas nos llevarán a una exploración de nuestras propias miradas sobre nosotros mismos.

Cada conferencia comienza con una dinámica experiencial en torno a una escultura de Zvonimir Kremenić,  especialmente seleccionada para el tema propuesto por su fuerza inspiradora para trabajar el “espacio consciente”.

Las esculturas no son un objeto cualquiera. Son obras de arte que reflejan una belleza y estructura  propia.

Las obras de arte son resultado de las vivencias de los autores igual que las personas son el resultado de sus propias vivencias.

¿Tienen una vida propia? La obra no siempre ha sido así. El es escultor construye la obra desde el vacío siguiendo la dinámica con los materiales y lo que ellos han ido pidiendo.

Hemos elegido las esculturas de Zvonimir porque la forma en que define su trabajo es:

“Esculpo la nada rodeándola de materia, muestro la forma del vacío”

Es muy sugerente para contemplar el proceso constructivo de uno mismo en torno a la idea que tenemos de nosotros mismos.

A continuación, le seguirá una ponencia que complementa y enriquece el espacio consciente y ahondará en alguna de las creencias nucleares en torno a nuestra identidad que con más frecuencia se trabajan en Psicología coaching.

Hacemos hincapié en Psicología coaching porque el término coaching se utiliza con numerosas acepciones. Nosotros trabajamos en el nivel más avanzado de aprendizaje personal, en aquel que lleva a evolucionar la identidad haciendo que nuestros logros sean el fruto de quienes somos y no sólo de lo que hacemos.

Lo llevaremos  a cabo dos Psicólogos expertos en coaching, PsEC®, acreditados por el COPM.

arte y ciencia

A partir de estas ideas, el ciclo ofrece un ejemplo del significativo diferencial de los Psicólogos expertos en coaching, PsEC®, cuyo trabajo  utiliza el paradigma humanista, enfoque constructivista,  técnicas cognitivo conductuales, Psicología Positiva, de las Terapias de Tercera y Cuarta Generación, entre otros recursos para facilitar

un mayor bienestar de las personas, un mayor rendimiento  y unos resultados extra-ordinarios ya que lleva a una acción vinculada al logro personal consciente.

El eje de cada conferencia es Lo que creo sobre  mí…

Seguiremos el esquema CRA: consciencia, responsabilidad y acción. Así cada una de ellas nos hará reflexionar sobre una de esas creencias que con gran frecuencia  está frenando la evolución de la persona

El miércoles, 17 de enero hablaremos José Ortiz Gordo y yo misma, Isabel Aranda sobre la creencia de “Yo soy así” y la escultura Vacuus visibilium

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En torno a la pregunta de ¿somos responsables de cómo somos?, las ideas de constructivismo personal, la libertad, la autorrealización, la indefensión aprendida y las creencias de desesperanza, y cómo estos conceptos son esenciales en el éxito de los procesos que se realizan con psicología coaching. Esta conferencia nos hará reflexionar sobre nuestra capacidad de retarnos y el alcance de nuestros logros.

Si quieres conocerla no tienes más que venir.

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¿Psicología Positiva y Coaching?

permaMucha gente entiende la Psicología como el tratamiento de trastornos y dificultades, sin embargo, eso sólo es una de las aplicaciones de la psicología: la clínica, dirigida a personas que necesitan una ayuda profesional para salir de dónde están en temas como estrés, depresión, fobias, traumas, etc. En estos casos, se pone el foco en lo que está mal en la persona y se interviene para que pueda reparar o conseguir una mejora en su equilibrio.

La aplicación de la psicología con personas que simplemente quieren optimizar su situación, potenciar al máximo su funcionamiento, ir a más, resolver situaciones críticas o conseguir un alto rendimiento se ha aplicado simultáneamente a la psicología clínica, tanto en entornos empresariales, deportivos, escolares, como personales. Ahí se trabaja con aquello que nos hace más humanos, nuestra motivación, nuestra actitud, nuestras fortalezas y, todo ello, naturalmente, con un enfoque científico. Ejemplos de ello son la Psicología Humanista, la Psicología del Trabajo, la Psicología Coaching, la Psicología de Alto Rendimiento y la Psicología Positiva.

Veamos por qué la Psicología Positiva es tan útil al hacer Coaching. Esta Psicología+, como diría su iniciador, Seligman, está orientada a mejorar la calidad de la vida psicológica de las personas:

 “La psicología no es una mera rama del sistema de salud pública, ni una simple extensión de la medicina, nuestra misión es mucho más amplia. Hemos olvidado nuestro objetivo primigenio, que es el hacer mejor la vida de todas las personas” Martín Seligman

La Psicología Positiva pone el foco científico en identificar los pilares de la plenitud y realización de las personas y estudia la Felicidad, el Éxito y el Bienestar.

“Es potenciar el funcionamiento óptimo del ser humano y tratar de descubrir y promover aquellos factores que permiten prosperar tanto a los individuos como a las sociedades” (Fredrickson y Csikszentmihalyi, 1999). 

El Dr. en Psicología Martin Seligman, de la Universidad de Pennsylvania, después de muchos años de investigación, desarrolló en su libro “La auténtica felicidad” (2002),  “Las 3 vías hacia la Felicidad”:

  • La vida placentera.
  • La vida comprometida.
  • La vida significativa.

 

“Freud y Schopenhauer dijeron que lo mejor que podemos hacer en la vida es no sufrir, no ser miserables. Es falso. Si simplemente existes para eliminar la miseria, no haces suficiente para tu empresa, país o para ti mismo”. Así de contundente empezó  Seligman una de sus marterclass.

Elementos imprescindibles de este libro son: las Virtudes y Fortalezas de las personas sobre las cuales nos construimos y crecemos.

Puede conocer tus fortalezas en http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/Default.aspx

Sin embargo, se comprobó que el concepto de felicidad resultaba de alguna forma simplista, pobre y cuantitativo, resultaba monista (de una sola causa u origen) en el sentido de Aristóteles, para explicar cómo las personas se crecen, superan y sienten satisfacción con su vida.

No obstante estas aportaciones científicas y otras similares, como los estudios aportados por el Profesor José Mª Peiró  vivimos un crecimiento desproporcionado de “la búsqueda de la felicidad”, parece que esa es la finalidad de la vida. Incluso podemos ver en todos los medios cómo hay empresas que dicen que se ocupan de la felicidad de sus trabajadores, o multitud de ofertas de actividades que dicen ayudarte a ser más feliz.

Seligman fundamentó en 2011 la Teoría de Bienestar y “Florecimiento”, en  su nuevo libro “Flourish” (Florecer),  en la que presenta el constructo de bienestar como una fórmula única en la que se integran diferentes variables. Para que lo entendamos, Seligman hace una analogía entre el “tiempo” metereológico y el bienestar. El tiempo no es en sí mismo, ni por sí mismo, ni se puede medir, pero está. Se construye de varios elementos, cada uno mensurable y objetivable: la temperatura, humedad, velocidad, viento, presión barométrica, etc. Igualmente el constructo de bienestar no es algo en sí mismo, sino que se compone de diferentes elementos, a su vez mensurables y diferenciables.

Estas variables que conforman el bienestar son conocidas por el acrónimo P.E.R.M.A., por sus siglas en Inglés,  (Positive Emotions, Engagement, Relationships, Meaning & Achievement). La combinación de estos elementos es lo que lleva a un determinado nivel de satisfacción y motivación que percibimos las personas como un determinado nivel de bienestar.

Esta Teoría del Bienestar (Modelo PERMA) es descriptiva y no prescriptiva. Es decir, se trata de una fórmula personal en la que se combinan los elementos según la elección libre de cada persona para incrementar su bienestar y, no responde, en ningún caso, a las prescripciones de otras personas sobre cuál sería la fórmula personal idónea.

Cada elemento del bienestar que recoge el Modelo PERMA cumple tres propiedades:

  1. Contribuye al bienestar de la persona.
  2. La persona lo busca como un fin en sí mismo y no como un medio instrumental para conseguir otros elementos.
  3. Es independiente de los otros elementos.

 

¿En que consiste el  “P.E.R.M.A.”?

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¿Cómo facilita la Psicología Positiva el proceso de Coaching?

  1. Da sentido al cambio

Lo que define la esencia de un proceso de Coaching es el cambio en la acción, pero muchas veces ese cambio es un fin en sí mismo y, además, requiere un alto coste para la persona.

Una mecedora se mueve constantemente pero no va a ningún lado.

Unas veces por falta de dirección, a pesar de que se pudiera estar trabajando desde la visión, y otras por falta de fundamento, el cambio resulta costoso y no se mantiene en el tiempo más que lo mínimo.

Aquí entra la Psicología+ para ofrecernos:

  1. Dirección
  2. Coherencia
  3. Equilibrio
  1. Nos ofrece un mapa de desarrollo

Con ella no sólo podemos trabajar desde nuestros valores, virtudes y fortalezas, tenemos además un mapa por el que dirigir nuestros pasos para mejorar nuestra calidad de vida psicológica. Sea en procesos ejecutivos o life Coaching, siempre, quien hace el cambio es la persona y es ella la que tiene que elegir los pasos que quiere dar para conseguirlo.

Su objetivo es incrementar el “Florecimiento” de la propia vida y en su relación con las demás personas.

  1. Pone en valor lo mejor de nosotros mismos

Los elementos del modelo PERMA se sustentan en las Fortalezas Personales. Cuando somos conscientes de ellas y las ponemos en práctica, se incrementa nuestro sentido de logro, mejoran nuestras relaciones y nuestras emociones positivas.

  1. Nos ofrece multitud de ejercicios para incrementar nuestra calidad de vida psicológica

Los elementos PERMA son desarrollables, forman parte de nuestra inteligencia emocional y siempre estamos aprendiendo e incrementándola. Con sencillos ejercicios, podemos incrementar cada uno de los elementos del PERMA.

El cómo decidimos vivir nuestra vida está totalmente relacionado con estos cinco pilares del bienestar: emociones positivas, compromiso, relaciones, sentido y logro.

Algunas personas cuando oyen hablar de fortalezas, de inteligencia emocional, de psicología positiva puede pensar en “humo”, en temas irrelevantes o banales, sin embargo, la pregunta es sencilla, ¿sabes de dónde sacas la fuerza para afrontar tus retos cada día y sobreponerte a las dificultades?

A mí siempre me ha fascinado esa pregunta, qué hace que la gente se supere, se crezca, evolucione y se adapte con éxito permanentemente ante las circunstancias de la vida. Es algo que gracias a la psicología he podido ir comprendiendo y gracias a la psicología positiva aplicada en el Coaching implementar en los procesos de Coaching que acompaño.

La conclusión es que la calidad de nuestra vida es el resultado de la calidad de nuestra vida psicológica, que entendemos como nuestro grado de bienestar.

Este bienestar es una combinación de emociones y relaciones positivas, compromiso y sentido con lo que hacemos y el logro que alcanzamos.

La forma de mejorar nuestra calidad de vida es maximizar estos cinco elementos en su totalidad.

En el próximo post conoceremos algunos ejercicios para conseguirlo.

 

DISTINCIONES EMOCIONALES

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¿Qué diferencia hay entre emociones, sentimientos, sensaciones y estados de ánimo?

Hablamos a todas horas de las emociones. Tenemos numerosos términos para denominar emociones. Decimos que hay innumerables emociones. Los medios informativos hablan de emociones continuamente. Llamamos emociones a todo lo que sentimos, sean emociones, sentimientos o sensaciones.

Mezclamos indiferenciadamente  y confundimos lo que sentimos, y eso hace que nos sea difícil identificar lo que nos pasa y por qué.

A veces leemos textos que hablan de las emociones como de entes ajenas a nosotros, que “nos tienen”, “nos habitan” o “nos dominan”. A veces oímos decir que las emociones son negativas, que nos hacen sufrir y que hay que eliminarlas de nuestra vida. Leemos también y oímos hablar de que es necesario controlar nuestras emociones y ser racionales. También oímos decir que hay que expresar los sentimientos, y otras veces, que hay que controlarlos.

La confusión es general y no es de extrañar. Nuestra tradición cultural es racional, somos herederos del pensamiento de Descartes y seguimos en un paradigma en el que la razón es el criterio esencial en nuestra vida y el eje de todo nuestro comportamiento.

Entendemos a las emociones como algo que nos descontrola, e incluso domina, y la mayoría de las veces, además, les adjudicamos un valor negativo, tanto por nuestro desconocimiento sobre ellas, cómo por la forma en que nos afectan en nuestra vida.

Para añadir más confusión mezclamos los fenómenos: sensaciones, sentimientos y emociones. Nos damos cuenta de las sensaciones que nos han provocado las emociones y decimos “me siento emocionado”, y luego interpretamos esas sensaciones y le damos un valor convirtiéndolo en un sentimiento, por ejemplo “me siento triste”. Decimos “sentir la emoción” cuando a la luz de los descubrimientos de las neurociencia, deberíamos decir:

  • “noto sensaciones”, aludiendo a los cambios fisiológicos en nuestro cuerpo
  • “siento un sentimiento” refiriéndonos a cómo interpretamos esas sensaciones: placenteras, displacenteras, de tensión, etc.
  • “tengo una emoción” aludiendo a la respuesta de valoración ante lo que ocurre.

Estas distinciones emocionales son claves para los fines de este libro ya que nos van a permitir identificar la emoción que está en la base de nuestro comportamiento conociendo de qué nos informa, tomando consciencia de nuestras sensaciones corporales, analizando los sentimientos que eso nos produce, comprobando las acciones que nos posibilita y la forma de ser y comportarnos que origina. Un planteamiento en línea con el que realiza la Teoría de la Inteligencia Emocional de tomar consciencia de uno mismo y autogestionarnos de forma funcional, es decir, en función de nuestros objetivos y nuestro entorno.

Así que éstas serán las claves del desarrollo de personas: la toma de consciencia de cómo está interpretando lo que pasa, del valor y significado que tiene para ella, la identificación de las acciones que puede llegar a hacer desde ello, el impacto que tiene en su personalidad, y la elección y generación de la emoción que mejor le venga a sus objetivos.

Las emociones implican al ámbito personal, pero también al social, y tienen una trascendencia excepcional en ambos ámbitos. En todo momento de nuestra vida, en las conversaciones con uno mismo, y en las conversaciones con otras personas; en cualquier situación: en el trabajo, en la calle, en la familia, en los colegios, universidades, empresas, asociaciones, con amigos, en encuentros ocasionales,…, las emociones están siempre presentes ya que fundamentan nuestra acción porque forman parte del equipamiento biológico que nos ha traído hasta aquí como humanos. Y nos afectan para bien, generando espacios de cooperación, bienestar, convivencia, cohesión de grupos, y para mal, cuando propician situaciones de confrontación, aislamiento, desprecio, sometimiento de otros y sufrimiento.

Si en el día a día el manejo de las emociones propias y ajenas es un desafío continuo, en el ejercicio profesional del desarrollo de personas: liderazgo, educación y coaching, la comprensión y manejo de las emociones se convierte en uno de los retos cruciales por cuanto las emociones están en la base de la acción. Y eso, la acción, es el resultado que busca el coaching. Pero también es un resultado que se busca en la dirección de personas donde la figura del líder-coach, el directivo que utiliza planteamientos y técnicas de coaching en su ejercicio de dirección de personas, está siendo muy valorada y requerida. Otro tanto podríamos decir del creciente interés por el coaching en el ámbito educativo.

El coaching no deja de ser un método de aprendizaje mediado, es decir, facilitado por otra persona, que trabaja sobre la forma en que una persona piensa en un tema, para facilitarle conseguir nuevos abordajes y perspectivas que se traduzcan en una mejora de su acción, que le lleve a resultados más allá de su capacidad ordinaria de actuación, en definitiva, que le lleve a resultados extra-ordinarios.

En las escuelas de coaching se indican tres “dominios” de la persona: el lenguaje, el cuerpo y la emoción.

En general las escuelas se centran en trabajar el lenguaje. Ciertamente a través del lenguaje, mostramos el mundo al que prestamos atención, el que construimos, y ante el que respondemos. A través del lenguaje decimos lo que somos capaces de hacer y lo que no. Con nuestro lenguaje generamos nuestro mundo. Algo es en cuanto que lo nombro y le doy sentido.

También algunas escuelas forman en corporalidad, sabedoras de la importancia de mover el cuerpo para mover la energía y desde ahí generar nuevas opciones de respuesta.

Poco hay en la formación sobre emociones, tal vez por el desconocimiento que tenemos sobre ellas, tal vez por la dificultad de abordarlas, tal vez porque sólo desde un abordaje científico y sistémico de la persona se puedan conseguir, primero una comprensión, y segundo un manejo eficiente de las emociones.

Un problema añadido en esto de conocer las emociones es la “psicología de calle”, el conocimiento que las persona creemos tener “por nuestra experiencia”, y desde nuestros juicios, o más bien pre-juicios, de lo que son las emociones, y a dónde nos llevan. Y lo que es más grave, cómo trasladamos ese conocimiento subjetivo y parcial a los demás, adjudicándoles un valor de verdad absoluta.

Las buenas noticias es que gestionar las emociones, integrarlas en nuestro comportamiento, aprovecharlas como parte de nosotros mismos es algo que podemos aprender, y que de hecho aprendemos continuamente a lo largo de toda nuestra vida. Ese es el supuesto básico de la Teoría de la inteligencia emocional: siempre podemos estar desarrollándola, toda la vida.

Es precisamente esta inteligencia emocional que definieron los investigadores Peter  Salovey y John Mayer, y que con tanto éxito difundió el psicólogo y periodista Daniel Goleman, la que nos permite gestionarnos a nosotros mismos, hablarnos, valorarnos, motivarnos, pero es también la que nos permite relacionarnos con las demás personas, bien comunicándonos, bien negociando, bien liderando.

En esta idea de desarrollar la inteligencia emocional se nos plantean varias cuestiones básicas:

qué son las emociones, para qué me sirven, cómo puedo sacarlas partido, cómo puedo hacer de ellas un recurso esencial que me enriquezca como persona y me haga más capaz y, por último, cómo puedo facilitar en otra persona emociones capacitantes que la permitan alcanzar sus objetivos, bien a través de la educación, del liderazgo o de un proceso de coaching.

emociones capacitantes

Este es el texto de la introducción a mi libro Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación. Un libro que se ha convertido en el referente en el sector y en el que numerosos colegas se basan para diseñar sus acciones formativas y sesiones de coaching. Son cada vez más los coaches a los que superviso para mejorar su competencia técnica ampliando su escucha, comprensión y facilitación emocional. ¡¡Hay que marcar la diferencia!!. Los resultados extra-ordinarios son el éxito del coaching.

Si quieres saber más sobre distinciones puedes oír la webinar que gracias a AICP está disponible en:

http://www.aicp.es/webinars/distinciones-emocionales-del-coaching

aicp

 

¿las metas levantan el ánimo?

metasSergio, 39 años, separado, empresario. Solicita un proceso de coaching porque se siente desorientado y desanimado, parece que hubiera perdido la ilusión por su trabajo.

Sergio lleva más de 10 años liderando un proyecto empresarial donde la variabilidad y la incertidumbre son muy altas. Hasta ahora no le ha supuesto ningún problema, sino todo lo contrario, la novedad y el reto continuo ha sido una fuente de energía.

Sin embargo, ahora se siente sólo, desanimado, parece que ha perdido el norte y como que no sabe qué hacer con la empresa. No tiene ganas de tirar, de seguir trabajando. Le falta iniciativa y visión de futuro. A pesar, de su confusión actual, es perfectamente capaz de decidir qué hacer y en este momento decide buscar un profesional en el que apoyarse para salir rápidamente de este impass.

En un primer momento, “El dónde estás” adquiere toda la importancia. Sergio necesita contar a alguien que le escuche con total confidencialidad sus dudas y desánimos. Necesita primero desahogarse, literalmente “dejar de ahogarse”. Los dos últimos años han estado llenos de experiencias poco gratificantes: primero una caída de la facturación importante, la salida de la empresa de uno de los socios fundamentales para la red comercial y, lo más complicado, su divorcio, que ha vivido con una frustración y pena intensos. Estos hechos casi simultáneos han llevado a Sergio a sentir que no tiene fuerzas para seguir levantando su empresa, para trabajar en el día a día. Su capacidad de resilencia es muy alta pero en este momento le cuesta ponerla en marcha.

La escucha generativa da sus frutos, Sergio es capaz de soltar todo lo que le lleva restando fuerza con tranquilidad.

Segunda fase: “¿Dónde quieres estar?” plantearle a Sergio un escenario amplio es una estrategia deliberada, si la coach le hubiera preguntado por “¿Cuál es tu objetivo?” puede que se hubiera bloqueado. Al fin y al cabo, acaba de soltar todo un desánimo incompatible con tener claro su objetivo. Un escenario amplio es perfecto, le permite soñar y hablar, Sergio es una persona extravertida, lo que significa que organiza sus ideas hablando en alto, compartiéndolas con otras personas. Poder hablar para él es en este momento fundamental.

“Quiero estar animado. En realidad eso es lo que quiero”.

“¿Con respecto a qué?”

“Al trabajo. En cuanto a la empresa no tengo demasiadas inquietudes, mantener las líneas estratégicas y mantener el negocio, sin grandes aspiraciones de crecimiento, así puede valer, lo que quiero es que me ilusione. Es como que no me apetece, como que me aburre pensar en el día a día de la empresa”.

“¿Cómo te sientes actualmente de ilusionado?”, “¿De 0 a 10 en dónde te situarías?”

“Estoy bajo, muy bajo, un 2 tal vez”

 Y ahora sí, “¿cuál sería un objetivo para ti?”

“Estar ilusionado, en un 8 con mi trabajo en tres meses”

Interesante objetivo: Ilusión, motivación, ganas. ¿Qué hace que Sergio esté desilusionado? ¿Qué necesita para ilusionarse? No ha pasado de un primer escalón en la “Espiral de desánimo”®*, simplemente desánimo es fácil de superar, puede que fijarse una meta sea suficiente para estimular su afán de logro.

Nada como un ejercicio de visualización para llevar a Sergio a que experimente la ilusión rápidamente y pueda salir de su desánimo. Empezamos con un centramiento que facilite las ondas alfa adecuadas para una visualización. Después la sugestión:

 “Imagínate que estás con una ilusión de 8 por tu trabajo, estás plenamente ilusionado, lleno de la energía que necesitas, siente la energía, siente cómo fluye por todo tu cuerpo, cómo llena tu mente…, tu ilusión es plena, ¿qué piensas en ese momento?, ¿cómo lo sientes en el cuerpo?, ¿dónde estás?, ¿con quién?, ¿qué oyes?, ¿qué ves?, ¿desde dónde lo ves?… ” 

Sergio está disfrutando la escena, su expresión corporal es distendida, sus respuestas son coherentes con ella. Gracias al centramiento previo, ha entrado con rapidez en la visualización. Se imagina y se siente a sí mismo con el logro conseguido.

“¿Qué necesitas para estar en esa escena que ahora no tienes?”

“Sí, eso, ilusión, pensar que disfruto con lo que hago, valorar más el momento…”

“¿Y qué necesitas para eso?”

“Ummm… El caso es que ahora mismo no estoy centrado, es como que estoy a la deriva y sin un rumbo fijo, y ni siquiera disfruto del viaje…”

“¿Y?”

“Creo que necesito ponerme metas, con el negocio, aunque sea innovar algo o crecer o diversificar… pero también ponerme una meta de cómo me levanto cada día”

“¿Ponerte metas te ilusionaría?”

“Creo que sí, que necesito tener un puerto al que navegar”

“¿Y eso va a hacer que disfrutes del viaje?”

“Bueno, esa es una de las metas”

“¿Podemos ahora establecer estas metas?”

“Sí”

Tras definir ahora unos objetivos de proceso, Sergio define con un retroplan el plan de acción para alcanzar cada uno de ellos, teniendo como meta final su 8 en ilusión.

“Necesitaba un impulso, ahora lo veo claro”

A veces, el desánimo es más producto de la monotonía que de la falta de motivación. Nada como un nuevo reto para animarse.

 

(*)Técnica del libro de próxima publicación: “Manual del coach” de Isabel Aranda (2016) editorial EOS.

Entender la conversación de coaching nos permite entender por qué se pueden alcanzar resultados extra-ordinarios con el acompañamiento de un coach.

Un caso más de cómo se desarrolla una conversación de coaching publicado en mi sección mensual “Conversaciones de coaching” en:

http://tdd-online.es/content/sergio-metaslogo training and digest

EMOCIONES EN LA ADOLESCENCIA

desafios de la adolescenciaTodos hemos vivido la adolescencia de una forma muy personal y diferente. No sólo por lo que nos pasó y cómo nos pasó, sino sobre todo por cómo interpretabamos aquello que nos estaba pasando.

¿Qué es la adolescencia?

Dentro de nuestro proceso evolutivo es la etapa vital en la que la persona se construye como tal. En ella se adquiere el sentido de uno mismo y de cómo afrontar la vida, priorizamos nuestros valores y orientamos nuestra vida.

Es una etapa en la que se produce la transición de la dependencia de la infancia a la autonomía e independencia de la vida adulta. El adolescente tiene que adquirir progresivamente compromisos, responsabilidades y la autonomía propia del adulto. Y en ese camino se encuentra habitualmente con situaciones sumamente complejas: superar las demandas escolares, elegir qué estudiar, relacionarse exitosamente con colegas y adultos, gestionar sus emociones, asumir sus cambios biológicos. Y además, con el mayor de los retos: la construcción de la propia identidad.

Puede ser una etapa más o menos difusa que  se experimente con más o menos descontrol. La maduración fisiológica y todo el vaivén emocional que conlleva tiene mucho que ver en cómo se experimenta.

Emocionalmente es una etapa llena de incertidumbre y, con mucha frecuencia, llena de emociones negativas, miedo, ira, tristeza, asco, que imposibilitan una acción adecuada y limitan el bienestar del joven y, con frecuencia, marcan profundamente el desarrollo de su vida.

El sistema escolar pone el énfasis en los contenidos de carácter cognitivo y, en escasa medida, en los emocionales y en los contenidos de aprendizaje social que son precisamente los que van a permitirle su integración exitosa en la vida familiar, profesional y social.

Para que el adolescente se desarrolle de forma integral y tenga bienestar, tiene que contar con la posibilidad de un desarrollo equilibrado de sus aspectos emocionales, sociales y una construcción de sí mismo consciente.

El desarrollo de la inteligencia emocional es la clave para que se identifique como persona y como miembro de la sociedad.

¿Es un fenómeno universal?

Tiene un alto componente cultural. En las sociedades occidentales dura cada vez más.

El tiempo de preparación para afrontar las responsabilidades se prolonga cada vez más en las sociedades occidentales, en parte por el prolongado tiempo de formación  y, en parte, por las dificultades de vivir de forma autónoma con la calidad que queremos. Hoy en día, se habla de una post-adolescencia que llega hasta más allá de los 23 años.

De la infancia a la adolescencia

Mientras que el niño logra su identidad mediante un proceso de identificación con los demás, haciendo suyos los valores e ideas de sus padres, los adolescentes, en cambio, se enfrentan ante el reto de definir sus propios valores, opiniones e intereses, gestionar sus relaciones y tomar decisiones, que en definitiva dimanan de su sentido del yo, es decir, de su propia identidad y no limitarse a repetir los de otros.

Han de “elegir” separándose o no de los paradigmas paternos. Han de descubrir lo que pueden hacer y confiar en sí mismos. Su necesidad de sentirse amados y respetados por lo que son, pasa en primer lugar por saber quiénes son.

 ¿Cuándo eres adolescente?

Eric Erikson habla de tres tramos con necesidades y retos diferentes que aunque están presentes de forma simultánea sí que adquieren un peso y protagonismo diferente en cada etapa:

  • Adolescencia inicial (entre 10-14 años): biológicos
  • Adolescencia intermedia (14-19 años): sociales
  • Adolescencia tardía (19-21 años): personales

Marcia habla de que en el desarrollo de la identidad hay cuatro estados por los que atraviesa el adolescente en relación a la crisis de la identidad y la asunción de compromisos (Santrock, 2004):

  1. La crisis se define como un periodo de desarrollo de la identidad durante el cual el adolescente se debate entre diferentes alternativas significativas. El compromiso es un componente del desarrollo de la identidad en el que el adolescente realiza una inversión personal en lo que va a hacer.
  2. La difusión de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que aun no han experimentado una crisis de identidad (es decir, todavía no han explorado diferentes alternativas significativas) ni han asumido ningún compromiso.
  3. La delegación de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que han asumido un compromiso sin pasar previamente por la crisis de identidad. Esto suele ocurrir cuando los padres imponen o trasladan compromisos a sus hijos adolescentes, generalmente de una forma autoritaria. En estas circunstancias no se le da al adolescente la oportunidad de que explore con libertad distintos enfoques ideologías y vocaciones por sí mismo.
  4. La moratoria de la identidad se refiere a los adolescentes que están en plena crisis de identidad pero cuyo compromiso o está completamente ausente o sólo está vagamente definido.

La consecución de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que han atravesado una crisis de identidad y han asumido un compromiso.

El período de la adolescencia intermedia sería el de mayor actividad exploratoria y en consecuencia, el que tendría mayor probabilidad de ser caracterizado como de “crisis de identidad”.

Por otro lado, los padres e iguales tienen un peso significativo en la construcción de la identidad, pero en diferentes dominios. La influencia de los iguales sería más intensa en temas del presente cotidiano tales como el área del tiempo libre y de las relaciones personales, mientras que la de los padres tendría más peso en las cuestiones de futuro (por ejemplo, lo escolar y ocupacional).

Tres tipos de retos: 

 1.  BIOLOGICOS

Mucho podemos hablar de los cambios fisiológicos a los que se va a enfrentar un adolescente durante esta etapa de la pubertad que tienen que ver con:

  • Maduración de los caracteres sexuales
  • Modificaciones corporales correspondientes
  • Descontrol emocional
  • Desencaje entre pensamiento y emoción

señalamos como los más notables, los cambios de:

  • voz
  • sudor
  • piel: granos
  • altura
  • peso
  • genitales
  • pelo

El reto no son los cambios sino “encontrarse uno mismo en ese cuerpo que cambia”.

Para muchos supone un continuo “estar fuera de lugar”, “no encontrarse”, que les provoca una intensa incertidumbre y continuas preguntas sin respuesta, al menos positivas, “¿por qué a mí?”

Para otros será una forma de sentirse diferentes y, por lo tanto, más capaces de “ser mayores”, “autónomos”, “especiales”. Puede confundirse la autonomía cada vez mayor en la capacidad para desenvolverse en el día a día con la capacidad de ser independientes.

Ya no son niños que siguen las instrucciones, valores y comportamientos de sus padres. Ahora pueden utilizar su nuevo cuerpo como recurso para situarse ante los demás. La curiosidad natural de esta etapa en la que necesitan descubrir el mundo por sus propios ojos, la caída de la moral heterónoma y, por lo tanto, la caída de los valores que nuestro entorno parental nos ha dado, la necesidad de aceptación social, de sentirnos integrados y no excluidos, puede llevar a algunos adolescentes a utilizar su cuerpo como medio para conseguir su lugar, especialmente cuando tienen modelos afines en el entorno. De ahí que en muchas ocasiones se llegue a las prácticas sexuales como fin en sí mismo. Y, a veces, en esta primera etapa de la adolescencia donde aún no tenemos definido ni quien somos ni qué queremos hacer con nuestra vida, utilizamos el cuerpo como medio de ser y estar en la vida. Estas prácticas pueden tener unas implicaciones de un gran alcance en nuestra vida futura, como en el caso de embarazos, enfermedades de transmisión sexual o la adquisición de prácticas continuadas o extremas.

A nivel neurofisiológico, las conexiones entre el córtex y el hipocampo tienen que fortalecerse, pero entretanto el hipocampo experimenta los vaivenes de las hormonas que genera el crecimiento y la madurez sexual  provocando continuos altibajos emocionales, confusión continua sobre lo que sienten y un pensamiento polarizado, de todo o nada.

REFLEXIÓN GENERATIVA:

Sabemos que es un momento vital en el que progresamos positivamente cuando:

  • podemos hablar de lo que sentimos
  • oímos a otros contar experiencias similares
  • nos sentimos escuchados, sin juicios
  • contamos con algún adulto en el que confiar y al que preguntar

estos serán apoyos de excepcional valor que sobre todo se verá más tarde sus efectos cuando ese adolescente tenga que tomar decisiones de todo tipo.

2.  SOCIALES

Las necesidades del adolescente son:

  • Ser aceptado. Esta es una necesidad vital del ser humano, y en esta etapa en la que empezamos a tener consciencia de nosotros, esta necesidad es imperiosa. Somos capaces de hacer cualquier cosa para ser como los demás, estar aceptado y no ser excluido.
  • Modelarse: saber a quién parecerse

Y muchas veces el joven se pone una máscara no sólo para parecerse a los demás, sino también se la pone para que no vean lo que le pasa.

Una especial atención requiere el fenómeno que siempre ha existido del acoso, pero que ahora, en una sociedad donde priman las libertades y derechos individuales adquiere un peso especial.

Otro aspecto importante es la diferencia entre el mundo off-line y el on-line. La comunicación es diferente, hay nuevas reglas. En el mundo on-line el anonimato parece que existe (aún cuando no sea cierto) y rompe reglas sociales que inhiben la exposición y compromiso social. El fenómeno de visibilidad social que en el mundo off-line es inmediato, tengo cara y nombre y, por lo tanto, tengo que ser cuidadoso con lo que digo y hago, desaparece en el mundo on-line. Puedo decir o hacer en apariencia “impunemente” cualquier cosa.

REFLEXIÓN GENERATIVA:

  • Para que esta etapa tenga las condiciones propicias que faciliten su evolución, todos sus escenarios sociales: familia, escuela, centros de relación tendrían que ofrecer espacios de positividad, de capacidad, de confianza en sí mismos. Esto pasa porque los adultos sean conscientes de cómo se relacionan con los adolescentes y se hagan responsables de lo que les están aportando.
  • La responsabilidad de la sociedad es generar contextos de crecimiento que permitan el mayor despliege del adolescente
  • Entornos emocionales positivos donde el “tú eres valioso”, “tú puedes”, “tú te lo mereces” son los mensajes claves.

3.   RETOS PERSONALES: LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD

el cuento del aguila

Autodescubrimiento versus autoconstrucción

Nos fiamos de los juicios de los demás especialmente en esta etapa y también de los que vamos haciendo de lo que oímos a los demás sobre nosotros mismos. El adolescente tiene que descubrirse en sus capacidades. Se trata de abrir esa parte de la Ventana de Johary que no sabemos de nosotros mismos. El arte trae de nuestro inconsciente, nuestras capacidades ocultadas por falta de oportunidad hasta ese momento.

Construcción del sentido de uno mismo

Es una compleja tarea de construcción de la identidad que suele denominarse “crisis de la adolescencia”  en la que surgen grandes dificultades especialmente cuando:

  1. Hay dificultades en el autoconocimiento que puede llevar a confusión de identidad.
  2. Hay dificultades en la identificación y expresión emocional.
  3. La autoestima del adolescente es baja.
  4. El apoyo social / familiar no facilita la confianza necesaria.
  5. Hay dificultades en el ámbito escolar.

El gran reto vital del adolescente es desarrollar una identidad propia.

Me identifico primero con lo que no soy que con lo que soy

Requiere construir una autoestima sólida que muchas veces los jóvenes especialmente los que tienen dificultades de autoimagen, autoestima y autovaloración, es decir, tienen una identidad baja o débil no tienen, bien por presiones ambientales del tipo nosotros no podemos, o bien por presiones sobre su capacidad, tú no puedes.

Su autoestima y respeto a sí mismo pasa en primer lugar por saber quién es.

Han de descubrir lo que pueden hacer y confiar en sí mismos.

Cuando la identidad no se construye positivamente se contra resta con mecanismos de defensa como el aislamiento, la conflictividad, la impulsividad, la intolerancia, el agrupamiento defensivo con iguales, todos ellos generadores de un alto estrés que, a su vez, dificulta el aprendizaje y ajuste escolar y social.

Las familias tienen que adaptarse y acompañar positivamente al adolescente en este proceso para unos resultados satisfactorios.

Desde hace tres años colaboro con la FUNDACIÓN APRENDER en el desarrollo de entornos emocionalmente capacitantes en el contexto educativo y dirijo un programa para adolescentes que con el nombre de DESARROLLO DE LA IDENTIDAD trabaja con la psicología orientada a resultados con métodos como el coaching.

fundacion aprender

Este programa pretende apoyar un desarrollo integral y positivo de esta etapa de la adolescencia, el momento clave de la vida de una persona en la que busca su autonomía, construye su identidad, se abre a la sociedad, elige relaciones y establece intimidad, en definitiva, una etapa compleja de cambios continuos tanto para el adolescente como para su familia.

La experiencia con adolescentes, profesores y padres me ha aportado un conocimiento muy concreto de los aspectos que son sustanciales en el desarrollo del adolescente.

Si con los adultos muchas veces hacemos un coaching reparativo, reestructurando paradigmas, cambiando creencias, resignificando experiencias, con los adolescentes el trabajo principal sería un coaching constructivo, no se repara sino que el foco está en la construcción de sí mismos, en que se den libertad para elegir sus creencias, libertad para no asumir los planteamientos de los colegas por conformidad social,  libertad para decir NO ante situaciones cotidianas tanto en el mundo on como off line que atenten contra sus valores, libertad para decidir cuáles son sus valores y cuál es su propósito de vida. Es el momento donde empieza el autoliderazgo, la competencia de la inteligencia emocional  que nos lleva a ser conscientes de nosotros mismos y tomar decisiones orientadas a ser quien queremos ser.

Y no pueden darse esta libertad cuando no confían en sí mismos, de ahí el papel sustancial de los sistemas a los que pertenecen y la responsabilidad que tienen en generar entornos emocionalmente positivos. Esto no significa estar siempre alegres y positivos, sino ser conscientes de las emociones y entender el significado que tiene para nosotros. Tener miedo no es malo en sí mismo, sino todo lo contrario, nos avisa de que no nos sentimos preparados para afrontar algo y si lo entendemos así podemos poner los medios para prepararnos.

En mi libro “Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación” planteo precisamente el significado de cada emoción y como utilizarlo para desarrollar nuestra inteligencia emocional intrapersonal y hacer que nuestra vida diaria sea más satisfactoria y exitosa.

Este es un extracto del testimonio de un alumno:

testimonio

REFLEXIÓN GENERATIVA:

  • “ACOMPAÑAR” Esta es un palabra importante porque significa estar ahí para él. No dirigir, no  imponer, no determinar lo que está bien o mal, sino darle espacio para que él elija.
  • Escuchar sin juicio, aceptando a la persona que es como legítima.
  • Entenderle como persona que es de una forma global integrando sus facetas cognitivas, sociales y de edad madurativa.
  • Ante todo la autonomía cognitiva, emocional y comportamental.
  • Estimular que se construya a sí mismo como persona independiente, con una fuerte autoestima, lo que implica que desarrolle una idea positiva de sí mismo, sus posibilidades, y se acepte y valore como persona.
  • Apoyar que despliegue todo su potencial, dando oportunidades para la reflexión y para la acción.
  • Facilitar que lo ponga en práctica de forma positiva.
  • En el fondo se trata de incrementar la inteligencia intrapersonal mejorando la relación consigo mismo y como resultado con los demás.
  • Favorecer el desarrollo del adolescente con un abordaje alineado entre las demandas educativas y la familia.
  • Tener muy presente que la familia es el sistema prioritario en el que el adolescente se mira reflejado.
  • Valoran especialmente el disponer de un espacio confidencial y serio para expresar sus problemas; ser escuchados con respeto y aceptación por un adulto / profesional; verse con capacidad, más seguros y con confianza en sí mismos y haber aprendido cómo actuar satisfactoriamente en sus diferentes retos.

 

Este trabajo con la FUNDACIÓN APRENDER lo expusimos en un simposium en el 3rd INTERNATIONAL CONGRESS of EDUCATIONAL SCIENCES and DEVELOPMENT (junio 2015) y fue altamente valorado por el foco en el entorno emocionalmente responsable que la Fundación Aprender promovía y por el trabajo concretado en el DESARROLLO DE LA IDENTIDAD de los adolescentes.

Estos serán los aspectos que desarrollaré en una sesión especial de videoplaylist que cierra el ciclo de RETOS DE LA ADOLESCENCIA  de LA CASA ENCENDIDA. Será el miércoles 25 a las 19 h. y contaré con la compañía del coro Milagros y la experiencia con la escritura creativa de Irene G. Punto.

Gracias a las coordinadoras del ciclo, Maite Rodríguez Estévez y Paloma Rosado por invitarme a participar de esta magnífica oportunidad de poner en valor la importancia de generar entornos positivos en la adolescencia.

cita reyna

Desarrollar la responsabilidad “habilidad para responder”

“No hagamos bonsais”

He aprendido a ser mas capaz

dudaEl observador que es de sí mismo ha ampliado su mirada y cambiado su percepción de cómo ser más capaz.

Mario, 38 años, Director adjunto en la fábrica española de una multinacional, licenciado en físicas y máster en Dirección de empresas, soltero sin hijos. Ha desarrollado toda su carrera profesional en el área de producción en diferentes multinacionales y países. Ha conseguido mejorar siempre sus cifras de gestión y es muy reconocido por antiguos jefes y empresas anteriores. Acaba de ser nombrado Director adjunto de la fábrica en la que llevaba cinco años dirigiendo el área de producción. Las tensiones que sufre la fábrica para mantenerse como centro de producción especializada de una determinada línea de productos de la multinacional son cada vez más intensas. Mario asume sus nuevas funciones en un contexto realmente complicado. Ha empezado a tener muchas dudas sobre su capacidad para asumir estas nuevas funciones en la situación actual. Le está afectando en su agilidad en la toma de decisiones e incluso en el sueño. Decide comenzar un proceso de coaching con un psicólogo experto en coaching para hacer frente lo antes posible a su intranquilidad.

Mario define la finalidad de su proceso como: “estar tranquilo, sin dudas sobre mi capacidad, que no me preocupe lo que pueda pasar”.

Antes de definir los objetivos de trabajo, utilizamos un ejercicio de “Rueda de la vida” para que Mario se sitúe en las diferentes áreas y valore cómo se encuentra en cada una. En todas se puntúa alto, salvo en salud y trabajo. Ahí está la “brecha de aprendizaje“.  Define entonces sus objetivos:

  1. “Incrementar mi confianza en mí mismo para afrontar mis nuevas funciones hasta el 10 antes de dos meses”
  2. “Aprender a relajarme con facilidad en todo momento”.
  3. “Mejorar mi forma física hasta el diez en tres meses”.
  4. “Tener una clara perspectiva sobre mi carrera profesional, sin dudas y sentirme plenamente a gusto con ella de aquí a tres meses”.

Mario es un hombre ambicioso y muy pragmático. Los plazos que se ha marcado para conseguir sus objetivos son cortos. Tiene claro que quiere resultados inmediatos y que conseguirlos no puede llevarle mucho tiempo. Es una persona de reto y logro, acostumbrada a orientarse a objetivos y conseguir resultados. Es la primera vez en su vida que tiene síntomas de stress y se siente bastante incómodo con ello.

Valoramos su situación actual en los diferentes objetivos con una escala de progreso. Ciertamente se puntúa bajo en todos, apenas aprueba en confianza. Su situación ideal es fácil de identificar, quiere puntuar 10 en todo.

“¿Por dónde quieres empezar?”

“Claramente con el stress, eso de que me afecte el sueño, no puedo con ello”

Mario tiene stress y sus tres componentes: cognitivo, fisiológico y motor están afectados.

Comenzamos por abordarlo, revisando cómo está actuando.

“¿Qué hay de diferente ahora en cómo te comportas?”

“Dudo, no tengo claro que esté tomando decisiones acertadas, me lío a la hora de plantear cualquier tema, hago un esfuerzo por mostrarme seguro y firme, incluso soy más duro de lo habitual en mí a la hora de plantear los temas”.

“¿Qué es lo que te dices?”

“Cuidado, que no vean que dudas”

“¿Qué pasa si dudas?”

“Pueden creer que no estoy a la altura para este puesto”

“¿Y si lo creen…?”

“A nadie le gusta no estar a la altura. Yo esto no me lo puedo permitir”

“¿Qué es lo que no puedes permitirte?”

“Pues eso, no estar a la altura”

“¿Y si no estás a la altura…?”

“Sería un fracaso”

“¿Y…?”

“Yo no tengo fracasos”

“¿Qué tienes?”

“Yo siempre he conseguido lo que me he propuesto”

“O sea que siempre has conseguido buenos resultados”

“Sí”

“Resultados y fracaso es lo mismo”

“No”

“¿Cuál es la diferencia?”

“El fracaso es personal”

“Quieres decirme que el fracaso te lo llevas a nivel personal, tiene que ver con quién eres, mientras que los resultados tienen que ver con lo que haces, ¿no?”

“Mmm…, ¿con quién soy?…”

“Si, una cosa es lo que hacemos y otra quienes somos los que hacemos esas cosas. No es lo mismo ser que hacer. ¿Estás mezclando esto?”

“Creo que sí”

Este es uno de los errores lógicos más habituales que aparecen en coaching, igualar lo que hacemos con lo que somos. Culturalmente es un habito. Incluso decimos “soy abogado” en vez de “trabajo como abogado”.

“A nivel corporal, ¿cómo te afecta esto?”

“No he pensado mucho en ello, tal vez estoy más tenso”

Seguimos explorando cómo se relacionan sus pensamientos con cómo está actualmente. Mario es rápido en el análisis y en las conclusiones, pero le cuesta asumirlas como propias. No está acostumbrado a la introspección. Sin embargo, prima en él su pragmatismo:

“Si esto es así y mi forma de pensar en ello es la clave de cómo lo estoy abordando, estoy dispuesto a hacerme otro planteamiento”

Y así lo hace. Exploramos entonces cuál sería el discurso interno que le permitiría puntuar de 10 y alcanzar su situación ideal en los objetivos 1 y 4. A continuación, abordamos los objetivos 2 y 3.

“¿Qué vas a hacer para mejorar tu forma física?”

“Está claro, hacer deporte”

“¿Y?”

“Creo que voy a cogerme un entrenador personal”

“¿Y para relajarte?”

“Esto me cuesta bastante, ¿cómo puedo hacer?” 

Trabajamos entonces algunas técnicas de relajación a su medida.

Como no podía ser de otra manera con alguien como Mario, ha conseguido sus objetivos en los plazos que se ha planteado. Y también ha aprendido a ser más consciente de cómo piensa y de cómo sus pensamientos afectan su bienestar. Se puede decir que no sólo ha habido un aprendizaje de primer y segundo nivel, también lo ha habido de tercer nivel, y el observador que es de sí mismo ha ampliado su mirada y cambiado su percepción de cómo ser más capaz.

Este artículo ha sido publicado en mi sección mensual de “Conversaciones de coaching” http://www.tdd-online.es/content/mario-estres donde expongo las claves de diferentes procesos de coaching.logo training and digest

¿Qué es el  aprendizaje de primer, segundo y tercer nivel?

Bateson (1985) describe tres categorías de aprendizaje: de primer, segundo y tercer orden que hacen referencia al carácter de los procesos mediante los cuales las personas aprendemos y van desde el aprendizaje por reflejos condicionados, hasta el cuestionamiento crítico de los marcos de pensamiento.

Como veremos van de menos a más, afectando de forma cualitativamente diferente a la persona, desde sólo la acción inconsciente, a la consciencia plena de las normas y su transgresión de cara a obtener respuestas innovadoras de mejor calidad para su relación con el mundo. En última instancia, todo aprendizaje se enmarcará en los sistema sociales en los que la persona se integra.

Aprendizaje de primer orden 

Es un aprendizaje centrado en la acción. A este nivel se dirigen, habitualmente los entrenamientos para conseguir determinadas conductas. El aprendizaje de primer orden se lleva a cabo por condicionamiento e imitación.

En el condicionamiento por premio o castigo las personas aprendemos a reaccionar de determinado modo a estímulos particulares sin que se requiera una consciencia expresa sobre el aprendizaje, simplemente desarrollamos un hábito reflejo aislado que funciona de forma limitada. Se realizan los comportamientos para evitar las consecuencias desagradables y conseguir las placenteras, sin que estén implicados procesos de consciencia,  voluntad, definición de objetivos o la acción con propósito para lograrlos. En definitiva, nuestro aprendizaje es un hábito reflejo.

Es un aprendizaje muy estudiado en psicología tanto en las personas como en animales y se sabe, por ejemplo, que al dividir una tarea en partes pequeñas, e ir recompensando la realización de cada una de ellas por separado, se produce un aprendizaje que puede hacerse sistemáticamente más complejo uniendo varias fases.

Es un aprendizaje básico que se produce de forma continua en la vida cotidiana. Un ejemplo claro es cuando aprendemos desde bebés a complacer a nuestros padres simplemente como respuesta a su atención. No hay una consciencia sobre lo que hacemos ni tampoco una consciencia de aprendizaje.

Este aprendizaje de primer nivel está limitado al contexto en el que se produce y difícilmente es transferible a otros. Si cambian las condiciones ya no es aplicable, y se requieren otros hábitos. Por ejemplo, las conductas para llamar la atención de nuestros padres, no sirven para conseguir la atención del jefe.  A veces, se produce un aprendizaje por shock: cuando los hábitos de conducta producen un deterioro del bienestar drástico que no pueden seguir manteniéndose sin un cambio, a veces, rotundo de los hábitos. Ejemplos, cuando un jefe de equipo recibe un plantón por parte de éste ante la dirección de la empresa; un ejecutivo es despedido por falta de competencias relacionales; un empresario ve caer drásticamente su negocio y lo vincula con las decisiones estratégicas que ha tomado.

En definitiva, es un aprendizaje básico que es útil en el contexto en el que se genera y que no implica una organización estructurada de lo aprendido, simplemente es un hábito reflejo aislado.

La imitación es muy similar al condicionamiento en cuanto a la inconsciencia del aprendizaje que se produce por exposición y adopción automática. Copiamos las conductas de un modelo que consideramos importante para nosotros. Es un recurso muy utilizado por la publicidad y los medios de propaganda social para inducir conductas de todo tipo y explica muchas de las conductas reproducidas de series de televisión.

Aprendizaje de segundo orden 

Toda situación comunicativa incluye tanto la información que contiene como los tipos de interacción que son posible hacer con ella (contenido y contexto respectivamente, en términos de Bateson, 1985). En éste último están las claves de cómo interpretar el contenido.

Mientras que en el aprendizaje de primer nivel, la conducta se centra en realizar las conductas correctas, en el de segundo nivel, se centra en encontrar las soluciones correctas (según el paradigma imperante socialmente) y el contexto es sustancial.  En gran parte se producen por ensayo y error.

Este aprendizaje de segundo orden lo interpreta Engeström (1994)[ii] como la capacidad de resolver problemas desde la experimentación. Esto se traduciría en que el cliente analiza su desempeño actual y conscientemente desarrolla hábitos de conducta dirigidos a conseguir sus objetivos. Esto es, en definitiva, lo que moviliza la metodología de coaching.

Este aprendizaje se asemeja al aprendizaje experimental producido en la vida cotidiana, en la cual el cliente observa curiosamente cómo resolver los problemas tanto con sus propias explicaciones como con las de otros.

niveles de aprendizaje

Aprendizaje de tercer orden 

Una tercera categoría de aprendizaje, es la de tercer orden. En ésta el cliente cuestiona la validez del contexto en el que se sitúa el problema. Es la base de la innovación.

Supone un salto cualitativo desde el paradigma en el que se halla inmerso el cliente hacia otros con presupuestos diferentes.

Podremos entenderlo mejor con este koan o paradoja budista. El maestro le dice al discípulo “si dices que este palo es real, te golpeo con él en la cabeza; si dices que este palo no existe, comprobarás su existencia cuando te golpee con él en la cabeza”. Este es un problema que no se puede resolver dentro del contexto y representación que tenemos del problema. No sabemos cómo hacerlo puesto que para nuestra lógica una cosa no puede ser afirmada y negada al mismo tiempo. Sin embargo, si el discípulo cogiera el palo de manos del maestro y lo partiera en dos, sería una forma de resolverlo creativamente, “fuera de la caja”. Esta solución implica que el cliente sea consciente de las trabas hasta ese momento inconscientes que podían limitarle a responder y se deshaga de ellas. Sólo puede ocurrir cuando rompemos con las presuposiciones culturales habituales y tienen tal calado que suelen denominarse “crisis personales”, “quiebres” (término utilizado en coaching ontológico),”cambio cultural”.

A diferencia del aprendizaje de segundo orden en el cual tratamos de resolver los problemas dentro de un sistema de alternativas previsibles en un contexto cultural dado, en el aprendizaje de tercer orden, los problemas, tareas y soluciones deben ser manejados sin ellas, dentro de un contexto representacional diferente. Un implicación de enorme importancia es que los problemas no se presentan a los clientes como dados, sino que deben ser construidos por ellos desde las situaciones que requieren una solución. En definitiva, el aprendizaje de tercer orden no hace más que intentar solucionar las contradicciones que no puede resolver el de segundo orden.

 
los problemas

Este texto es un avance de mi próximo libro, muy pronto a tu alcance.

LA IRA: UNA EMOCION PARA LA ACCION

iraLa ira: la energía para la acción. Es una estrategia de respuesta para actuar ante una situación que interpretamos como amenazante tanto física como personalmente y que nos impide alcanzar lo que deseamos. Esa amenaza puede ser a nuestra integridad física, o psicológica, por ejemplo, cuando nos sentimos provocados, engañados, heridos, indignados o traicionados por situaciones, actos de personas o lo que entendemos es su intención; o por nuestros pensamientos, imaginaciones o recuerdos de la vivencia de una amenaza.

Juanjo, 34 años, ingeniero, empresario, con pareja y sin hijos. Solicita un proceso de coaching para mejorar su toma de decisiones empresariales. Cree que tiene las cosas claras, pero a la hora de decidir qué hacer, tiende a tomar las decisiones con prisa y por las bravas. De hecho una de las conductas que más le reprochan sus socios es precisamente la forma en que aborda los temas, parece que siempre estuviera enfadado. Para él no tienen razón, pero afirma que se siente de mal humor y “no disfruta de la vida”. Comienza a estar un poco harto de todo. Juanjo es muy hablador y divertido, fundamenta en hechos lo que dice, responde rápidamente a cualquier cuestión, parece que hubiera reflexionado ya sobre todo y todo lo tuviera controlado.

Iniciamos el proceso buscando una foto de su estar ante la vida. La “rueda de la vida” le permite ver gráficamente cómo está gestionando las diferentes áreas que son consideradas esenciales en la vida. Trabajo y Familia son los aspectos en los que quiere trabajar para tomar decisiones correctas.

Definimos los objetivos, utilizando el acrónimo CREMA.

¿Cómo se relacionan estos objetivos con el resto de tu vida?

¿Qué va a ser diferente cuando lo hayas conseguido?

¿Cuál es la importancia que este proceso de coaching tiene para ti?

Son preguntas indagatorias que permiten calibrar la importancia que da a conseguir sus objetivos, a definirlos mejor y sobre todo, a asegurar que son realmente los objetivos que quiere conseguir. Y no lo son. Ya no se trata de tomar decisiones, sino de controlarse a sí mismo, de tomarse las cosas de otra forma. Los objetivos derivan hacia el desarrollo de su inteligencia emocional intrapersonal y volvemos a definirlos.

Esto es muy habitual en los procesos de coaching, el cliente se plantea un objetivo “más razonable”, objetivo, impersonal y concreto que, en el fondo, le permita mantenerse en su zona de comodidad. La habilidad del coach aquí es fundamental para asegurar que los objetivos de trabajo son lo suficientemente retadores y amplios como para movilizar el cambio del cliente y potenciar su transformación personal.

Por lo tanto, la finalidad del proceso ahora es desarrollar su inteligencia emocional intrapersonal, incrementando su consciencia y regulación emocional. Definimos los nuevos objetivos y los indicadores de logro que nos van a ir informando de los avances del cliente.

Evaluamos con una “Escala de desarrollo” el dónde está ante estos objetivos tanto cognitiva, emocional como conductualmente.

Con el modelo de emociones capacitantes®, indagamos las distinciones emocionales que le llevan a identificar lo que dice, lo que siente y lo que hace y desde dónde. Juanjo toma consciencia de que su emoción básica, con la que trabaja y con la que se relaciona con su pareja es la ira. Y que, en realidad, todo lo que tiene que ver con “demostrar lo que vale” lo hace desde esa emoción.

¿Qué utilidad ha tenido esta emoción para ti?

Mucha, me ha dado fuerza, empeño en conseguir lo que quiero.

¿Cómo afecta tu día a día?

Por un lado me da fuerza, pero desmedida, descontrolada, no soy consciente de ella, me arrastra y por lo que estoy viendo no precisamente hacia donde quiero ir, que es a vivir bien, tener bienestar y alegría.

¿Qué sería para ti una buena gestión de tu ira?

Ser consciente de que estoy en ella, no responder encendido y hablar a mi gente como una fiera.

Consciencia y regulación. ¿Cómo podrías ser más consciente?

¡Eso!, cómo podría… Supongo que pensando un poco antes de lanzarme.

Ensayamos algunas de las técnicas para incrementar la consciencia emocional. Juanjo las practica con soltura y está dispuesto a avanzar. A continuación, toca la regulación.

¿Qué quieres hacer con tu ira?

… mmm, bajarla de intensidad. Sería estupendo que yo eligiera cuánta ira quiero.

¿La necesitas?

Creo que sí, hasta ahora me ha dado fuerza para salir adelante. ¿Es que podría hacerlo sin ira?

¿Tú qué crees?

No había pensado en ello. Es como si fuera mi forma natural de ser. ¿Podría reaccionar desde la tranquilidad, desde la confianza…? En un principio te diría que no, pero el caso es que en otros contextos sí que lo hago… Bien mirado sólo reacciono con ira cuando creo que tengo que demostrar lo que valgo.

¿Y si no tuvieras que hacerlo?

Podría reaccionar con confianza, seguro y tranquilo. La verdad es que es desde aquí desde donde quiero tomar las decisiones, no atacando como hago desde la ira.

¿Y…?

Juanjo establece nuevos compromisos consigo mismo que pone en práctica hasta una nueva sesión.

Se ha vuelto más consciente de sus “prontos” que ahora regula deliberadamente. Ha aprendido a notar la tensión en su cuerpo, a detectar los pensamientos que le disparan y a poner atención en cómo se siente con ellos. Cada vez le cuesta menos, lo hace de manera más automatizada y se consolida más como un hábito de regulación.

Pide feedback a sus socios mediante un ejercicio de imagen pública adaptado. Definitivamente le ven más tranquilo y dialogante. Los objetivos previstos están conseguidos.

Juanjo quiere ir un paso más allá. Si la ira que mostraba era una expresión de su lucha por conseguir lo que quería, el enfado era la ira que sentía hacia sí mismo por sentirse obligado a estar permanentemente luchando para demostrar lo que vale. Se plantea antes de terminar el proceso acabar con su enfado.

¿Por dónde quieres empezar?

Por sentirme bien conmigo mismo, no estarme midiendo con otros, no tener que demostrar nada.

¿Y para eso, qué necesitas?

Darme mi sitio. No tener que pelear por demostrar que tengo derecho a él.

¿Y…?

… Darme cuenta de quién soy, …valorarme, …darme permiso. Sí, darme permiso para equivocarme o para acertar.

¿Y si lo haces, qué pasaría?

 Que me aceptaría como soy, con tranquilidad.

Definitivamente Juanjo ha ganado en consciencia y regulación. Ahora interpreta con agilidad y rapidez sus propias emociones y eso redunda tanto en su gestión de sí mismo como de sus relaciones. La toma de decisiones quedó muy lejos, es un proceso que se realiza desde un plano emocional y Juanjo sabe ahora identificar en qué plano está y gestionarlo para tomar las decisiones con la confianza que quiere.

articulo publicado en mi sección mensual de CONVERSACIONES DE COACHING en Training&Development on line. Puedes leerlo directamente en: http://www.tdd-online.es/content/juanjo-iralogo training and digest

¿Qué es la ira?

La ira: energía para la acción. La ira es una estrategia de respuesta para actuar ante una situación que interpretamos como amenazante tanto física como personalmente y que nos impide alcanzar lo que deseamos. Esa amenaza puede ser a nuestra integridad física, como una agresión, o incluso el hecho de que nos adelante un coche; o psicológica, por ejemplo, cuando nos sentimos provocados, engañados, heridos, indignados o traicionados por situaciones, actos de personas o lo que entendemos es su intención; o por nuestros pensamientos, imaginaciones o recuerdos de la vivencia de una amenaza.

La percepción de que sentimos ira en nuestra vida social es una información muy útil cuando consideramos que afecta nuestra dignidad. Expresa nuestra necesidad de que se repare algo, como una situación que vivimos como un abuso o injusticia. Al expresarla hacemos patente hasta qué punto es importante para nosotros o estamos dispuestos a defendernos. Gestionada de una forma funcional nos permite tomar consciencia de lo que vivimos como injusto o amenazante y podemos expresarla para desahogarnos, defendernos, marcar límites o buscar una solución pactada. Se asocia al color rojo.

¿Cuál es la función de la ira?

La expresión de la ira está muy vinculada con las relaciones sistémicas de la persona. Se ha podido comprobar que:

La expresión está vinculada con el rol social de la persona. A lo largo de nuestra evolución como especie la expresión de la ira ha ido regulándose y modelando en relación con los roles sociales ejercidos, aspecto que señala Averill (1993). Esto significaría que podría expresar más abiertamente su ira aquel que ejerza un rol de dominio sobre los demás. Recientemente se ha propuesto, a la luz de estudios con primates, que los miembros de más bajo rango en un grupo están más expuestos al stress precisamente por no poder expresar abiertamente su ira.

  1. Se podría expresar a través de un acto de descarga del displacer emocional más o menos agresivo, y en este sentido  valdría  un portazo, un golpe sobre la mesa, un grito, un insulto o un gesto contenido, por ejemplo.
  2. Permite regular las relaciones con los otros ya que la expresión de la ira puede cortar respuestas hostiles de otra persona, o distanciarla, o someterla, “impresionada” ante la expresión de la ira, y prevenir el paso a respuestas de más intensidad agresiva.

(Seleccionado de mi libro “Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación”). portada en pequeño

LAS EMOCIONES AL MANDO

inside-outLas emociones lideran nuestra forma de vivir. Son el tono vital con el que entendemos lo que pasa y respondemos. Es fácil de explicar pero es más fácil de entender si lo ves representado, a modo de historia de la experiencia de una niña, cómo vive lo que le pasa y cómo reacciona. Cada emoción nos permite hacer ciertas cosas y no otras.

Magnífica la película INSIDE OUT, magistral. He tenido la ocasión de verla en la premier organizada por Psicofundación y PSICOFUNDACIONel Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y no tengo más que palabras de grandes elogios. Creo que no es para niños, sino para toda persona que quiera entender cómo las emociones toman el mando de sus conductas.logocopmadrid

Una de las mejores aportaciones que hace es distinguir y delimitar las emociones. Otra cómo toman el control según los acontecimientos. Otra cómo se relacionan entre sí. Otra cómo se vinculan con el aprendizaje, los recuerdos, los patrones de conducta, el pensamiento, las relaciones con otras personas. En fin, una joya que pone de manifiesto la emoción y el sentir de la protagonista.

Añado algunas líneas de la introducción de mi libro “emociones capacitantes. Su gestion en el coaching, el lidrazgo y la educación” porque define lo que el film ilustra tan bien. No os la perdáis.

“Hablamos a todas horas de las emociones. Tenemos numerosos términos para denominar emociones. Decimos que hay innumerables emociones. Los medios informativos hablan de emociones continuamente. Llamamos emociones a todo lo que sentimos, sean emociones, sentimientos o sensaciones. Mezclamos indiferenciadamente y confundimos lo que sentimos, y eso hace que nos sea difícil identificar lo que nos pasa y por qué.

A veces leemos textos que hablan de las emociones como de entes ajenas a nosotros, que “nos tienen”, “nos habitan” o “nos dominan”. A veces oímos decir que las emociones son negativas, que nos hacen sufrir y que hay que eliminarlas de nuestra vida. Leemos también y oímos hablar de que es necesario controlar nuestras emociones y ser racionales. También oímos decir que hay que expresar los sentimientos, y otras veces, que hay que controlarlos.portada en pequeño

La confusión es general y no es de extrañar. Nuestra tradición cultural es racional, somos herederos del pensamiento de Descartes y seguimos en un paradigma en el que la razón es el criterio esencial en nuestra vida y el eje de todo nuestro comportamiento. Entendemos a las emociones como algo que nos descontrola, e incluso domina, y la mayoría de las veces, además, les adjudicamos un valor negativo, tanto por nuestro desconocimiento sobre ellas, cómo por la forma en que nos afectan en nuestra vida.

Para añadir más confusión mezclamos los fenómenos: sensaciones, sentimientos y emociones. Nos damos cuenta de las sensaciones que nos han provocado las emociones y decimos “me siento emocionado”, y luego interpretamos esas sensaciones y le damos un valor convirtiéndolo en un sentimiento, por ejemplo “me siento triste”.

Decimos “sentir la emoción” cuando a la luz de los descubrimientos de las neurociencia, deberíamos decir:

  • “noto sensaciones”, aludiendo a los cambios fisiológicos en nuestro cuerpo
  •  “siento un sentimiento” refiriéndonos a cómo interpretamos esas sensaciones: placenteras, displacenteras, de tensión, etc.
  •  “tengo una emoción” aludiendo a la respuesta de valoración ante lo que ocurre.

Estas distinciones emocionales son claves para los fines de este libro ya que nos van a permitir identificar la emoción que está en la base de nuestro comportamiento conociendo de qué nos informa, tomando consciencia de nuestras sensaciones corporales, analizando los sentimientos que eso nos produce, comprobando las acciones que nos posibilita y la forma de ser y comportarnos que origina. Un planteamiento en línea con el que realiza la Teoría de la Inteligencia Emocional, de tomar consciencia de uno mismo y autogestionarnos de forma funcional, es decir, en función de nuestros objetivos y nuestro entorno.

Así que éstas serán las claves del desarrollo de personas: la toma de consciencia de cómo está interpretando lo que pasa, del valor y significado que tiene para ella, la identificación de las acciones que puede llegar a hacer desde ello, el impacto que tiene en su personalidad, y la elección y generación de la emoción que mejor le venga a sus objetivos. Y éstas son las bases del trabajo que realizamos en la escuela de evolución emocional. Es el trabajo del futuro porque liderar a nuestras emociones es liderarnos a nosotros mismos.